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Generoso, mágico, inmortal. Así es un superhéroe pop

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6 razones sentimentales por las que echamos de menos a Sergio Algora (1969-2008)

Ignacio Pato

31 Marzo 2016 15:21

Aloma Rodríguez ha soñado que entrevistaba a Sergio sin que este supiera que está muerto. Sergio era su jefe en el bar Bacharach, al lado del Pilar de Zaragoza. También su amigo.

Sergio era también Sergio Algora. Poeta, narrador y letrista de grupos como El Niño Gusano, Muy Poca Gente y La Costa Brava.



Algora ya no podrá contar cómo, cuando trabaja de quiosquero, el maldito Leopoldo María Panero le cagó en uno de los fardos de periódicos. Ni podrá, si un presentador de TV despistado quiere ponerle la etiqueta de "surrealista", corregirle con un sobrio "es que yo hablo así".

No podrá quitarse de encima la rabia de haber dejado a su Zaragoza en una Liga Adelante que por historia no le corresponde y tiene de feo hasta el nombre. Ni explicarnos qué piensa de haber coincidido con su admirado Boris Vian en las cosas importantes: ambos escritores con ganas de poner palabras a la música, los dos con dolencias cardiacas que cesaron a la misma edad.

Un infarto mientras dormía se lo llevó a los 39. Como recuerda en su recién publicado Los idiotas prefieren la montaña, Aloma estaba esa mañana sola en su casa. Lloraba y no sabía qué hacer.

Lo que sigue son solo algunas de las razones por las que ella sigue —seguimos— echando de menos a Sergio.



1. Era generoso

«Y, además, absolutamente democrático en su generosidad: lo era con los clientes en el bar, con sus amigos y con el talento de los demás. Mi primer libro, París tres, se vendía en el bar y Sergio sugería a los que se quedaban a apurar la copa que lo compraran. Una vez le dio 10 euros a una chica para que lo comprara. Ella le pidió que lo firmara él primero y Algora escribió: “Sergio primero"».




2. Un narrador mágico

«Es conocido sobre todo en el mundo de la música, pero Sergio era escritor. Su primer poema fue Oda al timbre del instituto María Moliner. Su primer cuento, El arte de amar, se publicó en la revista pornográfica Lib. Es una especie de orgía de electrodomésticos y muebles. Y estaba escribiendo una novela sobre Los Sitios de Zaragoza».

«Era un gran narrador oral: oírle contar anécdotas ligeramente basadas en hechos reales era un verdadero espectáculo y un placer. El mundo se paraba y solo querías seguir escuchando la delirante historia. Incluso cuando era absolutamente fiel a la realidad conseguía que pareciera mentira. Un día, me dijo que iban a actuar de teloneros de Carla Bruni en la Fnac y que le daba vergüenza porque ella tenía las piernas muy largas y se notaría que él no era alto. Estuve a punto de creérmelo. Una de las chicas que trabajaba en el bar de Algora solía decir que era como el protagonista de Big fish».



3. Y a la vez preciso

«No le gustaba que dijeran que las letras del El Niño Gusano eran surrealistas. Para él, eran realistas, era su manera de hablar. Lo que sucede es que él veía las cosas de una manera de la que nadie más las veía. Intentaba explicar el mundo de la manera más exacta de la que era capaz».



4. Con sentido del humor

«Una de las cosas que más le gustaba era reírse. Le conté mi chiste favorito y me hacía repetirlo ante cada nuevo amigo que me presentaba. Cuando tenía que sacar la basura con el bar lleno de gente, gritaba “¡dinero negro!” con las dos bolsas de plástico negro en la mano para abrirse paso».



5. ¡Tenía superpoderes!

«Sergio tenía superpoderes: siempre conseguía que la gente estuviera a gusto, podía celebrar su cumpleaños cualquier día del año, sabía cuáles eran las mejores tapas de cada bar, comía fuego, como puede verse aquí:



... y es el cantante que mejor pronuncia “subnormal” en español. Puedo probar esto aquí:



Y aquí:



6. Sergio era inmortal

«Le gustaba jugar a que era un detective privado. Siguiendo su propio juego y las pistas que había dejado, por ejemplo, una de sus canciones favoritas: El muerto vivo, de Peret, solo hay una conclusión posible: Algora es inmortal.

Por eso gritaba: “¡Algora ha muerto, champán para todos!”. Por eso fingió su propia muerte. El día menos pensado aparece, como un conejo de la chistera, pide perdón porque tal vez se le haya ido la mano con la broma y nos invita a todos a champán. Porque vuelva cuando vuelva será su cumpleaños».



Y por mi nombre ningún hombre ya responde



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