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Se cosen los labios... para hacer oír su voz

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Los refugiados desalojados de Calais sellan sus bocas a modo de protesta

PlayGround

03 Marzo 2016 16:42

Les echan y ellos no tienen adonde ir. Los equipos de demolición han entrado en el campamento de Calais (Francia) que lleva acogiendo inmigrantes desde hace 15 años.

Las casetas del refugio improvisado conocido como "la jungla" han sido tiradas abajo ante la atónita mirada de los refugiados que veían como lo único que tenían se convertía en astillas.

La impotencia les ha llevado a tal estado que algunos refugiados han decidido coserse los labios con hilo de nailon, tal y como hicieron hace unos meses los inmigrantes varados en la frontera entre Grecia y los Balcanes.

Los refugiados que vivían en Calais planeaban viajar a Reino Unido en cuanto tuvieran una oportunidad ya que la ciudad francesa se encuentra muy cerca del Eurotunel.

El campamento tiene un total de 8 hectáreas y acogía a más de 3.000 personas.

Los inmigrantes que viven en "la jungla" proceden de países como Irak, Irán o Afganistán y han tenido que huír de la guerra y de las malas condiciones de vida para encontrarse en un lugar en el que no disfrutan de condiciones mejores.

En el campamento, los migrantes se han instalado en carpas e improvisados refugios construidos con basuras. Dentro del campamento también hay una mezquita, un teatro y una escuela improvisada.



La policía francesa, que aseguró que desmantelaría el campamento pacíficamente, ha entrado en el mismo con cañones de agua y gases lacrimógenos.

Acciones ya denunciadas por organizaciones a favor de los derechos humanos como Calais Refugee Aid.

Desde el inicio del desmantelamiento, se ha registrado un incremento de migrantes que llegan al campamento de Grande-Synthe, situado más cerca de la frontera belga. Allí malviven ya millar y medio de personas, en condiciones mucho peores que las de "la jungla".

El Gobierno francés aseguró la semana pasada que las autoridades trabajarían con las organizaciones humanitarias para recolocar a los inmigrantes en otras partes de Francia, a pesar de que ellos esperaban llegar algún día a Reino Unido.

Por el momento, lo poco que tenían ha desaparecido sin rastro y no les queda otra alternativa que protestar. Aunque sea silenciosamente, con los labios cosidos.


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