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Esta pistola inteligente aterroriza incluso a sus inventores

Pero no por el motivo que crees

“Necesitamos el iPhone de las pistolas”. Esto lo dijo Ron Conway, inversor de la fundación The Smart Tech Challenges, que desde 2013 participa en una carrera armamentística distinta: la de las pistolas inteligentes.

El pasado enero la fundación, cuyo centro de actividad está en Silicon Valley, convocó un concurso con un premio de 1 millón de dólares para los mejores prototipos. La convocatoria surgió a raíz de las reformas legales que están tratando de ejercer un control sobre el uso de las armas de fuego en Estados Unidos.

La sociedad norteamericana está más concienciada que nunca acerca de las consecuencias de la segunda enmienda, que regula el derecho a la posesión de armas, después de la reciente masacre en la escuela Sandy Hook en Connecticut. Y la comunidad tecnológica no quiere quedarse al margen: si el futuro depara leyes restrictivas con las armas de fuego, también abre la puerta al negocio de las pistolas con sistemas de seguridad integrados.

Las pistolas inteligentes se llaman así no porque vean aumentado su poder mortífero, sino todo lo contrario: las propuestas que los diseñadores e ingenieros hicieron para el concurso integran sistemas de contraseñas, de detección de huellas dactilares y de voz, pulseras identificativas y hasta datos biométricos. Se trata de impedir que las armas no puedan ser utilizadas por nadie que no sean sus dueños, y disminuir así el brutal número las víctimas mortales.

Pues bien, días después de que se dieran a conocer los prototipos galardonados en el concurso (entre los más de 200 que se presentaron), sólo uno de sus autores quiso revelar su nombre al mundo. Se trata de Kai Kloepfer, un joven de 17 años que ha diseñado un escáner de huellas digitales que se ajusta al mango de la pistola.

El resto de beneficiarios del concurso no quisieron revelar su identidad a los medios de comunicación por temor a la reacción violenta los activistas pro-armas y de la Asociación Nacional del Rifle.

Hace unos meses se puso a la venta en Maryland la Armatix iP1, que sólo se activa si está cerca de un reloj iW1 que el propietario del arma debería llevar en la muñeca. La única tienda que anunció su venta recibió un aluvión de quejas y su dueño fue amenazado con un boicot e incluso de muerte. Al día siguente anunció que no vendería la pistola inteligente.

Aunque los primeros desarrolladores de pistolas inteligentes se han esforzado para impedir que niños y jóvenes utilicen las pistolas de sus padres, ni siguiera todos los que están en contra de las armas de fuego apoyan estos nuevos productos. Dicen que no sirve de nada si la mayoría de armas del país son normales, y que sería casi imposible sustituirlas por pistolas inteligentes.

Esta posición realista y dura, y el hecho de que estos diseñadores hayan querido mantenerse en el anonimato, habla de las consecuencias que podría tener una intervención seria de la administración en lo que muchos consideran una flagrante violación de sus derechos constitucionales. Temen que si las pistolas inteligentes se introducen en el mercado, el gobierno pueda exigirlas en un futuro. He aquí la paradoja: un arma que ejerza menos violencia podría desatarla. Por eso, de momento, no se ha vendido ninguna pistola inteligente en EEUU: quienes están en contra van armados.

[Vía The Verge]

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