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Nuestras propias mentes serán las cárceles del mañana

La modificación médica del cerebro de los presos permitiría hacerles cumplir condenas más largas o más crueles, aunque de momento es todo teoría

Si el imaginario colectivo fuera un poco más preciso y no estuviera tan condicionado por décadas de basura mediática, el escritor Philip K. Dick será más famoso que Einstein. Sería más influyente que John Lennon, Bob Dylan y Obama juntos. Habría estatuas con su barbuda cara en cada plaza y su obra se veneraría más allá del culto de amigos de la ciencia ficción y fans de Blade Runner. Philip K. Dick era un visionario. Era EL visionario. Y las locas ideas de drogata paranoico en las que basaba sus ficciones son hoy cuestiones que cada vez forman parte más decisiva de nuestro mundo. Conforme la tecnología avanza y nuestro mundo se vuelve complejo, la realidad se parece cada vez más a sus novelas.

Hoy día, gabinetes de estudio de todo el mundo trabajan en cuestiones éticas que definirán nuestro mundo mutante del mañana. Una de ellas tiene que ver con las nociones de castigo y vigilancia. Considerando que se investiga para extender nuestra vida mucho más allá de lo biológicamente común, ¿cómo trataremos en el futuro a aquellos que decidamos castigar por sus crímenes?¿Seguirá siendo la carcel un método válido? ¿Podríamos pensar en una condena eterna para quien realmente cometa crímenes muy jodidos?

Expertos como Rebeca Roache, doctora en filosofía en la Universidad de Oxford, trata de encontrar junto a su equipo respuestas a preguntas que parecen sacadas directamente de obras de la más delirante ciencia ficción. En una reciente entrevista para Aeon Magazine, Roache desgranaba algunas de ellas, dando pie a algunas perlas inquietantes:

Sobre la extensión de la vida

"Algunos crímenes son tan horribles que requieren un largo periodo de castigo, y mucha gente parece escapar del castigo matándose o muriendo. ¿Por qué no hacer que las condenas para aquellos criminales particularmente odiosos sean peores alargando su vida? [...] Si la gente pudiera vivir siglos o milenios, tendrías más tiempo para rehabilitarlos, pero entrarías también en un asunto bastante complicado relacionado con la identidad personal [...] Si metes en prisión a alguien por un crimen cometido a los 40, podría ser una persona completamente distinta cuando tenga 940 años.

Sobre manipulaciones perceptivas

"Hay un cierto número de sustancias psicoactivas que distorsionan el sentido temporal de la persona, así que podríamos imaginar una píldora que hiciera al preso sentir que está viviendo una condena de 1000 años. Por supuesto, hay una visión muy aceptada de que interferir el cerebro de una persona es demasiado invasivo. Pero eso podría no ser necesario. [...] Cuando nos preguntamos a nosotros mismos si es inhumano usar cierta tecnología sobre alguien, tenemos que asegurarnos de que no es sólo la rareza del método lo que nos espanta".

Sobre el infierno en la Tierra

"Si empiezas por la premisa de que un castigo debería ser proporcional al crimen, es difícil pensar en un crimen que pudiera justificar prisión eterna. [...] Poner en peligro a la humanidad entera podría calificarse como un crimen lo suficientemente serio para ganártela. Supón que alguien ideara un experimento que intentase generar un agujero negro para destruir el planeta y a todas las futuras generaciones. [...] Puedo ver eso como el tipo de supercrimen que justificase una sentencia eterna".

Todo bastante WTF, y sin embargo real, al menos en el terreno de la especulación académica. Pero ¿hasta qué punto estas discusiones nos hablan de un futuro real o son únicamente posibilidades abstractas? No lo sabemos. Mientras tanto, mejor que leais la entrevista completa, y juzguéis por vosotros mismos.

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