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5 razones por las que lo nuevo de Aronofsky puede ser algo grande

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"Noé" se estrena la semana que viene, y no es la típica historia bíblica que te imaginas

Tomás Fullola

27 Marzo 2014 17:30

Darren Aronofsky es un tipo que no te lo pone fácil. A la que puede le gusta revolcarse en la paranoia y el lado oscuro de lo humano. En sus películas uno puede ver a un matemático desquiciado atravesarse la cabeza con un taladro ("?"), a una madre de mediana edad cayendo en las garras de la adicción a las pastillas y la catatonia ("Requiem por un Sueño"), o a una modosita bailarina de ballet perdiéndose en una espiral de automutilación, desprecio y sexo reprimido ("Cisne Negro"). No es Haneke, pero tampoco el típico director que te va a poner un caramelo en la boca. Es una rara avis dentro de un Hollywood -muy a menudo- demasiado complaciente.

Por eso, cuando nos enteramos de que estaba preparando una millonaria adaptación del mito bíblico de Noé, la primera reacción fue elevar las cejas. ¿Volvería a hacer Aronofsky un pastiche espiritual infumable como el que se cascó en "La Fuente de La Vida"?¿Se plegaría a los deseos de su estudio y ofrecería un blockbuster para todos los públicos? Nuestras expectativas iban del pánico leve a la decepción profunda. Hoy, a una semana de su estreno oficial, vistos los primeros tráilers y después de escuchar al director explicar su visión de la historia, estamos bastante más tranquilos. Avisamos, de hecho: "Noé" puede ser un pepino.

1. Noé como un personaje dual

Aronofsky confiesa que uno de sus primeros recuerdos de infancia al respecto de la historia del Arca es el terror que sintió al pensar que Dios podía haberse equivocado y salvado del diluvio a la persona equivocada. ¿Qué hubiera pasado si Noé era en realidad un mal tipo? Fue uno de los primeros contactos del director con la dualidad del ser humano. Pensar en el lado malvado de cada uno de nosotros, incluso de Noé, de quien Aronofsky no acepta que fuera 100% bondad. "La Biblia no dice tal cosa, sino que era un hombre justo", afirma el director. ¿Cuestionar las elecciones del Grandísimo?¿Aceptar que Noé es una persona con un lado oscuro?¿Que el padre de la Humanidad podría ser simplemente un humano imperfecto que además, al final de la historia, se emborracha? (lo dice el "Génesis", no nosotros) Nos molas, Darren.

2. Un hombre ante la oscuridad

Olvidaos de la típica imagen del Arca rodeada de animalitos en un paisaje verde con un arcoiris al fondo. La visión de Aronofsky es oscura, jodida, brutal. Es la historia de un hombre que trata de hacer el bien en una situación muy chunga. Por un lado, un Dios al que no acaba de entender, pero al que debe servir como elegido que es. Por otro, un entorno hostil, plagado de gente que quiere matarle. Y todo ello trabajado desde una estética sucia, de tierra, fuego, agua y sangre. Si "Game of Thrones" dejó en juego de niños toda la fantasía medieval hasta la fecha, "Noé" podría llevar el concepto de épica bíblica a terrenos mucho más viscerales, violentos e interesantes que cualquier otra película del género.

3. Más mítico que bíblico

Existe toda una corriente de pensamiento que interpreta los textos sagrados desde una perspectiva histórica y literal, preocupada por los detalles más insignificantes o en la veracidad de los hechos que cuentan los libros. Ya sabéis: creacionistas y toda esa gente que dice que la Tierra tiene 4.000 años de antigüedad. Aronofsky no le veía mucho interés a tirar por esta vía, sino que prefirió trabajar la historia de Noé desde el punto de vista del mito. Mito entendido como historia que define un universo y transmite una serie de ideas. Al director le da igual si realmente todos los animales del mundo caben en un arca, su intención es centrarse en "la poesía, el mito y la leyenda" de la historia, "y eso sí que puede usarse para entender tu mundo y lo que eres".

4. Espíritu ecologista

La maldad humana, la lucha entre luz y oscuridad que describe, tiene para Aronofsky un profundo sentido ecológico. El diluvio tiene lugar porque el hombre ha convertido el mundo en un lugar terrible y todo está hecho un desastre. No sólo las tribus se matan entre sí, no sólo un hermano mata a otro, sino que el que fuera paraíso terrenal se ha ido convirtiendo en tierra yerma a base de explotarlo en demasía. Pero siempre queda la oportunidad de volver a empezar, aunque haya que pasar por momentos difíciles. Si este no es un buen mensaje para los tiempos que corren, que me parta un rayo.

5. A los cristianos fanáticos no les ha gustado

El octubre pasado Paramount organizó un pase privado para algunos grupos cristianos, esperando una reacción tan buena como la que tuvieron al ver la sádica y bastante aburrida "La Pasión de Cristo", de Mel Gibson, en 2004. La cosa no fue como el estudio esperaba. Por lo visto, una visión más compleja y polifacética del mito no gustó demasiado y desde entonces el film ha estado envuelto en una polémica muy poco sorprendente. Para nosotros es la prueba del algodón definitiva. Si a un puñado de feligreses de corazón flojo y mente estrecha no les parece bien la película, buena o mala, habrá en ella bastante chicha a la que hincar el diente.

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