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Los vendedores de 'botes de aire limpio' se hacen de oro en China

Diferentes empresas venden "aire" de Canadá, Reino Unido o Ibiza. Y a los chinos les encanta

No, no venden humo, pero casi. El mercado de los botes de aire puro, por muy surrealista que parezca, es un mercado en auge gracias a la contaminación china.

En la actualidad, la empresa más potente es la canadiense Vitality Air. Moses Lam es una de las caras visibles del proyecto. Su idea inicial era hacer algo divertido y perturbador, así que se le ocurrió vender una bolsa de plástico de aire por 99 céntimos en Ebay. Ahora, puede llegar a vender hasta 500 botellas de aire embotellado en menos de dos semanas.

Lam tarda cuatro horas en llegar hasta Banff, en Canadá (la montaña de donde proviene el aire fresco que comercializa) y tarda una media de 10 horas embotellando el aire, ya que hace el proceso a mano para preservar la pureza del aire.

Su principal cliente es China. Reciben gran cantidad de órdenes por adelantado. El aire tiene un costo de venta entre 14 a 20 dólares, dependiendo del tamaño de la lata.

El motivo de que sea el mercado chino su principal consumidor se debe a la polución que sufre el país, especialmente en los meses de invierno, cuando los hogares y las centrales eléctricas queman carbón para mantenerse calientes. En concreto, Beijing ha emitido varias alertas rojas debido a la polución del aire, cerrando escuelas y restringiendo el tráfico.

Para alguien que no viva en una de las contaminadísimas ciudades del centro y noreste de China puede ser difícil entender el impacto psicológico que la polución del aire tiene en sus residentes, que hablan de la calidad del aire con la misma naturalidad que de si llueve o hace sol. Cualquier pequinés se maneja con soltura con la escala del AQI (Air Quality Index), que mide la contaminación ambiental. Y sabe que cualquier cifra por debajo de 100 es aceptable, que si está en torno a 300 es mejor quedarse en casa, y que si mira por la ventana cuando se sobrepasan los 500 puntos se encontrará con un panorama parecido a un invierno nuclear.

Leo de Walts, un joven inglés de 27 años, también ha sabido vislumbrar ese nicho de mercado. El joven empresario segura que sus botellas, de 580 mililitros, se venden 80 libras la unidad (unos 102 euros) y están siendo muy demandadas en el país asiático, principalmente  en ciudades como Beijing y Shangái.

Desde que pusiera en marcha su compañía Aethaer, De Watts lleva vendidos cientos de contenedores de aire limpio proveniente de lugares como Dorset, Somerset y Gales. "Muchas veces cumplimos con pedidos a medida, tenemos clientes que quieren aire con unas características muy concretas", afirma De Watts en uno de los vídeos promocionales de su empresa.

Por último, aunque en su caso no ha llegado al mercado chino —al menos todavía— el italiano Gianluca Pomo, un heladero residente en Ibiza ha querido unirse también a la moda de enlatar aire. En su caso, dice, se trata de un souvenir. "Qué mejor regalo para llevar a tus amigos después de tu visita a Ibiza que un bote de su aire", asegura en una entrevista.

El italiano insiste en que no debe abrirse y que en caso de hacerlo debe ser siempre con los ojo cerrados para "transportarte" a las playas de Ibiza. Ese transporte imaginario cuesta 6 euros, pero como el propio Pomo dice: "Se trata de un concepto y ya se sabe que el concepto es el concepto".

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