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Las princesas punk invaden el reino rosa de la moda

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Ali Michael y Maria Palm protagonizan las nuevas portadas de Ponytale Magazine

Luna Miguel

24 Febrero 2015 06:00

Las revistas de chicas y para chicas hoy están de moda. Sin embargo algunas de estas publicaciones dedicadas a la “Girl Culture” ya llevan tiempo dando que hablar. Eso es lo que ocurre con Ponytale Magazine, una revista publicada en inglés pero made in Spain, que ha conseguido convertirse en una de nuestras publicaciones más internacionales.

Hace unas semanas, de hecho, su nuevo número se presentó en la feria del libro de Los Ángeles, uno de los eventos más importantes para la edición independiente. Música, literatura, arte y mucha moda es lo que encontramos al abrir sus páginas. El gusto por una estética digital muy de los 2000 lo recubre todo, haciendo que nos preguntemos si acaso esta revista es sólo una extensión de la pantalla de nuestro ordenador.

Pero el olor a tinta y a papel nos saca de dudas, y en esta nueva entrega, de hecho, ilusiona poder palpar los rostros de Ali Michael o Maria Palm, las protagonistas de la portada bicéfala. A la primera de las modelos ya la conocemos bien, pues hace casi un año Jalouse Magazine volvió a lanzarla a la escena. La segunda de ellas, sin embargo, es un rostro menos conocido en redes, pero muy querido por la prensa de tendencias.

Desde hace años la mirada de Maria Palm ha iluminado las portadas de revistas convencionales como Elle o Vogue. Quizá por su aspecto de adolescente, quizá por sus ojos enormes pero llorosos, o quizá por esa pinta de niña rockera de los años setenta, Palm ha conseguido hacerse un hueco único en las mejores pasarelas. Como Ali Michael, ella también ha hecho siempre lo que le ha dado la gana, inundando de actitud cada nueva colaboración.

Las dos son princesas punk, sí, porque miran la moda desde una óptica distinta, desenfadada, y porque son los rostros de proyectos especiales como el de Ponytale, en los que las palabras feminismo, revolución o cultura no son nada extrañas.

Aquí el color rosa no es un incómodo, pues significa feminidad en su estado más bruto y primitivo.

Aquí el artificio no tiene lugar, porque lo más corrosivo es la belleza natural.


Hay que sacar la lengua a la moda viejuna



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