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Verdes, anarquistas y eurocomunistas: 3 proyectos que le plantan cara al auge de la ultra-derecha

Austria, Portugal e Islandia son tres aldeas galas que están superando, cada uno a su manera, el auge de la extrema derecha y la derrota del socialismo

La victoria en Austria del candidato verde Alexander Van der Bellen frente al ultranacionalista Norbert Hofer proyecta un cierto halo de esperanza para los progresistas europeos.

En un panorama europeo donde los partidos socialistas se encuentran en sus peores momentos, Austria ha demostrado que la alternativa verde es capaz de frenarle los pies a la extrema derecha.

Pero no es el único caso.

Mientras Portugal experimenta una gran estabilidad al cabo de un año de coalición de izquierdas, los vecinos islandeses han visto cómo el Partido Pirata, un outsider difícil de definirse ideológicamente y autodenominado "hacker del sistema", ha sido convocado para formar gobierno.  

¿Podrían estos tres países y sus alternativas cambiar el rumbo de una Europa donde impera la derecha? 

Lo que sigue es un repaso a la trayectoria de estos proyectos verdes, hackers y eurocomunistas que están erigiéndose como alternativas al auge de la extrema derecha y al declive de los socialdemócratas en todo el continente.  

Austria: un líder verde, carismático y con el apoyo de las áreas urbanas

Alexander Van der Bellen (72) es economista, exlíder del Partido Verde, hijo de refugiados rusos y, desde el domingo, la esperanza progresista de una Europa sacudida por el avance populista.

Las encuestas vaticinaban un resultado muy reñido entre el independiente Van der Bellen y el ultranacionalista Norbert Hofer. El desenlace: un 53% de los austríacos apostaron por el candidato progresista y rechazaron el discurso de Hofer, un discurso nacionalista y xenófobo marcado por la crisis de los refugiados.

Austria recibió casi 90.000 peticionarios de asilo en 2015 y otros 37.000 en lo que va de año. Paradojas de la vida, mientras se conocía la victoria de Van der Bellen, el Canciller de Austria anunciaba hoy la implementación de "medidas excepcionales" para controlar el paso de inmigrantes desde Hungría.

Las mujeres, los jóvenes licenciados y los residentes de las zonas urbanas han sido clave en estas elecciones y el electorado que ha llevado a Van der Bellen a ganar. En el otro lado, los hombres y la población de las zonas rurales engrosaban la lista de Hofer.

La historia es otra clave fundamental para entender el ascenso del líder progresista. Austria es hija de inmigrantes y el peso de los fantasmas de la Segunda Mundial sigue vigente. Pese a que el país no tiene gran peso político en el conjunto de la Unión Europeo, su peso histórico es más que considerable. 

Igualmente relevante ha sido la figura de Van der Beller.

El líder se presentó como independiente y como la alternativa a la extrema derecha. Su perfil es el de un "outsider" que ha contado con el apoyo del resto de partidos austríacos.

En este caso, podría decirse que, además de entender su victoria en clave ideológica, también debe entenderse en clave de personalismos. La figura del progresista —tranquilo, sincero y sin demagogias— ha sido otro de los factores de su victoria.

Portugal, un bloque de socialistas, marxistas y eurocomunistas que funciona

Las elecciones del 4 octubre de 2015 dieron pie a un escenario inédito en 40 años de democracia: el apoyo comunista a un Gobierno socialista. Para ello fue fundamental el crecimiento del Bloco de Esquerda (BE), que permitía sumar más diputados de izquierda que de derecha. Bruselas no daba un duro por ellos.

Un año después, la coalición —presidida por António Costa— ha conseguido disminuir hasta un 3% el déficit y hasta casi un 11% las tasas de paro. Y todo sin recortar salarios públicos, sin privatizar servicios, ni disminuir las pensiones.

Todavía le queda pendiente una gran batalla: la fragilidad de su sector bancario y la abultada deuda: alrededor de 232 mil millones de euros (la tercera más alta de la eurozona después de Grecia e Italia).

La coalición, que incluye a marxistas, comunistas, contrarios a la deuda y a favor de la deuda, ha sabido mantener la esencia de cada partido y cumplir sus compromisos europeos. Las últimas encuestas sitúan a Costa como el político mejor valorado y muchos votantes de centro aplauden las medidas de su primer ministro.

Según los expertos, las claves para entender este éxito pueden entenderse de tres maneras: la primera, el rechazo de la población a los más de 40 años de dictadura de António Oliveira Salazar que fue finalmente derrocada en 1974.

En segundo lugar la ausencia de oleadas de inmigrantes en el país y la plena integración de las distintas comunidades de inmigrantes procedentes de Brasil, África, Ucrania o Rumania.

En tercer lugar está el odio al anterior primer ministro Passos Coelho (Partido Social Demócrata) y al último lustro de austeridad.

Un año más tarde, el ejemplo de Portugal se ha convertido en el cordón sanitario en el mundo del Brexit, Trump y la sombra de Le Pen.

Islandia, el futuro en manos de los piratas

Tras las elecciones el pasado mes de octubre, y salpicadas por los Papeles de Panamá que obligaron al anterior primer ministro a dimitir meses antes, Islandia se encuentra inmersa en la formación de Gobierno.

Entre los resultados, el Partido de la Independencia (un partido de derecha cristiana tradicional) consiguió 23 de los 71 escaños, un 33% de los votos. Le siguen el Partido Verde y en tercer lugar el Partido Pirata. Tras el fracaso de los verdes para formar Gobierno, ahora el presidente islandés deja en manos de este nuevo partido, con menos de cuatro años de existencia, la tarea de articular al resto de partidos y conseguir gobernar.

La idea que se baraja es intentar hacer una coalición de cinco partidos: Los Verdes, los socialdemócratas, el Partido Pirata, el Partido Futuro Brillante y el Partido Reformista de Derecha Liberal. En cuanto a las expectativas de formar Gobierno, el periodista  Éric Lluent, augura el mismo final que su antecesor, el Movimiento Verde.

El Partido Pirata se describe como "hacker del sistema". No deja claro sin son de izquierdas porque abogan por eliminar esas etiquetas. Anarquistas, antisistema y a favor de reformar la Constitución, el Partido Pirata confía en ser la nueva fuerza que acabe con el "establishment" y con los partidos clásicos para dar paso a la nueva política y a los "outsiders".

"La gente quiere cambios reales. Quiere cambiar el sistema y la forma de hacer política", explicaba la líder de los piratas en una entrevista con el Washington Post. "Nosotros no hemos venido a ganar poder, hemos venido a repartir el poder".

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