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Cómo salvar un barrio entero con un simple gesto

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A veces sólo necesitas un poco de fe... de los demás

Natxo Medina

18 Septiembre 2014 18:37

Cuando uno atraviesa malos momentos, a veces hace cosas que no acaba de entender del todo. Irse de viaje, salir como un animal, leer novelas rosa, ver los episodios completos de “Médico de Familia” o cualquier otra cosa que te saque por un rato del pozo. Gestos tan absurdos como el de Dan Stevenson, un californiano que durante una mala racha compró un Buda de un metro de alto y, sin querer, transformó su vecindario por completo.

Dan nunca había practicado ninguna religión ni se declara especialmente creyente. Sin embargo, aquel día de 2009 entró en una tienda de baratijas de su barrio y vio la estatuilla. “Pensé que sería un cambio para el barrio”, contaba a SFGate. Un vecindario situado en una zona deprimida de Oakland, con altas tasas de delincuencia, paro, consumo de drogas o prostitución. Así que sin más, colocó el Buda en una medianera, y se fue a su casa.

Este destello espontáneo de espiritualidad no tardó en tener consecuencias inesperadas: poco después, algunos residentes empezaron a dejar ofrendas cerca del Buda. Flores, frutas o velas. Al cabo de unos días, algunas mujeres vietnamitas, vestidas con kimonos, empezaron a reunirse allí para rezar. Y poco a poco el lugar empezó a cargarse de otra energía.

Antídotos para el  alma

Al poco tiempo, la gente ya no dejaba su basura en aquella zona. Alrededor de la estatuilla empezó a construirse lo que hoy es un verdadero altar, lleno de imaginería religiosa. La policía del distrito no se lo podía creer: desde 2012, año en el que empezaron a hacerse ceremonias diarias en el altar, la tasa de crimen en la zona se ha reducido en un 82 por ciento.

Puede que esta disminución se deba al simple hecho de que ahora hay más gente congregada en el lugar, y por tanto un delincuente o alguien que pretenda tirar la basura donde no toca ya no lo tiene tan fácil. Pero en la historia encontramos un componente espiritual innegable. Un “click” que transformó algo en la manera en la que el barrio funcionaba, y lo hizo mejor.

“No sé bien a qué se debe, pero ahí están los números”, afirmaba un responsable de la policía. Creyentes o no, lograron convivir mejor a partir de una influencia positiva. Nunca un “Todo a Cien” había dado tanto de sí.

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