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Películas que cumplen 20 años en 2015 (y demuestran lo viejos que nos estamos haciendo)

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¿Os acordáis de la primera vez que oímos hablar al cerdito Babe? Pues bien, de eso hace muuuucho tiempo

Luna Miguel

05 Enero 2015 10:22

Parecía ayer, pero no. Fue hace 20 años. Estábamos en primaria, con nuestros chándales minúsculos y nuestros rostros manchados de nocilla, cuando hablábamos de esas grandes historias que nos estaban marcando, sin que nos diéramos cuenta, la manera de ver el mundo. Teníamos 5 años y nuestros padres nos llevaron al cine a media tarde. Nos enamoramos de los buenos y lloramos con los villanos. Nos emocionamos con las princesas y nos enfadamos mucho con aquellos que querían interponerse en la felicidad de quienes luchaban por ella.

Era 1995 cuando pudimos contemplar algunas de estas películas en la gran pantalla, pero durante los años siguientes las cintas de vídeo ardieron en nuestros reproductores de VHS, una y otra vez, sin descanso, los fantasmas adolescentes, los juguetes parlantes y los árboles sabios formaron parte de nuestros larguísimos domingos y de nuestras meriendas de oreo y colacao caliente. Hoy, esos artefactos de celulosa y plástico aún andan guardados en el cajón de algún mueble en casa de nuestros padres, o quizá lleven demasiado tiempo en la basura, sustituidos por la volátil fama del DVD o por el streaming que aún hoy es capaz de enseñarnos la grandeza de estas obras. 

Parecía ayer, pero fue hace justo 20 años. Y decir esa cifra provoca un pequeño escalofrío, una sacudida en la columna, una sensación de vértigo que no podemos explicar. Todo lo que un día significó infancia, hoy nos trae recuerdos de un pasado lejano. Ahora somos adultos, millennials, posadolescentes cabreados porque nos han robado los sueños. Al menos, nos queda la memoria. Quizá sea el momento de desempolvar viejas cintas, darle al reproductor, e ilusionarnos con estas historias que tantos buenos momentos nos dieron:

1. Toy Story

Fueron los reyes indiscutibles de nuestra infancia: Woody y Buzz, un vaquero y un astronauta cuya única diferencia era la dureza del plástico que les rodeaba. Juntos conquistaron la galaxia de todos los corazones infantiles y nos enseñaron una cosa: los amigos, si son de verdad, estarán con nosotros hasta el infinito.

2. Jumanji

Cuando Robbin Williams falleció a mediados del año que viene de terminar, algo murió también en nuestro interior. Él había conseguido que una jungla entera entrara en nuestros salones, él nos había hecho reír y aplaudir con esta película de tambores brutales y de amores imposibles. Aún se nos eriza el vello cuando escuchamos esos sonidos del corazón de la selva.

3. Casper

La película de Casper lo tenía absolutamente todo: una casa encantada, fantasmas pedorros, una niña rara, un tesoro, una máquina para revivir a las personas, e incluso el espíritu de una mamá muerta que aparece unos segundos para despedirse de su amada hija. Cuánto amor y cuánta vida, ¿eh?

4. Babe

No contentos con fantasmas, juegos mágicos y muñecos que cobran vida, el mundo tuvo que dar a luz a un cerdito que hablaba y que además se creía perro. La historia de Babe, el cerdito valiente, se convirtió en una acaramelada historia de superación, y supuso, quizá, una razón más para que muchos de los niños de los 90 crecieran veganos. ¿Quién querría comerse a ese pobre animalillo?

5. Pocahontas

Cuando las princesas de Disney nos enseñaban a que los príncipes siempre salvarían a las chicas jóvenes, Pocahontas llegó para mandarlo todo al diablo. Libre, espiritual, bella, inteligente. Su amor por el rubiales de John Smith no le impidió seguir siendo ella misma. No necesitaba castillo: tenía a los árboles. No necesitaba caballo: tenía a los pájaros. No necesitaba vestidos cursis: el sol y el viento eran su piel, y con ellas, nos cantó inolvidables canciones de colores. 


Pocahontas no necesitaba vestidos cursis: el sol y el viento eran su piel



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