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"El clima me obligó a dejarlo todo y cambiar de vida"

La dramática historia tras la primera comunidad de refugiados climáticos en Estados Unidos

En su lengua, el choctaw, se definen como “bayous”, gente de río. Ellos son los Biloxi-Chitimacha-Choctaw, una tribu indígena que habita en la Isla Jean Charles, situada en la costa de Lousiana. Esta comunidad nació en el año 1800 cuando un francés, repudiado por haberse casado con una indígena, desembarcó en esta pequeña isla costera. Sus hijos se casaron con integrantes de la comunidad autóctona y así empezó una comunidad que llegó a tener casi 400 habitantes en sus buenos tiempos.

Desde sus inicios, los habitantes de la isla de Jean Charles se han dedicado a la pesca y a las actividades fluviales. Sin embargo, ahora el modo de vida de sus habitantes está amenazado por las mismas aguas que lo sustentan. Lo contaba esta semana Coral Davenport en las páginas del New York Times.

Los pocos habitantes que siguen en la Isla de Jean Charles están llamados a ser la primera comunidad de refugiados climáticos en Estados Unidos. Unas 30 familias tendrán que abandonar su tierra porque, literalmente, está desapareciendo. Las aguas invaden sus casas y la ruta que conecta con la civilización, una estrecha carretera que une la isla con el continente, se encuentra a menudo cubierta por medio metro de agua.

Fotografía de Josh Harner para The New York Times  

En 1950 la isla de Jean Charles tenía unos 17 kilómetros de largo y 8 de ancho. En 2014 contaba con 3,2 kilómetros de largo y cerca de medio metro de ancho. Hoy en día, esta isla de la costa de Louisana está solamente formada por un 2% de su territorio original. O lo que es lo mismo, la superficie equivalente a un campo de fútbol. Y, poco a poco, este porcentaje no deja de disminuir.

Los habitantes de la isla de Jean Charles están llamados a ser los primeros refugiados climáticos del mundo

La situación es tan dramática que el gobierno de Estados Unidos ha decidido tomar cartas en el asunto. En enero, el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de E.E.U.U. anunció ayudas de más de mil millones de dólares en 13 estados, con el objetivo de ayudar a los pueblos afectados por las crecidas del agua a adaptarse al cambio climático. Las ayudas contemplaban la construcción de diques, presas y sistemas de drenaje.

Y también, algo completamente innovador: por primera vez se iba a trasladar a una comunidad entera por consecuencia del cambio climático. La “afortunada”, la Isla de Jean Charles.

Pese a la oposición de sus habitantes, que piden seguir viviendo allí y que se busquen otras soluciones, el gobierno estadounidense destinará parte de esas ayudas — 48 millones de dólares— a este fin. Según la responsable del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano, Marion McFadden, "este programa sentará el precedente para el resto del país, para el resto del mundo". Se prevé que la resituación de los habitantes de la isla tenga lugar en el plazo de dos años.

Según los expertos, la desaparición progresiva de la Isla de Jean Charles se trata de un proceso evolutivo natural, aunque también se refieren a factores humanos, como el secado de los pantanos, los dragados de canales o la industria del gas y el petróleo, que hacen que la zona sea más vulnerable a las tormentas.

Según la responsable del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano, Marion McFadden, "este programa sentará el precedente para el resto del país, para el resto del mundo"

Esta situación se ha recrudecido en los últimos años y las catástrofes climáticas que han asolado el estado de Louisana no han hecho más que acelerar el proceso. En concreto, los huracanes Katrina y Rita, que golpearon el sur del país en 2005. Las dos tormentas dejaron más daños en la región que los 25 años previos, y un total de 850 kilómetros cuadrados de tierra fueron tragados por el agua. Y en 2010, la marea negra que afectó a la costa de Louisana contribuyó a debilitar aún más el débil ecosistema de la zona.

Lo que cierto es que esta situación que viven los habitantes de la isla de Jean Charles pronto dejará de ser un caso aislado. En todo el planeta los gobiernos están afrontando que la subida del nivel del mar, las tormentas, las inundaciones, los huracanes y el resto de fenómenos extremos asociados al clima pueden llevar a que cada vez más personas tengan que abandonar sus casas. Según el Instituto de Medio Ambiente y Seguridad de las Naciones Unidas y la Organización Internacional para la Migración, en 2050 entre 50 millones y 200 millones de personas podrían ser desplazadas de sus ciudades a causa del clima.

Ejemplos recientes son la historia de Kiribati, considerados por la ONU como los primeros refugiados climático. Igualmente, el pueblo de Lataw, en el Pacífico Sur, se vio obligado a retroceder varios metros para salvarse. También fueron referidos como uno de los primeros casos de refugiados climáticos.

Ya lo avisó la secretaria de interior del gobierno de Obama, Sally Jewell, en una charla reciente en Ottawa. "Los cambios están en marcha y son muy rápidos. Va a haber refugiados climáticos".

Y los habitantes de la Isla de Jean Charles van a tener el "honor" de ser los primeros.

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