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Los 10 reyes más molones del cine y la televisión

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A estos reyes sí que les deseamos larga vida en su trono

Natxo Medina

04 Junio 2014 12:13

Es la noticia de la semana y probablemente le quede cuerda para rato: Juan Carlos I deja el trono. Todo el proceso ha sido rápido y neutro, como una operación quirúrgica. Los últimos años habían dejado al rey en una posición delicada y al final ha decidido salir por la puerta de atrás. No ha habido traiciones ni parricidios ni envenenamientos ni guerras ni ninguna de esas cosas que siempre asociamos con los reyes de ficción y que tanto nos gusta ver en pantalla, lo cual nos decepciona un poco. Por este motivo recopilamos una lista de nuestros reyes de ficción favoritos. Tipos que, por lo bueno o lo malo, nos han hecho disfrutar de una institución tan anacrónica como la monarquía mucho más que cualquier noticia sobre la Casa Real española. Estos son los reyes, en suma, que no queremos que abdiquen.

El Rey de Hielo en Adventure Time

El Rey de Hielo en Adventure Time

Simon Petrikov estudiaba para ser anticuario. Un día encontró una vieja corona llegada de algún remoto rincón de Escandinavia. Entonces no sabía que los poderes de la corona le transformarían en un viejo rey loco con superpoderes. Con su piel azul y sus greñas blancas, el Rey de Hielo está obsesionado con raptar princesas y convertirlas en sus esposas, intentos que son frustrados siempre por los protagonistas de la serie Finn y Jake. Nos gusta por su furia desatada y porque en el fondo no deja de ser un pobre loco que no da pie con bola.

El Rey Arturo en Los Caballeros de la Mesa Cuadrada

El Rey Arturo en Los Caballeros de la Mesa Cuadrada

La saga artúrica debe de ser una de las más representadas en cine y televisión. Unas veces con resultados terribles (“El Último Caballero”) y otras excelentes (“Excalibur”). Pero sin duda la que más nos gusta es la historia que nos contaron lo Monty Python, otros locos adorables. El Arturo de los británicos va a lomos de un corcel invisible, se enfrenta a los Caballeros que dicen ¡Ni! y sobrevive a la vil bestia del reino (un conejito) y a una lluvia de vacas, todo sin perder nunca el sentido del humor.

Aragorn en El Señor de Los Anillos

Aragorn en El Señor de Los Anillos

Empieza siendo un montaraz misterioso y acaba siendo el último descendiente de Isildur. La lectura simplista que Tolkien hace del tema monárquico (vuelve el rey, se restablece el equilibrio, todo el mundo será feliz para siempre) no gusta a todo el mundo, pero no nos engañemos: si Viggo Mortensen viene y te pone ojitos y te dice que le sigas hasta las puertas de Mordor Anduril en mano, hasta el más republicano de nosotros se lo pensaría.

Daenerys Targaryen en Juego de Tronos

Daenerys Targaryen

En la adaptación televisiva de Canción de Hielo y Fuego, todo el mundo es rey. O se lo cree. Entre ellos, podríamos haber elegido al noble y desgraciado Ned Stark, al sanguinario Joffrey, o incluso a Mance Rayder, rey de los clanes salvajes del Norte. Pero si hay algún personaje que nos despierte el gusanillo monárquico es Khaleesi, la madre de los dragones, que con sus Inmaculados va impartiendo justicia al otro lado del Mar Angosto. Defensora de esclavos, enemiga de las injusticias, y bellísima, es un personaje por el que sin duda te batirías en duelo.

Enrique VIII en Los Tudor

A lo largo de la serie, el personaje de Enrique no hace nada por caernos simpático. Es caprichoso, arrogante y cruel, capaz de meter a su país en una guerra o romper relaciones con la Iglesia Católica sólo porque le apetece llevarse a la cama a la pequeña de las Bolena. Cuando ésta no consigue darle un hijo, la acusa de brujería, la decapita y a otra cosa. ¿Por qué nos gusta entonces? Mayormente porque la interpretación de Jonathan Rhys Meyers a lo largo de la serie le confiere una personalidad magnética. No puedes dejar de mirar mientras Henry se hunde en los abismos de la locura y la violencia.

Ricardo III en Ricardo III

Ricardo III en Ricardo III

Otro personaje que tampoco se queda corto en maldad es este Richard III, inspirado en el rey inglés del mismo nombre, que llegó al poder llevándose por delante todo y a todos los que pilló por el camino. Su reinado fue breve como era de esperar, pero daba para una gran historia. Shakespeare lo vio claro y le dedicó una de sus tragedias. En 1995, Ian Mckellen le dio de nuevo vida en una estupenda adaptación actualizada, que tenía lugar en una Inglaterra distópica y pseudofascista. Ver a Mr Mckellen tocado con bigotillo y uniforme siendo más malo que nadie y conspirando como un descosido es uno de esos placeres malévolos a los que hay que entregarse de vez en cuando.

Russel Edginton en True Blood

Russel Edginton en True Blood

Tiene 3000 años, es pansexual, presumido y cruel. Ser rey de los vampiros de Mississipi no le impide comportarse como una reinona divertidísima y sanguinaria. Antes de que la serie cayese en las garras del más absoluto ridículo, Edginton, interpretado por Denis O'Hare confirió a la historia una buena dosis de mala leche y humor malsano, que compensaba las ganas que tenías de abofetear constantemente a Sookie Stackhouse.

Hades en Hércules

Hades en Hércules

El rey del Inframundo helénico nunca ha tenido una adaptación tan divertida en pantalla. James Woods le dio su voz de ultratumba al némesis de Hércules en la adaptación de Disney, un personaje de pelo en llamas con un serio problema de gestión de la ira. Lo contrario a un malvado callado y sibilino, Hades estallaba como una hoguera cada vez que Hércules se salía con las suyas, lo que por supuesto ocurría constantemente. Un claro ejemplo de película en la que el villano te acaba cayendo mejor que el protagonista.

Leónidas en 300

Leónidas en 300

Es un tipo sin sentido del humor alguno, como corresponde a todo buen espartano, pero el humor no importa cuando toca enfrentarse a todo un ejército de persas a pecho descubierto y con sólo 299 hombres a tu espalda. Leónidas se carga a los hombros la tarea de defender el paso de las Termópilas en una jugada casi imposible, y va el tipo y lo consigue. Claro que muere en el intento, pero la hazaña no se la quita nadie.

Rey Louie en El Libro de la Selva

Rey Louie en El Libro de la Selva

Si Leónidas nos gusta por su valor, Louie nos gusta por bailongo y peludo. Es el rey mono del swing, y dedica su existencia a bailar y comer plátanos. Su forma de hablar puede ser racista para algunos, pero estando tan acostumbrados a reyes con cara de palo, encontrarnos con uno que dedica su vida al buen rollo, es una novedad que se agradece. Aunque Louie también tiene su lado oscuro: en realidad le gustaría ser humano. Y es que ser rey tienes sus ventajas, pero también sus cargas.

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