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Los refugiados sufren una media de 10 ataques por día en Alemania

El Ministerio del Interior alemán ha contabilizado 3.533 agresiones contra solicitantes de asilo durante 2016

Alemania alcanzó preocupantes cotas de crímenes de odio contra los refugiados en 2016. Según el Ministerio del Interior, la comunidad de migrantes sufrió cerca de 10 ataques diarios en todo el año que dejaron 560 heridos, entre ellos 43 niños.

En total, durante el año pasado se contabilizaron 3.533 ataques contra solicitantes de asilo en toda Alemania. De esos, 2.545 fueron agresiones contra personas mientras estaban fuera de su alojamiento, 988 ataques contra sus viviendas y 217 contra las organizaciones y voluntarios que se dedican a ayudar a los solicitantes de asilo.

"Las personas que han huido de su país de origen y buscan protección en Alemania tienen derecho a esperar un refugio seguro", aseguró el Ministro del Interior alemán en una clara condena a los casos violentos.

Por todo el país se contabilizaron 3.533 ataques, 2.545 contra las personas mientras estaban fuera de su alojamiento, 988 contra sus viviendas y 217 contra las organizaciones y voluntarios que se dedican a ayudar a los solicitantes de asilo.

 

Entre los ataques, el que más predominó fue el de prender fuego a los albergues. En uno de esos ataques se llegó a lanzar una granada de mano que finalmente no detonó. En febrero, un neonazi alemán fue condenado a 8 años de prisión por la quema de un pabellón de deporte que acogía a migrantes y ese mismo mes, en el este del país, la policía fue testigo de los vitoreos de los espectadores ante la quema de un edificio proyectado como viviendas para los refugiados.

La tendencia al aumento de los atentados es clara. En 2014, cuando en Europa aún predominaba un clima de solidaridad, se produjeron 199 ataques. Sin embargo, después de la crisis de refugiados motivada por la guerra en Siria —que en 2015 llevó a Alemania a acoger a 890.000 personas— y tras los atentados terroristas de París y Bruselas, cuyo rastro han aprovechado los populismos de extrema derecha para construir un discurso de odio al inmigrante, la violencia hacia los recién llegados ha alcanzado cotas que directamente ponen en entredicho la seguridad interna. Y eso a pesar de que la llegada de migrantes a Alemania bajara en 2016 a 280.000 personas.

"¿Tienen que morir las personas antes de que la violencia de la derecha se considere un problema central de seguridad nacional y se ponga en lo alto de la agenda de política interna?", se preguntaba ante los medios la portavoz del izquierdista Die Linke Ulla Jelpke. "Los nazis amenazan a los refugiados y por tanto a nuestra democracia", sostenía la política.

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