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Bicis, ordenadores y una visión: la odisea del primer tecno-nómada

Steven Roberts fue un loco pionero de la conectividad móvil y el nomadismo digital. Ahora explicará en el libro 'High-Tech Nomad' su fascinante aventura en su oficina móvil de dos ruedas

Todos hemos querido huir alguna vez. Escapar, desertar. Todos hemos querido dejar de ser siervos de la rutina y convertirnos en dueños de nuestros pasos. Viajar sin equipaje ni condiciones. Dejar atrás todo lo que nos hace esclavos de una vida que se consume al ritmo de nuestra hipoteca.

Todos hemos querido ser como Steven Roberts, el primer tecno-nómada de la historia, que ahora busca colaboración a través del micromezenazgo para publicar un libro en el que contará su alucinante historia.

Roberts unió sus mayores pasiones y se lanzó a la carretera, iniciando una aventura nómada sobre ruedas que duró 8 años

Corría el año 1983 cuando este geek de Ohio salió a la carretera. No existían los teléfonos móviles y los niños se pasaban el rato jugando en 8 bits. Sin embargo, Roberts consiguió combinar una de las famosas bicicletas reclinadas que tan de moda se habían puesto con un ordenador portátil que funcionaba con energía solar.

Sin pensárselo dos veces, Roberts unió sus mayores pasiones e inició una aventura nómada que duró 8 años, hasta 1991. Tenía el transporte, las ganas y una manera de trabajar a distancia gracias a CompuServe, el primer proveedor comercial de servicios telemáticos en los Estados Unidos.

Su plan no tenía trabas. Como escritor freelance de medios de comunicación sobre tecnología, Roberts pensó que no necesitaba un sitio fijo en el que desempeñar su trabajo. Una montaña, un bar o un poste telefónico en medio de la carretera: cualquier lugar era adecuado para él.

Con sus viajes y sus locas bicicletas, Steven Roberts fue uno de los pioneros de la conectividad móvil, anticipando tendencias como el teletrabajo

Esta gran aventura se dividió en largos viajes que le llevaron a cruzar todo el territorio estadounidense. Los primeros 16.000 kilómetros le sirvieron para escribir el libro Computing Across America(1985). Tan original era lo que hacía que muchos le invitaban a comer y dormir en sus casas, curiosos de su modo de vida.

CompuServe's Magazine le hizo protagonista de una serie de reportajes por los que se hizo globalmente famoso. Y, aunque reconoce que era un viaje solitario, le sirvió para conocer a personas que se convertirían en esenciales para el resto de su vida.

Esta versión ciclista de Forrest Gump llegó a un punto de inflexión en aquel año 1985. Después de su gran primer viaje, Roberts quería diseñar una nueva bicicleta con la que poder escribir mientras viajaba. Para ello, diseñó un manillar que le permitía escribir en código binario sin dejar de mirar hacia adelante, colocó un ordenador Apple como corazón del sistema y también un teléfono móvil que le permitía estar siempre conectado.

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En este nuevo transporte hizo un viaje de 10.000 kilómetros. Junto a su novia –que conoció durante el primer trayecto– Maggie, recorrió EEUU de este a oeste. Con esta marcha se convirtió en una auténtica sensación en los telediarios y hasta en Silicon Valley, donde veían que la original bicicleta podía llegar a convertirse en un prototipo comercial y en un perfecto escaparate de sus productos.

De este modo, en 1988, Roberts se lanzó a diseñar su vehículo más ambicioso. Pero esta vez no estuvo solo: 45 voluntarios de Silicon Valley, impresionados con sus gestas, colaboraron en el diseño de BEHEMOTH (Big Electronic Human-Energized Machine... Only Too Heavy), un monstruo de más de 250 kilos de peso valorado en 1'2 millones de euros que contó con el patrocinio de 140 marcas.

En 1991, Roberts salió a la carretera a lomos de su BEHEMOTH y dejó a todos boquiabiertos.

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El vehículo contaba con 105 velocidades, un teclado en el manillar, tres ordenadores Mac, un casco con micrófono y refrigeración por líquido, sistemas de síntesis y reconocimiento de voz, herramientas de navegación por satélite, sensores ultrasónicos que permitían controlar el cursor de uno de los ordenadores con los movimientos de su cabeza, una alarma que avisaba a la policía cuando intuía que podía haber ladrones a la vista y muchas más virguerías que dejaban en bragas al Coche Fantástico.

Pero poco duró esa aventura. Steven Roberts había salido a la carretera huyendo de su estresante vida anterior, pero con la cobertura mediática que había generado se acabó por convertir en todo lo que siempre había odiado.

“La nueva bicicleta era maravillosa, pero en aquel entonces estaba fascinado por el agua”, reconoce ahora. Era hora de una nueva etapa, y el mar tenía todo lo que le apasionaba.

Roberts quiso imitar su anterior fórmula con “Microship”, un barco trimarán para expediciones que contenía tecnología punta, pero nunca consiguió su anterior repercusión.

Su libro explicará cómo Roberts hizo realidad sus sueños gracias a la tecnología y a su culo inquieto

Ante el fracaso, el curioso nómada de Ohio dejó atrás la fama y se quedó en el océano, donde sigue igual de entusiasmado por la tecnología y con un proyecto biográfico que quiere tirar adelante.

De llegar al apoyo necesario, el libro “ High-Tech Nomad” explicará su historia contada por él mismo. Es decir, cómo un geek hizo realidad sus sueños de una vida en libertad gracias a la tecnología y a su culo inquieto.

[Vía Leanpub]

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