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La primera dama de Polonia esquiva a Trump cuando este intenta darle la mano

Conociendo los apretones de manos que da el presidente, normal que la primera dama Agata Kornhauser-Duda no tuviera demasiadas ganas de saludarlo

oi oi

Las presentaciones siempre tienden a tener un puntito tenso. ¿Nunca os habéis ido a dar dos besos con alguien y que, de la misma forma que cuando te cruzas desconocido por la calle y los dos os apartáis hacia el mismo lado al intentar pasar, habéis acabado dándoos un pico? Cuando esto pasa con la familia política es más tenso que quedarse sin papel higiénico en el baño de un bar, trust me.

Si estas cosas pueden suceder con personas de tu país, cuando la situación se da con una persona de otra cultura, las probabilidades de cagarla al presentarte se multiplican por mil. Recuerdo perfectamente cuando mi tío me fue a presentar a su mujer bielorrusa, yo fui muy emocionada a darle dos besos, y ella me hizo una cobra de abrazo como la que Ivanka Trump le hizo a Marco Rubio. En serio, me miró como si la hubiese intentado violar, bastante trauma.

Para pisar sobre seguro, el apretón de manos siempre es la opción más safe, A mí no me gusta porque me siento mi padre, pero entiendo que en momentos formales es lo que toca, y si te dedicas a la política un 20% de tu sueldo es apretarle la mano a otra peña, por lo que debería ser un proceso que fluyese con en piloto automático, sin dramas. Pues en el caso de Trump, nada de eso.

Trump tiene un serio problema con los apretones de manos. Si el apretón de manos de Trump fuese un chaval del instituto, sería el malote que se sienta en la fila de atrás del autobús mientras le pega un par de calos al porro encorvado hacia atrás. El hombre estruja la mano de la gente para marcar terreno, como si fuese un portero de discoteca jubilado.

Y no lo digo yo, lo dicen los expertos en comunicación no verbal, lo dejó claro Trudeau cuando le hizo una llave maestra explicándole sin palabras que a él no se la colaba y lo acaba de confirmar la primera dama polaca ignorando la mano tendida del presidente para ir directamente a saludar a su mujer. Agata Kornhauser, la esposa del presidente polaco, Andrzej Duda, recibió junto a su marido a Melania y Donald en el aeropuerto de Varsovia. Cuando Trump trató de darle la mano, Agata pasó de largo y apretó directamente la mano de Melania, probablemente para darle el pésame por lo que tiene en casa.

Aunque luego la primera dama volvió atrás y se presentó al presidente americano, la anécdota vuelve a confirmar lo que todos sospechábamos: nadie en su sano juicio quiere darle la mano a Trump.

P.d.: Mirad la cara de mamoneo que se traen los escoltas pls, el de la izquierda aguantándose la risa y el de la derecha pensando "por los clavos de cristo, a ver quién aguanta luego a este hombre después de esto. FAN.

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