Actualidad

Un asteroide contra el paraíso: así se hizo una de las mejores fotos de 2015

Hablamos con Francisco Mingorance, ganador del National Geographic's 2015 Photo Contest en su sección 'Paisajes' gracias a su impactante fotografía sobre los vertidos tóxicos en Río Tinto

Todas las fotografías pertenecen a Francisco Mingorance

En la sierra de Huelva se halla uno de los parajes más singulares del planeta. Las aguas rojas de Río Tinto, que avanzan desde Nerva hasta fundirse con el río Odiel, dotan a este rincón de unos paisajes que, en sus formas y colores, desafían a la imaginación.

La misma NASA ha puesto sus ojos en él al descubrir organismos que no requieren luz solar para sobrevivir, y ha establecido un paralelismo entre sus tierras y las de Marte. Sin embargo, Río Tinto también es protagonista de una dramática realidad ecológica: su torrente rojo se torna verde por culpa de la contaminación.

Río Tinto acumula 120 millones de toneladas de fosfoyesos

Desde el Siglo XIX, las marismas del río Tinto han sido víctimas de la sobreexplotación minera, lo que ha acabado con una parte significativa de su majestuosidad. En 2010, Greenpeace advertía de que el río acumulaba más de 120 millones de toneladas de fosfoyesos, lo que además supone una gran amenaza para los habitantes de las poblaciones colindantes.

La gravedad de la situación en términos ecológicos es también la culpable de la belleza alienígena que surge de algunos de sus parajes. No es de extrañar que uno de los premios más prestigiosos de fotografía, el National Geographic's 2015 Photo Contest, haya ido a parar a un retrato muy especial de este lugar.

Asteroid de Francisco Mingorance describe desde su título la sensación que uno puede tener al contemplar su imagen: un cráter oradado en mitad de un mar de verdes, como si un meteorito hubiera impactado sobre la superficie de un planeta extraño  . Sin duda, esta fotografía recrea la problemática existente en un lugar que, por culpa de la minería, contiene más colores de los que debería.

"En un vuelo rasante, descubrí esta formación que llamó poderosamente mi atención", nos cuenta el fotógrafo. "Comprendí entonces que esta era la foto de denuncia que estaba buscando. Precisamente, porque esto es lo que han supuesto estos vertidos radioactivos en la marisma del Tinto: poco menos que el impacto de un asteroide sobre su ecosistema".

Mingorance había ido a Río Tinto para hacer un reportaje fotográfico muy distinto a lo que acabó haciendo, pero la huella de la mano del hombre en las marismas del lugar le impulsaron a dar un valor añadido a su galería.

"Vi necesario incluir las balsas de fosfoyesos situadas en la marisma del Tinto. Como fotoperiodista medioambiental tenía que contar esta historia, tenía que denunciarlo. Pero había que hacerlo con una imagen que por sí sola llamara la atención del espectador, y con Asteroid lo vi claro".

"Esto es lo que han supuesto los vertidos radioactivos en Río Tinto: el impacto de un asteroide sobre su ecosistema"

Cuando un fotógrafo ve una situación así, no puede pasar de largo. Debe contar la historia detrás de una belleza destruida.

"Nuestra labor es vital para la conservación de la naturaleza; es inconcebible una protección efectiva de algo que no se conoce. Nuestros objetivos son, por ejemplo, los ojos de millones de niños que crecen viendo nuestras imágenes. En el futuro, ellos tendrán la clave para conservar lo más valioso que tenemos".

"Tenemos una gran responsabilidad. Los ojos de millones de niños que crecen viendo nuestras imágenes"

Francisco Mingorance no se describe tan amante de la fotografía como lo es de la naturaleza. "Nací con esta pasión por la naturaleza, aunque sin duda Félix Rodríguez de la Fuente fue quien encendió la chispa de mi vocación", confiesa.

Fue a los 18 años cuando este fótografo compró su primera cámara, para un lustro más tarde publicar su primer reportaje. Más de 25 años haciendo fotos le han llevado a publicar trabajos sobre los lugares y animales más emblemáticos del territorio nacional. El lagarto gigante de El Hierro, los camaleones andaluces, la pardela balear o la tortuga mora son algunos de los especímenes que ha retratado a lo largo de su trayectoria, aunque es más conocido por trabajos como los que recoge en su libro Naturaleza Asombrosa

"Ser fotógrafo de naturaleza es una forma de entender la vida, todo a mi alrededor gira en torno a mi trabajo. Siento un amor inmenso por todo lo vivo y quiero que mis imágenes sirvan para ayudar a conservar nuestros valores naturales", reconoce, a sabiendas de que nos encontramos en un momento de profunda concienciación pero de absoluto peligro ecológico.

Satisfecho por el galardón concedido por National Geographic, Mingorance cree que no hace falta irse muy lejos para retratar grandes maravillas de la naturaleza. "Millones de imágenes están ahí esperando, joyas de nuestra fauna y flora. España, por su situación geográfica, cuenta con una naturaleza única y exclusiva, por lo tanto siempre tengo algún sueño fotográfico en mente".

De entre todos los lugares que ha fotografiado a lo largo y ancho de todo nuestra geografía, Mingorance reconoce sentir debilidad por Río Tinto. "Río Tinto es un lugar increíble, siempre encuentro un motivo para volver. He caminado por sus orillas, me he adentrado en lo más profundo de sus grutas a más de 800 metros bajo tierra y surcado sus cielos con mi avioneta. He explorado cada rincón de sus 100 kilómetros de largo. Son paisajes de otro planeta, aguas de otro mundo, colores que desafían a la imaginación".

El fotógrafo asegura que se trata de un prodigio de la geología. Y es que, desde épocas remotas, la acidez natural y la actividad minera han hecho del río Tinto un cauce tan inhóspito como atractivo para la ciencia.

"Son paisajes de otro planeta, aguas de otro mundo, colores que desafían a la imaginación"

Tanto para lo malo como para lo bueno, la mano del hombre tiene mucho que ver en el estado actual del río y sus marismas. "La historia de las minas de Río Tinto se remonta a las primeras civilizaciones organizadas. Ya en la Edad del Cobre, el desarrollo de la mina estaba unido al de las propias civilizaciones —tartesos, fenicios...—, pero el avance definitivo vino con los romanos".

Las minas de Río Tinto son de las más antiguas del mundo. No obstante, su sobreexplotación puede provocar que acabemos perdiendo uno de los lugares más diversos y extrañamente hermosos que el hombre ha conocido jamás.

La trágica belleza de la destrucción

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar