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Y de pronto, un día nos hicimos carnívoros

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La historia de la evolución nos enseña que siempre fuimos veganos, hasta que un día decidimos cambiar. ¿Por qué?

PlayGround

24 Febrero 2016 06:00

Algunas teorías científicas dicen que nuestro cerebro comenzó a crecer y nos convirtió en humanos inteligentes cuando comenzamos a comer carne. Otros lo desmienten y aseguran que el consumo de carne fue anterior a pasos evolutivos reseñables. Lo que parece menos discutible es que no siempre fuimos carnívoros y que, en el origen de nuestra especie, éramos animales totalmente veganos.

La investigadora Marta Zaraska lo explica en Meathooked: The History and Science of Our 2,5-Million Year Obsession With Meat, un apasionante viaje a través de las etapas la evolución humana y nuestra relación con diferentes dietas.

Zaraska dice que el origen de nuestra especie comienza con un primate llamado Purgatorius, hace 65 millones de años. Más que un humano, el Purgatorius era una especie de ratón que trepaba por los árboles y basaba su dieta en frutas.



Los especies de primates que evolucionaron después del Purgatorius —monos pequeños— continuaron con una dieta exclusivamente vegana. De vez en cuando, ingerían insectos que, por error, estaban en las frutas o en las plantas. Pero nada indica que tuvieran preferencia por otros animales. Sucesivamente, las diferentes especies que vinieron después fueron incporporando semillas, raíces y diferentes especies de plantas. Pero siempre se mantuvieron veganos.

Sin embargo, la teoría de Zaraska no niega que homínidos como los australopitecus no comieran carne. “Al igual que los chimpancés modernos cazan ocasionalmente monos colobos, nuestros ancestros pudieron comer también carne de monos más pequeños”, asegura la investigadora en un artículo en The Atlantic. No obstante, nuestro aparato digestivo no estaba preparado para el consumo de carne y, cuando se producía, era excepcional.

El cambio del clima nos llevó a cambiar la preferencia por las plantas: la comida escaseaba y el esfuerzo por conseguirla exigía más calorías

La ingesta progresiva de semillas y plantas con fibra modificaron nuestro organismo hasta que lo hicieron apto para digerir carne de otros seres vivos. Pero, a pesar de tener las condiciones físicas, ¿por qué de pronto un día decidimos que íbamos a comernos a los animales que nos rodeaban?

Zaraska explica que todo cambió cuando se produjo una suerte de cambio climático. Hace 2,5 millones de años, el planeta experimentó una fuerte sequía ocasionada por la falta de lluvias. En consecuencia, la cantidad de las plantas y las frutas de las que nos alimentábamos se redujo drásticamente. Las plantas ricas en nutrientes eran un bien escaso.

El esfuerzo por conseguir la escasa comida exigía al cuerpo un mayor consumo de calorías. Por esto, junto a la escasez de vegetales, los primates comenzaron a cazar.

Si las condiciones climáticas no hubieran forzado el cambio en la dieta, nuestro organismo rechazaría el consumo de carne

Los autralopitecos optaron por consumir más plantas de baja calidad, mientras que los primeros homo comenzaron a comer animales que satisfacían su desgaste calórico y les permitían sobrevivir más tiempo sin comer.

Las teorías que aseguran que el consumo de carne fue anterior, hace 3,4 millones de años, no han demostrado demostrado que esto fuera la norma general para la especie. Con toda probabilidad, como señala Zaraska, fueron las condiciones climáticas las que universalizaron la dieta carnívora. Los homínidos que comenzaron a comer carne sobrevivieron y evolucionaron. Los autralopitecos se extinguieron.

La teoría de Zaraska mantiene que si no se hubieran dado las condiciones climáticas que empujaron a nuestros ancestros a comerse otras especies, posiblemente no tendríamos hamburguesas o patas de pollo en nuestros platos.

El ser humano y la carne, una obsesión de 2,5 millones de años



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