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Las hermosas polaroids que llegaron de una galaxia muy muy lejana

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Fotografías sepia desde el set de la primera entrega de 'Star Wars'

Natxo Medina

07 Enero 2015 06:00

En la primavera de 1976 empezó a rodarse en Túnez una película por la que muchos no daban un duro. La dirigía un casi debutante llamado George Lucas, que aunque había demostrado tener buenos mimbres en sus dos trabajos anteriores todavía tenía que demostrar que podía jugar con los grandes. Tan poco se fiaban los productores del joven Lucas, que le pagaron una miseria por dirigir el film. A cambio, él se aseguró buena parte de los beneficios que generase el merchandising asociado.

La película resultó ser Star Wars: Una Nueva Esperanza, y sus productores todavía deben de estar dándose cabezazos contra las paredes por haber estado tan ciegos.

En aquel ya lejano rodaje se sentaron las bases del imperio Lucas, que en realidad se apoyaron en una producción bastante humilde, a caballo entre el país norteafricano y los estudios Elstree, en Hertfordshire, Inglaterra. Por aquellas localizaciones se pasearon Mark Hamill, Harrison Ford, Carrie Fisher, Alec Guinnes y toda la legendaria troupe de la película. Pero también otros profesionales más discretos, aunque esenciales, como la script Ann Skinner.

El trabajo de Skinner, muchas veces llevado a cabo por mujeres, ha sido tradicionalmente poco tenido en cuenta, aunque en realidad es complejo y fundamental para el buen discurrir de un rodaje. Los scripts se encargan de vigilar la continuidad y coherencia entre tomas, para evitar los temidos saltos de raccord, los cambios de luz u otros errores que desbaraten la unidad narrativa. Durante el rodaje de Star Wars, Skinner se paseaba de un lado a otro con su copia del guión, su carpeta de apuntes, su máquina de escribir, un bolígrafo y una cámara polaroid con la que dejar constancia de los cambios en el set.

De esa cámara salieron las fotografías que hoy se recuperan, a raíz de una exposición que el British Film Institute ha dedicado al rodaje de la mítica película, en el mismo año en el que podremos por fin ver el Episodio VII. Imágenes de un jovencísimo Luke Skywalker, una lozana Princesa Leia o un relajado Darth Vader sin casco, que nos revelan el lado más entrañable y cercano de una modesta película que llegó sin ruido para cambiarlo todo.

  


Los inicios de cualquier gran historia siempre son modestos, pero es precisamente en esa honestidad inicial donde se juega todo



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