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Este podría ser el año de la píldora masculina

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Crucemos los dedos

Alba Muñoz

30 Diciembre 2014 14:08

Ahora que lo pensamos, sí tenemos un deseo realizable para 2015: la píldora masculina. Compartir el control de natalidad con los hombres es algo justo y que las mujeres llevan demasiado tiempo esperando. Sería un hermoso regalo para ellas, y seguramente también un gran avance para ellos.

Sin embargo, para hacer hacer este anuncio tenemos que viajar a Indonesia, en concreto, a la isla de Papúa. Allí se encuentra un arbusto llamado gendarussa, cuyas hojas tienen propiedades que los indígenas llevan décadas utilizando para evitar embarazos no deseados.

Según Bambang Prajogo, el científico que está experimentando con un extracto de esta planta, es efectiva al 99% y podría entrar en el mercado del país en 2016. Prajogo y su equipo forman parte de la coalición entre la Coordinadora Nacional de Planificación Familiar y la Universidad de Airlangga, una de las más prestigiosas de Indonesia.

Pero además de la gendarussa, con la que se lleva experimentando 4 años, está el vasagel, un polímero que se inyecta en los conductos y que da como resultado una especie de vasectomía reversible. Se trata de un invento que la Fundación californiana Parsemus está intentando adaptar a los humanos después de probarlo en animales de compañía.

Su fundadora, Elaine Lissner, afirma que la industria farmacéutica no está interesada en este tratamiento caro y único ("costaría menos que un televisor de pantalla plana") ya que una única aplicación puede durar muchos años. "Los métodos a largo plazo no son grandes generadores de dinero", dice Lissner en la web.

Es por eso que la Fundación busca apoyo público a través de donaciones. De producirse, el compuesto químico podría estar listo para 2015 o 2016.

Pensar mal es natural

No deja de resultar sospechoso que la todopoderosa industria farmacéutica no haya desarrollado un fármaco para esterilizar el esperma masculino o inutilizar las glándulas que lo segregan.

Parece que el negocio de las hormonas femeninas (que deben tomarse cada día en forma de pastillas o insertarse en la vagina en forma de aro) es demasiado rentable aunque pueda resultar perjudicial para la salud. No sería la primera vez que las mujeres sufren un trato desigual por parte de la ciencia o la propia sociedad y sus prioridades.

Sin ser expertos en la materia, parece bastante evidente que la industria de la anticoncepción hormonal va cada vez más ligada a otra en auge: la de la fertilidad. Al tomar pastillas anticonceptivas durante mucho tiempo, el sistema reproductivo femenino se adormece y reactivarlo cuesta mucho dinero. Por no nombrar lo caros que resultan los tratamientos de fecundación in vitro.

Pensar mal es natural, por eso es importante seguir de cerca estas dos iniciativas y retar a la industria farmacéutica: sólo los hechos pueden conseguir que dejemos de desconfiar sobre su interés por la salud de las mujeres.



Farmacéuticas: ya tenemos un deseo para 2015.


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