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10 remedios absurdos para acabar con esa resaca asesina

Olvida el ibuprofeno y fríete un buen canario

El 1 de enero es un día que en muchos países del mundo no existe. No existe porque casi la totalidad de la población está combatiendo contra la resaca del día anterior. Y después de la mezcla atroz de vino, champán, licores y polvorones de las noches anteriores, puedes apostar que es una resaca de las malas. Sería el día perfecto para probar sobre el terreno esa píldora especial que han inventado para curar las peores borracheras. Pero como esa píldora todavía no existe, habrá que echar mano de los remedios caseros.

En la enésima demostración de que los humanos de cualquier parte del mundo se parecen una barbaridad, la resaca es un mal que a todos afecta y contra el que todos hemos tenido que luchar en uno u otro momento. De ahí la diversidad de fórmulas milagrosas y curas infalibles que existen allá donde vamos. Y no, muchas de ellas no tienen nada que ver con tomarte un par de aspirinas y quizás dar unos sorbos a un Bloody Mary. Son... ¿cómo decirlo? Un poco más peculiares.

Si ese dolor de cabeza del día después todavía persiste a lo largo del fin de semana, y a no ser que en tu ciudad haya un Bus de la Resaca como en Nueva York, puedes probar alguna de las fórmulas que hemos recopilado aquí. Si es que tienes los ingredientes adecuados y el estómago suficiente, claro.

1. Canarios rebozados

En la Antigua Roma no se andaban con chiquitas. Sus legendarias bacanales duraban días y consistían en un interminable ciclo de comida y bebida puntuadas por ocasionales vómitos inducidos. Cuando por fin decidían parar, los romanos debían de enfrentarse a no menos legendarias resacas. Para aguantarlas con entereza, Plinio el Viejo recomendaba meter canarios en aceite hirviendo (previo descabezamiento y desplumaje) y comerlos así tal cual, modo snack. No sabemos qué tiene de especial el canario con respecto a cualquier otro pájaro, pero ahí está el remedio. Si queréis probar este método, no le robéis el pajarillo a la vecina, que le daréis un disgusto a la pobre.

2. Sopa de tripas

En Turquía aplican la lógica más aplastante: si necesitas arreglarte los intestinos, ¿qué mejor que comer unas cuantas vísceras? Las tripas se cocinan con ajo, cebolla y nata líquida, y se dejan hervir un buen rato. El resultado es un guiso espeso y nutritivo que te hará una buena película protectora en el estómago. Tanto es así que algunos recomiendan comer el plato antes de beber para así protegerse de antemano. Nunca será un plato para todos los gustos, pero si funciona y tiene uno tripas de vaca a mano, ¿por qué no?

3. Pene de toro

Una vieja creencia siciliana afirma que la mejor manera de quitarse de encima una resaca agresiva es masticando pene de toro seco. Se supone que de esta manera los hombres recuperarían su virilidad. No sabemos qué pasaba con las mujeres de la isla. Si es que no tenían resaca o es que eran tan fuertes que no necesitaban masticar ningún miembro viril para estar sanas. O si fueron ellas las que se inventaron el remedio para reírse de sus no demasiado espabilados compadres.  

4. Té de excrementos

Los días del viejo Far West eran realmente salvajes. En aquellos tiempos, los cowboys solían darle fuerte al frasco. Y cuando al día siguiente debían volver a sus quehaceres (el ganado, los duelos al sol, las prostitutas) necesitaban algo que les pusiera otra vez sobre sus botas. ¿Qué mejor entonces que meterse entre pecho y espalda un buen té hecho de excrementos de conejo? Para hacerlo basta con coger las pequeñas heces ya secas, pelarlas y meterlas en agua hirviendo. Una suerte que no tengamos ya a ninguno de esos cowboys a mano para ver qué tal le huele el aliento.

5. Gárgaras de sudor

Sin salir de Estados Unidos, algunas tribus indígenas tenían la creencia de que la mejor manera de expulsar los malos espíritus del cuerpo era salir a hacer ejercicio al campo y sudar las toxinas. Hasta aquí todo normal y muy acertado. El problema viene con la segunda parte de la cura: lamer el sudor que has ido expulsando y hacer unas buenas gárgaras con él. Finalmente escupirlo. Se nos escapa la razón para convertir una práctica razonable en algo bastante asqueroso, pero suponemos que o bien proviene de su afición a los rituales, o bien alguno de esos índios tenía un sentido del humor bastante retorcido.

6. Zumo de tomate... y ojos

Es sabido que el zumo de tomate es una bebida efectiva cuando se trata de reanimar al personal. Tiene carotenos, vitaminas y sal. El problema es que en Mongolia llevan estos conocimientos un poco al extremo, ya que al zumo le añaden un par de ojos de oveja en salmuera. Suponemos que los sabios mongoles tendrán sus razones para echar a perder el jugo de esa manera, pero nosotros en lo único en que podemos pensar es en la sopa de ojos de Indiana Jones y el Templo Maldito. Y no quieres pensar en eso cuando la cabeza te da vueltas como un tío vivo.

7. Cuerno de rinoceronte

Muchos vietnamitas viven convencidos de que el caldo de cuerno de rinoceronte es el mejor remedio conocido por el hombre. Que lo cura todo, desde las alergias al cáncer. Y por supuesto que va perfecto para combatir la resaca. Aunque estas creencias no fueran completamente falsas (que lo son), esto no sería un problema si no hubiera creado todo un mercado negro de cazadores furtivos que están llevando a las poblaciones de esta criatura a descender a una velocidad alarmante. No la recomendamos.

8. Botellas vudú

Como todo fan de Monkey Island sabrá, el Caribe es tierra de vudú. Tanto, que incluso se utiliza para curar algo tan inocente como una resaca. Se dice que para acabar con ella, lo mejor es clavar trece agujas en el corcho o tapón de la botella que te emborrachó. No creemos que funcione demasiado, pero al menos podrás vengarte aunque sea sólo simbólicamente. Aunque no olvides que la culpa de una borrachera siempre es de uno mismo, y que eso de "me echaron algo en la bebida" siempre fue una excusa bastante mala.  

9. Un limón en la axila

Hablando de efectividad nula, aquí vamos con un método que realmente se lleva la palma. Entre los portorriqueños existe una vieja leyenda urbana que dice que lo mejor para no tener resaca es frotarse la axila con un limón. El único problema es que el frotamiento tiene que hacerse antes de beber, en el brazo con el que normalmente sujetas la bebida. Ah, y que el método es tan tonto y tan científicamente poco fiable que ya nos estamos imaginando las carcajadas caribeñas de quién se lo inventó. Eso sí, al menos pasarás la resaca con un agradable olor a cítrico en la nariz.

10. Enterramiento

Y si nada funciona, hazlo a la irlandesa . Entre los habitantes de la isla corre una vieja leyenda que afirma que lo mejor para la resaca es enterrarte hasta el cuello en arena de río húmeda. El frío hará que la sangre bombee fuerte por el organismo y elimine más rápidamente todo lo malo que haya en ella. Eso y que pilles una pulmonía de narices. De nuevo la eficacia de la cura no está probada. Quizás lo que debas hacer la próxima vez es probar a beber un poco menos. Ya tienes  propósito que incumplir para el año que empieza.  

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