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"Todos hemos sentido alguna vez la necesidad de encerrarnos y desaparecer"

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Una conversación con Marc Sardá sobre el progreso, la guerra y las vidas que vivimos

PlayGround

01 Abril 2016 18:03

Marc Sardá es escritor y ha publicado todo tipo de libros: poesía, teatro, periodismo y ahora también novela. La noche de los colores puros, que ahora aparece en Salto de Página, supone su debut como novelista. ¿Su trama? Igor Popova es un hombre que vive a comienzos del siglo XX y que, tras algunos cuantos años de reclusión en una pensión polaca, decide cruzar el umbral de su cuarto y enfrentarse a su destino. Muertes, hospitales, bajos fondos parisinos y guiños que van de Céline a Kafka son algunos de los ingredientes que componen esta peripecia. Al hilo de La noche de los colores puros hablamos con Sardá.

Marc, 'La noche de los colores puros' es una historia sobre muchas cosas, pero desde luego es una historia sobre la claustrofobia. Hablamos de la claustrofobia que siente su protagonista, atrapado en sí mismo durante años, y la que siente a veces el lector, quien ha de dejarse llevar para entender la compleja mente de Igor Popova. ¿Has escrito este libro a partir de esta sensación de encierro?

Si, absolutamente. Escribí esta novela en el año 2009, bajo la presión de unas circunstancias familiares muy complicadas. Supongo que al igual que Igor Popova, todos hemos sentido alguna vez la extrema necesidad de encerrarnos en nosotros mismos y desaparecer. Es una fantasia irrealizable.

Si como el protagonista de esta novela hubieras decidido ausentarte de la realidad y de la actualidad durante los últimos 7 años, ¿qué crees que pensarías de la Europa que vivimos hoy? ¿Y qué crees que pensaría un personaje como Igor?

Yo creo que Igor se sorprendería ante cualquier cosa. Es ante todo un hombre que sufre. Sentiría un extrañamiento del mundo y pensaría que la vida podría haber sido otra cosa. Vivimos siempre dos vidas: la real y la que imaginamos. En esa dualidad hay un rompimiento existencial.



El ser humano y sus pasiones son siempre las mismas. La idea del progreso es una falacia

¿Consideras que en la actualidad, con la cantidad de tecnología que pretende mantenernos conectados a todo y a todos, sería posible desaparecer sin dejar rastro, recluirse?

Sin duda. Es tan fácil como darle la espalda a los medios y "vivir oculto" como proponía Epicuro.




Más allá de la personalidad complicada y del carácter especial del protagonista,  La noche de los colores puros nos lleva también de paseo por los inicios del siglo XX y por algunos de sus momentos históricos clave y más dolorosos. ¿Qué es lo que más te atrae de este momento de la Historia y por qué quisiste desgranar algunas de estas escenas tremendas de la I Guerra Mundial?

Concebí el libro como una tragedia griega. Igor somos cada uno de nosotros. El antiheroe anónimo que regresa una vez más  para enfrentarse a los designios de su propio destino. Es una novela oscura donde se narra la caída del protagonista, pero también es un canto a la vida. Lo importante es el viaje. El final del viaje es la muerte. Así para Igor como para cada uno de nosotros. La elección de la segunda década del siglo XX, por donde discurre la historia es meramente circunstancial. La historia podría haber sucedido en cualquier otra época. El ser humano y sus pasiones son siempre las mismas. La idea del progreso es una falacia. 

Vivimos siempre dos vidas: la real y la que imaginamos



Por último, y en relación con lo anterior, ¿crees que hoy nuestro continente está sufriendo un regreso al horror que tantas veces describes en tu novela? ¿Los refugiados, el terrorismo, el miedo, la xenofobia, la incertidumbre, el fracaso de la solidaridad... son 'las guerras' de nuestro tiempo?

Es culpa de la globalización. Creemos que somos libres pero arrastramos una profunda crisis identitaria que choca de frente con otras formas de entender la vida. Estas formas luchan para imponerse las unas sobre las otras, haciendo algunas veces uso de la fuerza y del caos. De allí la lacra del terrorismo y el choque de civilizaciones. Creo que deberíamos ser todos más humildes y aceptar que la verdad nunca existe y que lo mejor para el hombre es quizás algo mucho más terrible y sencillo: Vivir acorde a la naturaleza. Siento decirlo, pero eso me parece una tarea imposible. O como decía Hobbes: "el hombre es un lobo para el hombre".




'No he de volver nunca a este lugar', se decía convencido en su interior mientras se encaminaba torpemente hacia la puerta. 'No he de volver a ver este tapiz que me irrita los ojos. No quiero seguir pisando este odioso lugar, ni rozar con mis manos la rugosidad de las paredes que han marcada los límites de mi encarcelamiento.' (Marc Sardá, 'La noche de los colores puros')




*La noche de los colores puros se presenta esta tarde en Barcelona en la librería La Central de Mallorca a las 19.30.

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