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Estamos a 10 días de que se ejecute a 8 presos para aprovechar unas inyecciones que caducan

Arkansas (EEUU) quiere aprovechar las dosis de midazolam antes de que sean inservibles

El gobernador de Arkansas, Asa Hutchinson, ordenó el mes pasado que se programen en abril las ejecuciones de ocho condenados a muerte en un plazo de 10 días. Una serie de ejecuciones aceleradas que solo responden a un objetivo: aprovechar las dosis de midazolam, una droga utilizada en ejecuciones recientes en Estados Unidos, antes que caduquen.

Arkansas no ha ejecutado a un preso desde 2005 y ningún estado del país ha realizado ocho ejecuciones en un plazo tan corto desde que se aprobó la pena de muerte en 1976.

Unas evidencias que, junto con el hecho de que el midazolam ha provocado anteriormente ejecuciones fallidas en momentos en los que los funcionarios penitenciarios trabajaban bajo demasiada presión, ha avivado críticas en EEUU.

"El ejemplo de Oklahoma – donde el preso Clayton Lockett murió en 2014 después de retorcerse de dolor durante 43 minutos al ingerir midazolan – debería ser muy preocupante para los funcionarios de Arkansas", dijo a The Guardian Dale Baich, el abogado que defendió a Joseph Wood, quien también murió en circunstancias similares en otra ejecución fallida que tuvo lugar ese mismo año y en la que también estuvo involucrado el midazolam.

"¿Qué pasará si el primer preso tiene el mismo tipo de reacción que Wood o Lockett? ¿El gobernador seguirá adelante con la siguiente ejecución? Esta prisa por ejecutar es estúpida e irresponsable", añadió al mismo diario.

Otro punto preocupante es que después de las 8 ejecuciones aceleradas, la salud mental de los que perpetrarán las matanzas se vea perjudicada. Algo que expresaron este miércoles 23 exfuncionarios de penales de 16 estados distintos al enviar una carta a Hutchinson, relatando sus experiencias, para que reconsiderara su decisión.

Un caso que refleja esta posibilidad es el del Dr. Allen Ault, quien dio la orden de iniciar cinco ejecuciones con silla eléctrica entre 1994 y 1995. A pesar de que ya han pasado más de 20 años, aún se siente perturbado por lo que hizo. Unas experiencias que ahora ha explicado a The Guardian para expresar la profunda preocupación que siente por los funcionarios de Arkansas.

"¿Qué pasará si el primer preso tiene el mismo tipo de reacción que Wood o Lockett?¿El gobernador seguirá adelante con la siguiente ejecución? Esta prisa por ejecutar es tonta e irresponsable"

"Cuando se apretó el interruptor por primera vez, y me di cuenta de que acababa de matar a un hombre, fue bastante traumático. Entonces, tener que hacerlo después una y otra vez y otra vez... no encontré la forma de sobrellevarlo ".

Algunos de sus compañeros necesitaron ayuda terapéutica para lidiar con lo que habían hecho y uno de los más veteranos tuvo que ser sustituido. Él acabó renunciando a aquel trabajo que consistía en matar y llevándose el último suspiro de vida de esos convictos para siempre consigo. "No recuerdo sus nombres, pero todavía los veo en mis pesadillas".

Este es el recuerdo terrible de Ault que, próximamente, podría convertirse en el presente de varios funcionarios de Arkansas. "Como dice el viejo refrán, cavar dos tumbas: una para el condenado y otra para el vengador. Eso es lo que le sucederá a este equipo de ejecución: muchos de ellos tendrán que cavar su propia tumba", añadió al mismo diario.

[Vía The Guardian]

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