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La portada Kardashian-West en Vogue pone en pie de guerra al mundo de la moda

Prácticamente nadie está a favor de la última maniobra comercial de Anna Wintour y el ‘backlash’ contra la revista empieza a ser violento

De un tiempo a esta parte, Anna Wintour ha decidido que las celebrities tienen espacio (incluso espacio preferente) en la portada de la todopoderosa edición norteamericana de Vogue, y en los últimos meses hemos comprobado que la medida iba en serio: no sólo se ha colado por ahí Lena Dunham -a quien, meses atrás, y no digamos ya años atrás, jamás habríamos imaginado en tan sacrosanto espacio-, sino que finalmente ha ocupado el lugar la que había sido la mujer más detestada en este universo por el núcleo duro de Vogue. Parece ser que la época en la que Vogue sólo retrataba modelos espectaculares para dar pie a una conversación sobre tendencias y fenómenos importantes ha quedado atrás, para que sean las protagonistas de esos fenómenos las que ocupen su lugar. Y de este modo, Kim Kardashian, a quien Anna Wintour había despreciado con la siguiente calificación -“es lo peor que le ha pasado a la moda desde lo de llevar chanclas con calcetines”-, está posando con Kanye West, vestida de novia, en la portada del número de abril.

Esta portada tiene un doble desarrollo. Por un lado, está el making of: el de comprender cómo alguien a quien Wintour odiaba se ha podido finalmente situar en el primer cajón del pódium de la moda de consumo. Por otro, las reacciones: no ha gustado casi nada este gesto. Lo del making of se explica fácilmente: todo apunta a que Kanye West, devoto consumidor de Vogue y fan fatal de la moda en papel couché, llevaba tiempo limando asperezas y ganándose la confianza de Anna Wintour, a quien habría invitado a almuerzos privados para tratar la cuestión, justo cuando estaba a punto de sellarse el compromiso de noviazgo entre la mujer con el culo más rotundo del mundo y el hombre con la bocaza más grande del ídem. Tras años vetada en la gala de otoño de Vogue, este año Kim Kardashian fue finalmente invitada, lo que hizo sospechar a muchos analistas que algo se estaba fraguando en la sala de máquinas de la revista. Y ahora, por fin, la portada: Kim lo ha conseguido, y Anna Wintour, una vez más, le ha colado un gol por la escuadra a todo su entorno.

Aunque ese riesgo asumido, que multiplicará la visibilidad de Vogue en abril (y quizá en todo este año), tiene su lado malo: las reacciones. Más allá del spoof que han vuelto a protagonizar James Franco y Seth Rogen, parodiando la portada al sustituir sus cabezas por las de la pareja pelmaza del momento -y que sirve como prolongación de la parodia anterior del vídeo de “Bound 2”-, las críticas a Vogue han sido violentas. Sobre todo en Twitter. He aquí algunas reacciones. Por ejemplo, Sarah Michelle Gellar (conocida por ser Buffy, la cazavampiros), ha indicado que piensa cancelar su subscripción a Vogue:

Well......I guess I'm canceling my Vogue subscription. Who is with me???

— Sarah Michelle (@RealSMG) marzo 21, 2014

Tampoco se muerde la lengua la bloguera Nikki Finke, que carga contra Anna Wintour (le acusa de ‘chochear’) y contra Vogue en sí, a la que recomienda que regale con el número de abril una bolsita de plástico como las que se usan para recoger las mierdas que los perros dejan en la calle.

I'm loving the big backlash aimed at Anna Wintour for putting Kim Kardashian on Vogue cover. Issue should come with barf bag.

— Nikki Finke (@NikkiFinke) marzo 21, 2014

Matt Bellassai, de Buzzfeed, ha prometido comprar la revista para quemarla, lo cual está muy bien.

I'm gonna buy the Kanye and Kim Vogue issue just so I can burn it.

— Matt Bellassai (@MattBellassai) marzo 21, 2014

Los estamentos oficiales de la moda no han dicho gran cosa, mientras son los bloggers los que cargan contra Vogue. Por ejemplo, Liam Calderone opina que Vogue y Kim Kardashian son dos conceptos incompatibles.

KIM KARDASHIAN and VOGUE shouldn't be put in the same sentence. End of.

— ~ (@LiamCalderone) marzo 21, 2014

Mientras que The Fashion Law señala que esto es el comienzo de una decadencia terrible con implicaciones muy serias.

To everyone saying this cover doesn't have broader implications, do some research. #Vogue

— THE FASHION LAW (@TheFashionLaw) marzo 21, 2014

Lo dice, sobre todo, porque quedan lejos los días en los que Vogue utilizaba modelos para sus portadas. La última que se recuerda es la curvilínea Kate Upton (junio 2013), y antes de ella, una espléndida Giselle Bundchen post-parto (abril 2010). Aunque por aquella época, Giselle era más celebrity que modelo.

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