Actualidad

Trump se erige como el líder que destruirá la sociedad políticamente correcta

En su primer discurso como candidato, el magnate ha intentado convencer al país de que él es la opción que salvará EEUU de la catástrofe

El show comenzaba con un Donald Trump sonriente que salía al escenario con el arrojo del que ya se siente ganador. Durante tres jornadas, Cleveland (Ohio) ha estado preparándose para la coronación del emperador. Ayer, el magnate se subía al trono de los republicanos.

Trump es, oficialmente, el candidato republicano que se enfrentará a Hillary Clinton por la Casa Blanca. Con un discurso catastrofista el multimillonario ha intentado convencer a los estadounidenses de que él es su mejor opción. La opción de la salvación y el liderazgo.

Presentándose como el candidato de la "ley y el orden", palabras que repitió hasta en cuatro ocasiones, Trump tiñió con una capa de pintura negra la situación política de EEUU. Acusó a la clase política de haber llevado al país el más absoluto declive presentando una sociedad sin ley e inmersa en una crisis económica.

Trump es, oficialmente, el candidato republicano que se enfrentará a Hillary Clinton por la Casa Blanca. Con un discurso catastrofista el multimillonario ha intentado convencer a los estadounidenses de que él es su mejor opción.

Para Trump, EEUU es un país constantemente vapuleado por el terrorismo, los asesinatos de agentes de policía y acosado por inmigrantes ilegales que cruzan la frontera con la intención de delinquir. Por supuesto, para Trump solo hay dos culpables de que América ya no sea "grande" como antes: Hillary Clinton y Barack Obama.

"Este es el legado de Hillary Clinton: muerte, destrucción y debilidad", aseguraba ante un público devoto que gritaba su nombre cada vez que este cerraba la boca. "Estados Unidos es mucho menos seguro, y el mundo es mucho menos estable, desde que Barack Obama decidiera poner a Hillary Clinton a cargo de la política exterior".

Cuando Trump mencionó a Clinton ocurrió algo inesperado. Los delegados comenzaron a cantar "¡Enciérrenla ¡Enciérrenla!", pidiendo la cabeza de la exsecretaria de Estado.

"Estados Unidos es mucho menos seguro, y el mundo es mucho menos estable, desde que Barack Obama decidiera poner a Hillary Clinton a cargo de la política exterior de EEUU".

En un discurso que según algunos analistas ha recordado a las palabras utilizadas por Richard Nixon en 1968, en medio de la Guerra de Vietnam y la Guerra Fría, Trump ha querido infundir el miedo entre los estadounidenses. Como si la catástrofe fuera inevitable. Como si la mayor economía mundial estuviera al borde del abismo.

Trump hizo anoche lo que mejor sabe hacer: dar un espectáculo, mostrar toda su ira y escupir bilis en un ejercicio de demagogia. Al periodista Fareed Zakaria le ha recordado a una campaña propia de países subdesarrollados: "El panorama que se presenta al mundo ha sido de América como una república bananera", ha escrito Zakaira en su columna en el Washington Post.

Pero también demostró algo que lleva meses sin corregir: en realidad no tiene ideología, no tiene una campaña clara, más allá de erigirse como el hombre que destruirá el régimen de lo políticamente correcto: "Ya no podemos permitirnos seguir siento tan políticamente correctos", dijo.

El multimillonario se presentó en Cleveland como el defensor de los sometidos. Con la tonalidad de un macho alfa exitoso, Trump ha gritado al público que él es el verdadero defensor de los trabajadores.

"He visitado a los trabajadores industriales despedidos y a las comunidades aplastadas por nuestros acuerdos comerciales horribles y desleales. Ellos son los hombres y mujeres olvidados de nuestro país. Personas que trabajan duro pero ya no tienen una voz. YO SOY SU VOZ", gritó el magnate como si fuera un líder sindical, uno más del pueblo.

El multimillonario se presentó en Cleveland como el defensor de los sometidos. Con la tonalidad de un macho alfa exitoso, Trump ha gritado al público que él es el verdadero defensor de los trabajadores.

Aunque al inicio dijo que su discurso solo diría la verdad, el republicano no tuvo ningún reparo en usar la mentira para justificar el discurso del odio. Los inmigrantes fueron, como siempre, su objetivo. "Las décadas de inmigración récord han producido salarios más bajos y mayor desempleo para nuestros ciudadanos, especialmente para los trabajadores afroamericanos y latinos", dijo Trump ante un público que coreaba "Envíalos a casa" y "¡Construye el muro!", en referencia a la promesa de levantar un muro en la frontera con México.

El espectáculo acabó con una tormenta de globos rojos, blancos y azules mientras una cascada de confeti bañaba a Trump y su familia. "Haremos América fuerte de nuevo. Enorgullecemos América de nuevo. Haremos América segura de nuevo. Y haremos América grande de nuevo", vociferó el republicano desde el escenario.

Él era un hombre pequeño en el escenario, magnificado por su propia imagen en una pantalla gigante y rodeado de banderas de barras y estrellas. Y delante, un auditorio enloquecido. Era la imagen propia de un futuro distópico y orwelliano, que ya es realidad.

La función no ha hecho más que empezar.

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar