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Un paseo por la revista prohibida del ISIS

Hablamos con el experto José María Gil sobre Dabiq, la revista del ISIS que recientemente desaparecía de Amazon

Una de las portadas de Dabiq , en la que aparecen dos musulmanes protestando contra los atentados de París. Ellos son considerados apóstatas y un objetivo del ISIS.

De Dabiq, la revista oficial en inglés del autodenominado Estado Islámico no se sabe mucho, ni se habla demasiado. Días atrás se dio a conocer porque Amazon la retiraba de su oferta de publicaciones.  

"Cuando aparece en los principales buscadores y se dan cuenta, la eliminan. Pero reaparece en todos los canales posibles de la web", detalla José María Gil, del Instituto de Seguridad Global. Con él hemos hablado y hemos entrado a leer los nueve números del principal órgano de propaganda del autodenominado Estado Islámico.

Dabiq es on-line y se difunde en formato PDF por todos los canales de la red disponibles. Ha llegado a estar colgada en páginas como Amazon. Se desconoce el número de personas que la leen.

Los yihadistas la difunden por todos los canales posibles: desde sus perfiles en las principales redes sociales hasta en los circuitos ocultos de la Deep Web. Y obviamente, en foros yihadistas.

Tiene un diseño profesional y cuidado, con tipografía y fotos de gran calidad. Lo mismo que sucede con sus vídeos de propaganda y de ejecuciones, con hasta 8 cámaras diferentes en HD para difundir la barbarie. Al igual que tienen realizadores profesionales, los autores de Dabiq son periodistas y diseñadores bien formados. Conocen la semiótica. Es decir, ninguna imagen o montaje de Dabiq es una casualidad. Todo tiene una intención, dentro de la estrategia de comunicación del ISIS.

La estrategia de comunicación del ISIS es causar todo lo contrario a la empatía

Esta estrategia se sitúa al nivel de las mejores campañas de progaganda y publicidad y sirve a tres objetivos principales: captar a nuevos militantes para que se unan a la Yihad en Siria e Irak. Distorsionar el mensaje del Islam para justificar sus acciones. Y formar a terroristas solitarios en todos los países del mundo.

Terroristas como Amedy Coulibaly, el autor del atentado en el supermercado judío de París después del ataque a la revista Charlie Hebdo, leía Dabiq. No solo la leía, sino que aparece en uno de los números en una entrevista que ocupa cuatro páginas. Como una estrella para los fans de la revista.

Algunos números de Dabiq incluyen manuales de terrorismo y de cómo fabricar bombas caseras o perpetrar masacres.

Por eso está escrita en inglés desde el primer día. Porque su objetivo es llegar al público que vive fuera de sus dominios en Siria e Irak.

Con ello quieren consolidar a potenciales terroristas que, en lugar de sentir indignación, sienten fortaleza y dureza contra el enemigo del EI: todo el mundo que no piensa como ellos. José María Gil asegura que se trata de imágenes incapaces de generar ningún tipo de empatía. Salvo a los radicalizados.

Parte de la estrategia de comunicación es mostrar un contenido altamente gráfico y para mayores de 18 años. En las páginas de la revista aparecen las ejecuciones y otras acciones brutales, como las últimas imágenes del piloto jordano quemado vivo o de los periodistas Steven Sotloff y James Foley.

El ISIS llegó a descubrir que dos militantes eran homosexuales, y antes de arrojarlos desde un sexto piso, sus compañeros les dieron un abrazo de despedida. El “fotorreportaje” también aparece en Dabiq.

Según el experto, la revista está hecha en los territorios dominados por el EI. Porque su inmediatez es absoluta: Cuando el ISIS decapitó al norteamericano James Foley, salió un número de la revista que incluía todas las fotos de la ejecución y hasta el mismo testimonio del ejecutado al poco tiempo. Sus últimas palabras.

Esto también forma parte de la estrategia. Gil explica que así demuestran las posibilidades que tienen de difundir su mensaje del miedo. Porque Dabiq es una columna más de la guerra global del ISIS para instaurar un imperio de terror.

La revista, al igual que todas las partes que forman la pensada estrategia comunicativa del ISIS, está basada en un libro titulado —literalmente— La gestión de la barbarie, escrito en 2004 por Abu Bakr Naji, uno de los mayores pensadores del movimiento yihadista.

Se desconoce realmente quién es Bkr Naji, ya que, seguramente se trata de un pseudónimo. El libro habla de cómo debilitar a los enemigos de la yihad a través de propaganda para aterrorizar al resto del mundo. También invita a “afeminar” a la población para anular a los combatientes enemigos.

Osama bin Laden ya se basó en el libro para editar las publicaciones de Al Qaeda, como Inspire. Sin embargo, la estrategia es muy diferente. El panfleto de Al Qaeda comenzó en árabe y era un alimento ideológico para mantener entretenidos a sus militantes. Dabiq forma parte de una estrategia global para atraer a nuevos adeptos y conseguir la máxima difusión posible. Y mostrar a los enemigos del EI todo el terror de que son capaces.

Las imágenes brutales pretenden crear una vinculación de dureza contra el enemigo

 

Cualquiera entendería que si quieren adeptos, deberían dar un mensaje más positivo. Pero ellos lo que quieren, según nuestro experto, es todo lo contrario. Quieren gestionar las consecuencias de la barbarie y sumir al resto del mundo en un estado de miedo. También a las poblaciones de los territorios que ellos ocupan. Por un lado les dan Internet libre, agua y alimentos, como ha sucedido en la ciudad Siria de Palmira. Por otro, les obligan a cumplir la ley y su interpretación del Islam. De lo contrario, muerte.

No tenemos Google Analytics para medir el alcance de Dabiq. Pero lo que es seguro es que el monstruo comunicativo del ISIS cumple su objetivo en los lobos solitarios, y en los miles de adeptos que día tras día hacen las maletas para luchar en sus filas o esposarse a sus comandantes.

La guerra tiene nuevos parámetros

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