Actualidad

¿Está preparado el mundo para los adolescentes homosexuales?

La fotógrafa Zoe Perry-Wood retrata a adolescentes que han salido del armario en el instituto y que han sido rechazados por su entorno

Parecían tabúes superados, pero lo cierto es que el simple hecho de salir del armario en la época del instituto todavía sigue trayendo muchos problemas a jóvenes homosexuales de todo el mundo. Si hace unos meses leíamos la historia de Sasha Fleischman, el adolescente que fue quemado vivo mientras regresaba a casa en un autobús escolar sólo por ir vestido con falda de mujer y camisa de hombre, ahora accedemos a la obra de Zoe Perry-Wood, una fotógrafa que durante seis años ha retratado a jóvenes gays, lesbianas y transgénero de Boston que alguna vez han tenido que recurrir a una institución de su ciudad, dedicada a luchar por el bienestar y los derechos de estos chavales que han sido rechazados por su entorno.

Una de las acciones más importantes de la Boston Alliance of Gay, Lesbian and Trasgender Youth (la BAGLY) es la que precisamente dio pie a que Perry-Wood se decidiera a comenzar su serie de retratos. Se trata de una fiesta anual que pretende imitar los típicos bailes de graduación tan propios de la cultura estadounidense. Esos que aparecen en películas juveniles donde el chico popular al fin besa a la chica impopular, o donde las animadoras son coronadas como reinas mientras el resto de alumnas mueren de envidia. ¿Rey y reina del baile? ¿Y por qué no “rey y rey”? ¿Y qué ocurre con la opción de “reina y reina”? ¿Por qué una sociedad moderna y un lugar de enseñanza público sigue ciñéndose a los estándares de género de siempre?

La propuesta de la BAGLY es la de abrir un espacio de recreo y de encuentro para jóvenes de la ciudad que hayan sido rechazados en este tipo de eventos mainstream, o que incluso no encuentren su lugar en ellos. Un baile de fin de curso en el que todos son aceptados y en el que la variedad de identidades son celebradas. Si desde tan jóvenes se nos cortan las alas, más adelante nos será imposible volar, y por eso esta acción despertó el interés de Zoe Perry-Wood, quien por otro lado se lamenta de que aún sean necesarios eventos de este tipo, aunque desea que en el futuro ya no sean necesarios.

El resultado de sus seis años como retratista es una colección de chicos y chicas que rondan los diecisiete y que sonríen a la cámara con sus compañeros del mismo sexo, que se besan, que se visten como quieren y que no tienen ningún problema a la hora de mostrarse tal y como son. Adiós al típico anuario aburrido donde todas las sonrisas son impolutas y todos los cabellos brillan por la gomina. Aquí la espontaneidad, los pelos verdes, los pantalones punk, los vestidos estridentes y los piercings son mucho más comunes, y mucho más necesarios.

“Pero estos niños no son chicos exóticos”, declara Perry-Wood en su página web, cuando teme que alguien se acerque a su trabajo interpretándolo una suerte de circo de rarezas. “Yo no trabajo la rareza como Diane Arbus o Mary Ellen Mark, lo que yo retrato aquí es a NUESTROS chavales, a nuestros hijos, a nuestros nietos y a nuestros sobrinos”. Porque el mundo aún no está preparado para los adolescentes homosexuales, quizá deberíamos ir aprendiendo a mirar.

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar