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Ser pobre acorta la vida tanto o más que la obesidad, beber alcohol o fumar

El estudio publicado por la revista The Lancet critica que la OMS no incluya la pobreza en su plan de salud

Ser pobre también mata, o por lo menos, acorta la vida casi tanto como el tabaquismo. Es la conclusión extraída del macroestudio elaborado por la revista médica The Lancet, centrado en los datos de 1,7 millones de personas. El trabajo analiza cómo influye el nivel socioeconómico en la salud y la mortalidad en comparación con otros factores más convencionales, como el tabaquismo o la obesidad.

Sin embargo y pese a la fuerte evidencia de que las desigualdes económicas y la pobreza perjudican seriamente la salud, las autoridades sanitarias han priorizado factores como el alcoholismo, el tabaquismo o el sedentarismo a la hora de elaborar políticas sanitarias dirigidas a combatir y reducir las enfermedades no contagiosas, dejando fuera la pobreza.

Los autores del macroestudio (una treintena de especialistas de instituciones de la Universidad de Columbia de Nueva York, el King's College de Londres o la Escuela de Salud Pública de Harvard) piden ahora a la OMS (Organización Mundial de la Salud) que incluya dentro de su plan de salud la pobreza.

El sedentarismo nos resta 2,4 años de vida y el consumo de tabaco 4,8 años

"El bajo nivel socioeconómico es uno de los indicadores más fuertes de la morbilidad y mortalidad prematura en todo el mundo. Sin embargo, las estrategias de salud global no consideran las circunstancias socioeconómicas pobres como factores de riesgo modificables", aseguran los autores del estudio.

Entre los resultados obtenidos, destaca que el bajo nivel socioeconómico reduce la esperanza de vida en más de 2 años (2,1) en adultos entre 40 y 85 años frente el alto consumo de alcohol la reduce en medio año. Por otra parte, la obesidad la acorta 0,7 años; la diabetes reduce la esperanza de vida en 3,9 años y la hipertensión en 1,6 años.

Por otro lado, el sedentarismo nos resta 2,4 años de vida y el consumo de tabaco 4,8 años.

No es ideología, es ciencia

Del mismo modo que se puede promover el abandono del tabaco o el deporte entre la población, el artículo defiende que el factor socioeconómico también puede modificarse a todos los niveles, con intervenciones como la promoción del desarrollo durante la primera infancia, las políticas de reducción de la pobreza o la mejora del acceso a una educación.

Por eso, las estrategias de prevención de las enfermedades crónicas se equivocan al no abordar "poderosas soluciones estructurales", reza el macroestudio.

"La evidencia del efecto del rango social sobre la mortalidad es ahora imposible de ignorar", asegura un comentario en The Lancet firmado por Martin Tobias, especialista del Ministerio de Sanidad de Nueva Zelanda.

Y añade: "Basan su argumento no en ideología política sino en ciencia rigurosa". Según este epidemiólogo, tener bajo nivel socioeconómico "significa ser incapaz de determinar el propio destino, privado de recursos materiales y con oportunidades limitadas, que determinan tanto el estilo de vida como las posibilidades vitales".

Una brecha que no deja de crecer

El investigador español Manuel Franco ha realizado también un estudio centrado en ocho países (Reino Unida, Francia, Suiza, España, Portugal, Italia Estados Unidos y Australia) que explica cómo en países ricos hay diferencias "insoportables" de esperanza de vida dentro de una misma ciudad, como Barcelona, Madrid, Glasgow o Baltimore.

"La brecha no deja de ampliarse: la esperanza de vida de los pobres no crece como la de los ricos", denuncia. Y concluye: "Hacemos investigación para mejorar algo. Sabemos que hay factores estructurales que perjudican la salud, pero las autoridades no quieren atacarlos, prefieren hablar solo de los factores individuales: haz deporte, no fumes".

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