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El retiro peruano al que los ejecutivos de Silicon Valley van a tomar ayahuasca

Michael Costuros lleva cinco años organizando viajes para que altos ejecutivos se conviertan en mejores líderes a través de la ayahuasca

El coaching empresarial lleva años popularizándose en las mayores compañías del mundo. A menudo, los ejecutivos se someten a prácticas que ayudan a reducir el estrés, fortalecen la confianza en uno mismo y refuerzan el liderazgo.

Michael Costuros, un coach empresarial de 44 años, ha desarrollado su propio método:

Un viaje anual para tomar ayahuasca.

Durante los últimos cinco años, Costuros ha organizado sendos viajes a Sudamérica para aquellos empresarios interesados en “aprovechar el poder curativo de la ayahuasca”. Pequeños grupos que se retiran en busca del crecimiento espiritual, con la esperanza de que una de las drogas naturales más potentes que existen tenga un efecto renovador sobre ellos.

Se trata de un viaje espiritual que promete solucionar todas las presiones por las que pasan estos hombres de negocios y optimizar sus capacidades.

Al último de sus trayectos, realizado la primavera pasada en el Valle Sagrado de los Incas, acudieron ejecutivos como Chris Hunter, co-fundador de la bebida alcohólica Four Loko, y Jese Krieger, editor de Lifestyle Entrepeneurs Press. El fundador de una compañía tecnológica financiera y el director de una empresa de armas de fuego también asistieron al viaje.

Los afectados "son testigos de su propia muerte" y consiguen ver el mundo a través de los ojos de otras personas.

La terapia no es barata. Cada participante puede gastar hasta 10.000 dólares

Bajo la dirección de Costuros y de un chamán que participa en la ceremonia, los interesados realizan tres sesiones distintas: primero con un cactus alucinógeno popularmente llamado San Pedro y las dos siguientes directamente con ayahuasca.

Mi trabajo es mi vida y mi vida es mi trabajo. Ser capaz de mantener la calma y de saber comunicar de manera más profesional es lo que espero lograr”, explicaba Henrik Zillmer, CEO de AirHelp, antes de marchar a Perú.

Una vez aterrizan, pasan el primer día descansando, disfrutando de masajes relajantes rodeadosdel precioso paisaje de las montañas de Perú. Tienen que prepararse para lo que les espera, pues a las ocho de la mañana del día siguiente están en pie para su primera sesión.

Al principio, el vómito y la fiebre son protagonistas. Según los afectados, “son testigos de su propia muerte”. Luego, sienten como el alma se despega de sí mismos y tienen visiones sobre su propia vida.

“Las oportunidades potenciales vinieron de golpe. Estaba todo listo para funcionar, como si se tratase de un mecanismo de ordenación que me decía lo que tenía que hacer”.

Literalmente, vi el mundo a través de otras personas. De mi esposa, de mi padre, de mi madre… En un momento sentí que mi papel como líder había estado esperándome allí”, explica Chris Hunter.

Al volver de Perú, Hunter se decidió a lanzar Koia, una bebida proteínica de origen vegetal. La ayahuasca sirvió para que su creatividad saliera a relucir.

En el caso de Krieger, el momento cumbre llegó durante el segundo ritual. “ A los 20 minutos, toda mi vida se quebró en pedazos. Era como estar en otra dimensión –caleidoscópica, como en un 3D que no podía entender–. A mi alrededor había serpientes y pumas”, reconoce. En cuanto volvió a Estados Unidos, el editor explica que todo se había esclarecido:

“Las oportunidades potenciales vinieron de golpe. Estaba todo listo para funcionar, como si se tratase de un mecanismo de ordenación que me decía lo que tenía que hacer”.

Algunos, como Zillmer, reconocen haberlo pasado realmente mal durante el proceso. Pero todos concluyen con que fue beneficioso para sus actividades laborales. Rápidamente, el director de AirHelp se hizo cargo del departamento de Recursos Humanos: “Me pareció que era la mejor forma de poner en práctica mis nuevas ideas”.

"Se trata de un proceso al estilo Silicon Valley. Llegar lo más lejos posible de la manera más rápida posible".

Nadie acaba de entender cómo funciona el efecto de la droga, pero todos coinciden en que los 10.000 dólares estuvieron muy bien invertidos.

“Es como si mi instinto hubiera cambiado. Ahora tengo más intuición acerca de si algo es beneficioso para el trabajo o si el acuerdo que estamos a punto de firmar es el correcto”, añade Zillmer.

Costuros, que en el pasado fue el fundador de una startup, sostiene que este proceso es beneficioso para el planeta:

“Todo el mundo quiere ser la mejor versión de sí mismo, incluyendo las empresas. Puedes pasar años trabajando en ella o puedes venir a Perú y hacer muchos procesos en una semana. Se trata de un proceso al estilo Silicon Valley. Llegar lo más lejos posible de la manera más rápida posible”.

[Vía The California Sunday Magazine]

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