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Lo que Shell sabía del cambio climático en 1991: el documental de la polémica

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"El hecho de que Shell lo entienda todo desde 1991 y que un cuarto de siglo más tarde esté perforando el Ártico en busca de petróleo, dice todo lo que tenemos que saber sobre la ética corporativa de las petroleras"

J.C.S.

28 Febrero 2017 13:58

En 1991, la compañía petrolera Shell produjo la película Climate of Concern, una cinta pedagógica de 28 minutos sobre el cambio climático que se distribuyó en cientos de colegios y universidades.

En el metraje se advertía de que los excesos de las energías fósiles provocarían fenómenos meteorológicos extremos, como deshielos e inundaciones. Además, explicaba que “la única manera de contrarrestarlo” sería a través de un amplio consenso entre la comunidad científica al que se debería llegar antes del 2000.

Las nefastas consecuencias que presentaban eran muy precisas, por lo que Shelll demostró saber lo que iba a ocurrir mucho antes de que pasara a ser un tema de dominio público. Sin embargo, a pesar de ser una de las empresas que más podrían haber hecho por mitigar dichas consecuencias de haber actuado, no ha hecho prácticamente nada para impedirlo.


En los últimos años, Shell ha invertido decenas de miles de millones de dólares en operaciones de arenas de petróleo, altamente contaminantes. También ha invertido en la explotación del Ártico. Y, en el último año, se refirió a la fracturación hidráulica como una “oportunidad de futuro”, por más que en los años 90 ya dijeran que la explotación del petróleo no convencional y del gas natural era incompatible con la intención de preservar el medio ambiente.

En la película, la empresa proponía cambiar los combustibles tradicionales por las energías renovables. Pero se estima que ha gastado unos 22 millones de dólares, solo durante 2015, para luchar contra las presiones de las políticas climáticas en Europa. Además, a lo largo de los años Shell ha actuado en varios grupos de presión políticos que luchan contra la acción climática, de forma que nunca han tenido la intención de cumplir los objetivos que ellos mismos se marcaron en 1991.

“Ellos lo sabían. Shell dijo al público la verdad sobre el cambio climático en 1991, aunque es evidente que nunca se la contaron a su propia junta directiva. El comportamiento actual de Shell es muy arriesgado para el clima, pero también para sus accionistas. Es muy difícil explicar por qué siguen explotando las reservas de alto coste”, explica el climatólogo Tom Burke, quien fuera miembro de un comité externo de Shell entre 2012 y 2014.

 

“El hecho de que Shell lo entienda todo desde 1991 y que un cuarto de siglo más tarde esté perforando el Ártico en busca de petróleo, dice todo lo que tenemos que saber sobre la ética corporativa de las petroleras”, añade el líder ambientalista de EEUU Bill McKibben.

No obstante, desde Shell se defienden diciendo que “reconocemos el problema del cambio climático y el papel de la energía a la hora de llevar una calidad de vida decente. Pedimos una política eficaz para utilizar menos carbono y dar más opciones a los consumidores”.

También añaden que, en la actualidad, están investigando nuevas fórmulas para reducir los efectos del cambio climático. Sin embargo, toda acción que puedan llevar a cabo estará muy lejos de las que prometían a principios de los 90.

[Vía The Guardian]

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