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La poesía no existe, el lenguaje está de moda

Nacidos en los 90: así huele y así duele la joven poesía chilena

Decir 1990 puede tener como consecuencia que más de uno se lleve las manos a la cabeza. Esa cifra que asusta y que nos remueve y que nos conmueve no es otra cosa que el título que hoy designa una nueva generación de artistas cuyas voces y cuyas miradas comienzan a ser visibles para los demás. A lo largo y a lo ancho de este mundo, los autores nacidos en esta década no están cambiando las cosas, sino que ya las han cambiado. Así lo piensan quienes confían en toda una nueva ola de escritores, dibujantes, escultores o cineastas que vienen de la red y que han sabido combinar lo caliente de sus entrañas con la frialdad de las entrañas de sus aparatos electrónicos. Ellos son, como decía el también joven poeta mexicano Gerardo Grande, los niños de las cavernas del arte del futuro. Sus obras y sus poemas se parecen a los bisontes de las cuevas porque dentro de miles de años serán eso: pura prehistoria tecnológica. 

Pero volvamos a nuestros días. Estos en los que decir 1990 aún sigue levantando recelo entre los lectores y entre un público desconfiado. Estos en los que todo está por hacer, pero algunos productos culturales indican que estamos en el buen camino. De hecho, hace apenas un mes, uno de estos productos fue presentado en público en Santiago de Chile . Se trata de un libro titulado Halo , en cuyo interior el poeta chileno Héctor Hernández Montecinos reunió a 19 poetas de su país, nacidos todos ellos en la década de los 90. Ya existían en nuestra lengua y en el resto del mundo proyectos que juntaban a autores de estas edades: toda la escena de la Alt Lit estadounidense se mueve en coordenadas temporales parecidas, desde Europa el proyecto 89plus de Hans Ulrich Obrist y Simon Castets sólo admite a creadores nacidos tras el año del derrumbe del muro de Berlín, y en todo el mundo las revistas, festivales y recitales destinados a jóvenes menores de 21 años son cada vez más.

El lenguaje está de moda

En el texto de presentación de la antología Halo, la también poeta Paula Ilabaca dio algunas pistas para aquellos jóvenes que quieran enfrentarse a la literatura, o para aquellos lectores que quieran comprender qué está pasando con la nueva ola de autores chilenos. En la última línea de esta presentación, Ilabaca señaló algo muy importante: La poesía no existe, el lenguaje está de moda. Desde hace meses, venimos viendo cómo un montón de adolescentes de distintos lugares del planeta están tomando el concepto de poesía y llevándolo a su terreno. En una sociedad en la que se ridiculiza a los jóvenes asegurando que no leen, parece que de pronto las voces de muchos de ellos se hayan levantado para contradecir esta sentencia. Leer está de moda. Escribir está de moda. Y puede haber quien piense que eso sea malo para la literatura, pero qué sentido tendría entonces el arte si no pudiera pervertirse de una manera tan lúcida.

Asegura Hernández Montecinos en su nota introductoria, que antologizar es sinónimo de buscar enemigos. ¿De verdad que hay 19 poetas menores de 25 años dignos de aparecer en un libro como este?, podrían decir algunos, y entonces las casi 400 páginas de Halo hablan por sí solas demostrando un que ahí dentro hay un nuevo mundo de olores y de dolores preparado para tirar tabúes y prejuicios por los suelos. Maximiliano Andrade, Matías Tolchinsky, Fernanda Martínez Varela, Francisca Vidal, Daniel Medina Lillo… Algunos herederos de Raúl Zurita, otros hijos de Roberto Bolaño, muchos conocedores de la política y de los problemas y de las desgracias de la juventud latinoamericana, otros directamente niños que crecieron con Sonic y con la PlayStation, y con la Biblia de los Pokémon entre sus pequeñas pero poderosas manos.

Devenir magia en la resistencia

Ronald Bahamóndes, de 22 años, escribe este breve poema que en la edición de Halo viene encabezado por una corona que podría pertenecer a cualquier princesa de Disney: Devenir magia/ en la resistencia/ olvidar es demasiado/ cuando se trata de amar princesas. Lo cierto es que cada uno de los 19 poetas aquí reunidos tienen algo de magia, algo de fuerza, y algo de resistencia. No son príncipes ni princesas porque no han deseado serlo. Para ellos la poesía no es una joya de la que presumir, sino más bien una herramienta con la que decir Hola al mundo. Un simple hola, un simple halo, un simple grito de belleza: algo así como “querido lector, estamos aquí, y vamos a contároslo todo”. De entre todos estos gritos que se han pronunciado dentro y fuera de la antología Halo, hay algunos que nos han dejado una huella especial y por eso hemos seleccionado fragmentos de la obra de tres de ellos, para  que el número 90 no dañe a nadie, sino que, de una vez por todas, conquiste, emocione y retumbe dentro de cada lector.

1. Maximiliano Andrade (1990)

Vídeo

2. Julieta Moreno (1990) 

FUNERAL 

es la flor que se derrite en tu sien

para contarles a los pájaros que no quisiste velarla

cerraste los ojos y las piernas

rezaste el rosario de memoria

traidora

vestiste luto engañando a tu sangre

mientras coqueteas con un hombre

que lleva tus mismos ojos

que lleva el color de tu pelo

que lleva tus dos apellidos

sucia

no digas que tu tía

no te avisó

eso se llama incesto

el infierno será tuyo

***

3. Yerko Ostap (1996)

(fragmento)

Aún no sé dónde está

Quizá se lo llevó la tierra

Quizá se lo llevaron los humanos allá lejos

Mi mamá me cuenta una historia

Me dice que nací de su leche

Que soy un chorro al aire

Que maté a una vaca en la india 

Y que por eso me odian allá lejos 

Que soy la vía láctea

Soy el niñito Dios bebiendo de la leche de mi madre 

Soy la leche negra bebiendo la leche blanca

Sin saber que eran las hermanitas que quise tener

Soy el niñito Dios celoso de mis hermanitas

Sin querer 

Soy el niñito Dios

Un chorro al aire

Un chorro accidental

Un niñito sin papá

Un niñito hijo del espíritu santo cardenal norteño

Mi mamá me cuenta que todos los pajaritos son santos

Cuando son norteños 

Pero yo nací en el sur mamá

No nací en el norte

Ese que salió de tu pie no existe 

Ese que salió de tu pie no soy yo

Soy una ilusión mamá

Soy el niñito Dios

Nací en el sur donde los santos no existen

No tiene papá mi niñito Dios

No tiene papá 

Es un guacho mi niñito Dios

Es guacho como todos los Dioses solares

Es el guacho niñito Dios 

(La noche anterior me contó que los dioses viejos son aburridos Quiso decir que me quería por ser el niñito Dios)

El futuro está aquí: los autores de los 90 lo están escribiendo

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