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El regreso de la caja de ritmos más mítica de la historia podría acabar en chasco

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Roland planea lanzar una nueva TR-808. ¿Está traicionando la marca a sus fans?

Franc Sayol

15 Enero 2014 13:35

Un vídeo subido hace unas horas al canal de YouTube de Roland está llevando de cabeza a los aficionados a las cajas de ritmo. En él, los ingenieros de la firma japonesa repasan la historia de la mítica TR-808. La parte excitante, sin embargo, llega al final del vídeo, cuando anuncian que “ha llegado el momento de dar el siguiente paso”. Una frase enigmática que ha disparado las especulaciones.

La TR-808 es una de las máquinas más mitificadas de la historia de la música de baile. Su peculiar sonido ha sido clave en el desarrollo de incontables estilos, del hip-hop al electro, pasando por el house o el trap, y el paso de los años no ha hecho más que multiplicar su cotización. A día de hoy, una unidad en buen estado no baja de los 3.000 euros. Resulta comprensible, entonces, que los fans de la máquina lleven años implorando a Roland que la reedite. Pero, si hacemos caso a las imágenes que se han empezado a filtrar, esto no es exactamente lo que planea la marca.

Lo primero que queda claro al ver la imagen de este hipotético nuevo lanzamiento es que no se trata de una reedición de la máquina original, sino de una evolución de la misma. Y por aquí puede llegar el conflicto. En el vídeo, uno de los ingenieros afirma que “ahora los músicos quieren cosas nuevas y excitantes”. Una apreciación que, en este caso concreto, es errónea. Los productores que desean una 808 se mueren por sus viejos circuitos analógicos. Si quisieran una recreación digital de su sonido se conformarían con una librería de samples.

Justo ayer hablábamos del "nostalgia marketing" y de cómo las marcas utilizan su propio pasado para despertar empatía entre sus clientes potenciales. Tras años dando la espalda al renovado fetichismo por los instrumentos analógicos, parece que, al fin, Roland se ha decidido a sacar partido de la fascinación que despiertan sus antiguos cacharros. Pero si todo se queda en simple marketing y lo único que hace la marca es utilizar su propia mitología como anzuelo para colarnos un nuevo instrumento digital, lo único que conseguirá es cabrear a sus millones de seguidores. Puede que nos ciegue lo retro, pero sabemos distinguir cuando nos dan gato por liebre.

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