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“Un día, el sacerdote entró en mi dormitorio”

Hace años, un sacerdote abusó de Miguel Ángel. Su propósito hoy es que eso nunca vuelva a sucederle a nadie

*Foto de Miguel Ángel Hurtado con 16 y 22 años por Lorena Ros (serie Unspoken).

Miguel Ángel Hurtado fue víctima de abusos sexuales cuando tenía 16 años. Después de un tiempo, cuando se armó de valor para denunciar a su verdugo, descubrió que el crimen habría prescrito.

La justicia, le había abandonado. Su caso nunca sería investigado. El criminal nunca sería detenido.

Ahora Miguel Ángel reside en Londres y trabaja como psiquiatra. Hace unos días inició una campaña en change.org para intentar cambiar la ley española sobre la prescripción de los delitos de acoso sexual.

Hemos hablado con Miguel Ángel para conocer de primera mano su caso. Este es su testimonio:

Cuando tenía 16 años empecé a ir a un grupo de jóvenes católicos que me había recomendado un amigo de la parroquia. Los fines de semana hacíamos actividades formativas en las que me lo pasaba genial. Era un ambiente muy bueno.

Después de varias semanas empecé a notar comportamientos extraños. Uno de los sacerdotes, de 60 años, en vez de permanecer en las zonas comunes, entraba en los dormitorios de los chicos.

Ahora mismo, este comportamiento sería muy sospechoso, pero en esa época no sospechamos nada.

Y un día entró en mi dormitorio.

No conozco más chicos que pasaron por lo que yo porque no se lo conté a nadie. Sé que él seleccionaba a las víctimas más vulnerables.

Eran chicos que no estaban pasando por un buen momento o no tenían una buena relación con su familia en esos instantes.

Después de lo que pasó allí… Fue muy difícil aceptarlo, mi mente intentaba justificarlo. Pensé: esto no me puede estar pasando.

Yo venía de una familia católica y me habían educado de forma que estas cosas no podían pasar en la Iglesia. El catolicismo no era eso.

El otro sacerdote no hizo nada. Simplemente lo ocultó, no se tomó ninguna medida y el abusador siguió trabajando en el grupo.

Cuando me armé de valor, con 17 o 18 años, se lo conté a otro sacerdote del grupo. Y más tarde a mis padres.

El sacerdote no hizo nada. Simplemente lo ocultó, no se tomó ninguna medida y el abusador siguió trabajando en el grupo.

Yo dejé de acudir al grupo. Cuando mis padres se quejaron, mandaron al sacerdote que abusó de mí a otro lugar.

No sé a dónde. Nos dijeron que ya no estaría más en contacto con los menores, pero yo no me lo creo.

Impide que casos como el de Miguel Ángel vuelvan a suceder. Firma su petición para que los delitos sexuales contra menores no prescriban.

Con 22 años se lo conté a un abogado. Pensaba denunciar pero resultó que el caso prescribió a los 3 años. En España, los abusos a menores prescriben cuando pasan entre 3 y 15 años desde que la víctima cumple los 18.

Depende de si el abuso es leve o grave.

Depende de si conlleva penetración.

En mi caso hubo tocamientos. Y eso se considera un delito leve.

El caso de las prescripciones es generalizado. No solo pasa en España. Pero debería ser como en Inglaterra. Aquí los abusos no prescriben ni aunque hayan pasado 40 años.

En mi caso hubo tocamientos. Y eso se considera un delito leve.

En España da igual si denuncias. Da igual si tienes pruebas de que ese señor abusó de 50 niños más. Si ha prescrito, no se investiga.

Para cambiar esto haría falta una modificación del Código Penal.

Por primera vez en España se ha creado una Comisión de la Infancia, creada el pasado martes por iniciativa de Podemos, que ya es un gran paso.

Sin embargo, necesitamos que todos los partidos se pongan de acuerdo y se comprometan a proteger a las víctimas y a abrir el debate a la sociedad.

Con mi iniciativa intento que el tema llegue al Congreso, pero la realidad es que en España las firmas online no cuentan como pasa en Reino Unido.

Aquí tienes que iniciar una Iniciativa Legislativa Popular y recoger medio millón de firmas físicas para poder llevar esto al Congreso.

Durante muchos años en España se ha tomado la postura de la avestruz. Se ha negado que esto ocurriera aquí.

Aún así, ahora somos más conscientes sobre estos casos.

Ahora mismo hemos avanzado. Nuestra sociedad es más democrática que hace unos años y la gente está más concienciada. Se puede hablar por fin del tema. Durante muchos años, en España se ha tomado la postura de la avestruz. Se ha negado que esto ocurriera aquí.

Decían que los abusos ocurrían solo fuera de nuestras fronteras. Y con eso hemos dejado desprotegidos a los niños.

Fíjate, la primera fundación contra el abuso, la Fundación Vicki Bernadet, se fundó en 1997. ¡Hasta 1997 no había nada!

Hoy estamos avanzando.

Si tuviera que darle un mensaje a un menor que ha sufrido abusos y no sabe qué hacer sería que no se dejase silenciar.

Tienes que contarlo.

Siempre va a haber alguien que te va a apoyar y te va a creer.

Y si el primero al que se lo cuentas no te cree, cuéntaselo a otro y a otro y a otro. Hasta que encuentres a alguien que sí te crea.

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