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Fabrican un nuevo material que neutraliza tóxicos y... se repara a sí mismo

Protegería a los trabajadores que manipulan productos químicos, aunque al ejército también le interesa

Muchos trabajadores tienen que lidiar con productos químicos y, por razones de salud y seguridad, necesitan una ropa adecuada. Gafas, guantes, batas, pantalones o incluso ese traje que vemos en las centrales y nos recuerdan al de los astronautas. Ahora un grupo de investigadores viene con algo más: un tejido que no solo neutraliza los tóxicos, sino que también se cura a sí mismo. Cuando se lava, el material se recupera de posibles agujeros o rasgaduras.

Este revestimiento tan mágico viene nada más ni nada menos que de los calamares. Sí, está fabricado con las proteínas que contienen los anillos de dientes que se pueden encontrar en las ventosas de cierto tipo de calamares, ya que tienen la propiedad de curarse a sí mismas gracias a que cuentan con una estructura única con segmentos flexibles y rígidos.

Los investigadores pensaron que podían sacar partido a esta propiedad y aplicarla a un revestimiento textil. Ese revestimiento hace que sea posible que dos piezas de tela se unan como un adhesivo al contacto con el agua. Esto se debe a que cuando las proteínas entran en contacto con el agua, sus componentes pueden moverse y formar enlaces moleculares fuertes. Esos enlaces se mantienen cuando el material se seca, sin que exista riesgo de que se agriete.

En este vídeo muestran cómo tejidos de lana y algodón, al sumergirse en un líquido que contiene las proteínas especiales, quedan fusionados. La idea es recubrir las fibras de los tejidos con estas proteínas antes de fabricar las prendas.

Para crear prendas que, además de repararse con solo meterlas a la lavadora, también sirvieran para neutralizar químicos, añadieron unas enzimas. Si los productos químicos entraran en contacto con la prenda revestida, las enzimas romperían su composición antes de que dichos químicos llegasen a la piel.

Curioso es, por cierto, saber quiénes han financiado esta investigación. El ejército y la marina estadounidense creen que la innovación tiene aplicaciones militares y podría servir para proteger a personas de tóxicos y armas químicas.

El trabajo, desarrollado por el grupo de investigadores de la Universidad de Drexel (Pensilvania), se publicó en la revista ACS Applied Materials and Interfaces.

[Vía Quartz]

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