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Estas ilustraciones resumen perfectamente cómo funcionan las relaciones largas

"Tengo las manos frías. ¿Quieres comprobarlo?"

Llega un día en el que conoces a alguien, comienzas a hablar con él o ella, luego pasas a las cervezas y a las tardes en el cine y, de repente, te das cuenta de que llevas cinco años con esa persona y te conoces hasta los números que aparecen en la parte trasera de su DNI.

No sabes cómo ha ocurrido pero estás metido hasta las cejas en eso que se conoce como “relación larga”. Tú, que lo diste todísimo todas las noches en el pasado. Tú, cuya lista de ex-lo-que-sea es más larga que la sagrada Biblia. O tú, el mismo que un día se prometió no sentar nunca la cabeza.

Y aquí estás ahora, en el sofá del piso que compartes con tu pareja acurrucándote a su lado todo lo que puedes para no pasar frío en invierno. Porque no habéis salido de casa en todo el fin de semana.

De estos pequeños momentos cotidianos dentro de las relaciones de pareja habla Catana Chetwynd, una ilustradora que cada día sube un dibujo inspirado en su propia relación con John, su novio. “Solo espero mostrar el lado amable y alegre de las relaciones para que todo el mundo pueda sentirse identificado. Los momentos con los que hago las viñetas forman parte de aquellos ratos tontos que disfruto con mi pareja y sé que los demás apreciarán”, explica la ilustradora en declaraciones a Revelist.

Catana cuenta con dibujos y pocas palabras cómo evolucionan las relaciones con el tiempo. Cómo, conforme la confianza aumenta, también lo hacen las situaciones divertidas. Cómo los momentos incómodos de los primeros pasos se transforman de manera radical en otra cosa.  

Y también cómo unas manos frías en el cuello pueden ser la peor (o la mejor) de las torturas.

Catana nos habla de maneras fáciles de arreglar días de mierda.

De la comodidad de emborracharte en pijama y no tener que pedir un taxi para volver a casa.

De ese amor capaz de ver brillos donde solo hay legañas. De la miopía que nos provoca ese amor, que no se corrige ni con las mejores gafas del mundo...

Porque las relaciones largas también sirven para que nos demos cuenta de que la vida es muy distinta a los sueños que nos insuflan cuando somos pequeños. Distinta, y puede que hasta mejor.

Porque gracias a esas relaciones uno descubre placeres que ni sabía que existen. Como el placer de ponerse mil capas de ropa. Y ninguna tuya.

Y sobre todo, el placer de incomodar, hacer el cafre y ser irreverentes juntos.

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