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Astrónomos explican las mentiras (y verdades) científicas de Star Wars

Creer en una galaxia muy muy lejana no depende de la astrofísica, sino de nuestra capacidad de imaginar

Star Wars tiene la culpa de que muchos astrónomos hayan elegido esta profesión.

El sueño de alcanzar las estrellas se convierte en realidad a través de mucho estudio. Y los frikis que alguna vez quisieron ser héroes se transforman en genios que nunca dejarán atrás el niño que alguna vez fueron.

¿Qué es posible y qué es ficticio en el universo de George Lucas?

Son los propios astrónomos fans de la saga los que se han encargado de demostrar la posibilidad –e imposibilidad– de algunos elementos de Star Wars. ¿Qué es posible y qué es ficticio en el universo de George Lucas?

1. Sería imposible entrar en modo "velocidad de la luz”...

Los pilotos de las películas de George Lucas entran constantemente en el hiperespacio, para así poder viajar a galaxias lejanas en muy poco tiempo. Pero entrar en este modo significaría deformar el espacio-tiempo, algo completamente imposible a efectos prácticos.

En otras sagas, como por ejemplo Star Trek, se dan otras soluciones más realistas para recorrer grandes distancias en muy poco tiempo. En estas películas se utiliza, por ejemplo, el motor warp. Este emplea el desplazamiento por corbatura, una forma de propulsión lumínica que ha sido estudiada a fondo por la comunidad científica.

2. Pero los sables láser podrían existir.

Según varios estudiantes de astrofísica de la Universidad de Berkeley, no existe una gran dificultad en la creación de una espada láser. Sin embargo, lo que sí parece imposible es el ruido de “tzzzzum tzzzzum” que producen al moverse.

No, los láseres no hacen ruido. Pero, según estos estudiantes, el sonidito podría deberse a la rotación de Faraday, donde las ondas de alta frecuencia viajan más rápido que las de baja frecuencia.

3. Los cinturones de asteroides no son como los de la película...

En El Imperio Contraataca, Han Solo pilota a través de un cinturón de asteroides que rodea a un planeta. Por cada volantazo que da, esquiva un asteroide. Pero esto sería completamente falso en la vida real.

Si los asteroides rodean a un planeta y están tan cerca entre ellos como en la película, se atraerían entre ellos hasta formar otros más grandes. O, incluso, quedarían impregnados al planeta por la ley gravitacional. Los cinturones de asteroides reales están a distancia de cientos o miles de kilómetros entre ellos, por lo que una escena así sería inconcebible.

4. Pero sí podría haber un planeta con dos estrellas.

Tatooine, cuna de los Skywalker y uno de los planetas más famosos de Star War, llama la atención por estar en un sistema de dos estrellas.

Aunque esto parecía totalmente ficticio en 1977, recientemente se han encontrado sistemas donde hay casos de este tipo: planetas que orbitan alrededor de dos estrellas. Así que sí, el planeta desértico que tan pesado se nos hizo en La Amenaza Fantasma podría existir... al menos en esencia.

5. Las naves espaciales no caerían cuando son golpeadas...

Algo muy curioso que ocurre con las batallas entre naves espaciales de Star Wars son que caen cuando son golpeadas. No se sabe dónde, pero caen.

Este caso es uno de los más erróneos de las películas de George Lucas. La gravedad no actúa en el espacio, por lo que, pese a ser golpeados, deberían quedarse totalmente estáticos y no ser empujados hacia un lugar concreto.

6. Pero los Cazas TIE son muy realistas.

Aunque la mayoría de naves como los X Wing o El Halcón Milenario son inconcebibles por su diseño, el caso de los Cazas TIE es distinto.

Los TIE se mantienen a través de dos motores iónicos gemelos, algo que la tecnología de hoy en día ya puede lograr. “Básicamente, ionizan el gas y lo utilizan para acelerar las partículas y actuar en los motores creando un impulso”, explica Howell, uno de los estudiantes de Berkeley.

7. Se necesitarían cantidades ingentes de combustible...

La primera ley de Newton explica que un objeto en movimiento permanecerá en movimiento, por lo que en el espacio una nave podría seguir moviéndose hasta el fin de los siglos. Pero solo en una dirección.

Por lo tanto, para cada maniobra, cambio de rumbo –y ya no hablemos de cuando se entra en modo luz–, el combustible que gastarían estas naves sería un despropósito. Por no hablar de la facilidad con la que las naves se adaptan a la gravedad y los requerimientos de cada planeta, lo que les obligaría a contar con una fuente de energía aún mayor.

8. Pero recordemos que es ciencia ficción.

Al fin y al cabo, esta es la magia de la fantasía y la ciencia ficción. Creer en una galaxia muy muy lejana no depende de la astrofísica, sino de nuestra capacidad de imaginar.

 

Creer en una galaxia muy muy lejana no depende de la astrofísica, sino de nuestra capacidad de imaginar

[Vía The Daily Dot]

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