Actualidad

Peleaba contra chicos por dinero y hoy es la luchadora más temida

Ronda Rousey es campeona absoluta en artes marciales mixtas

Ninguno de sus combates ha durado más de 60 segundos. Ninguna de sus contrincantes ha podido ganarla jamás.

Ronda Romsey tiene 28 años y ostenta dos grandes títulos: es campeona absoluta en la categoría de peso gallo de la liga estadounidense Ultimate Fighting Championship (UFC), de artes marciales mixtas, y ha sido nombrada por Business Insider como la deportista viva más destacada del mundo.

Por encima de LeBron James, Messi y Mayweather.

La estadounidense es famosa por terminar sus combates por sumisión: es experta en la luxación de brazo y forzar el abandono de sus oponentes a menos que quieran que les rompa un hueso.

Ronda es, sencillamente, una bestia. Y todas las bestias se gestan entre luces y sombras.

Su nacimiento fue complicado. El cordón umbilical se le enredó en el cuello y sus padres temieron daños cerebrales. Ronda tardó mucho en hablar, y desde bien pequeña se sintió tonta en comparación con sus hermanos.

Por suerte, su madre siempre ha sido un referente poderoso para ella. En 1984, AnnMaria De Mars se convirtió en la primera mujer norteamericana en ganar un campeonato mundial de judo. Cada mañana saltaba sobre la cama de su hija y le hacía la llave de brazo que después Ronda usaría con una efectividad letal: "¡Nunca bajes la guardia!".

Apuesto 10 dólares a que mi amiga puede pegarte

El padre de Ronda siempre la animó a entrenar, había heredado el cuerpo perfecto para ello. De hecho, en el colegio se sentía humillada debido a sus brazos musculosos: los chicos le pedían todo el rato que marcara bíceps y terminó por vestir siempre con sudaderas con capucha.

Pero su fuerza tenía algunas ventajas. Hace poco Ronda contó a la revista Rolling Stone que cuando tenía 14 años una amiga suya la animó a pelear contra chicos en la calle, y que aquello se convirtió en costumbre: "Apuesto 10 dólares a que mi amiga puede pegarte". Con los beneficios, compraban helados y los degustaban en un parque.

A los 17 años Ronda ya se había convertido en la judoka más joven en el mundial de Atenas de 2004, pero una desgracia interceptó su meteórica carrera.

Su padre, diagnosticado con una extraña enfermedad de la sangre, se suicidó para no ser una carga para su familia.

Desde ese momento Ronda convirtió su vida en un entrenamiento eterno. No fue nunca a una fiesta, nunca llegó tarde a casa, no vivió su juventud. Hasta que consiguió subir al podio olímpico en Pekín 2008 con un bronce.

Quería ser la chica más mala del planeta

Después su carrera cayó en picado. Ronda empezó a trabajar como camarera en horario de noche, empezó a beber y a fumar marihuana. Le molestó que la única recompensa a todo su esfuerzo fuera calderilla y un apretón de manos.

El judo se le había quedado pequeño: quería ser "la chica más mala del planeta".

Quiso probarse a sí misma en la desaparecida liga de artes marciales mixtas Strikeforce, y consiguió dos victorias en un tiempo récord.

En seguida pasó a enfrentarse a la campeona de la categoría de peso gallo, Miesha Tate. En el minuto cuatro del primer round, Ronda ya había forzado la rendición de su rival en la que fue nombrada la "sumisión del año" en Strikeforce.

En ese combate nació una rivalidad sucia entre las dos luchadoras que aún hoy perdura. Tate quiso estrechar la mano a Ronda al final de la lucha, pero ella se lo negó.

Había nacido la chica mala, la estrella dispuesta a aplastar a sus rivales sin piedad.

Ronda ha revolucionado las artes marciales mixtas. Antes de que ella irrumpiera en la escena, la UFC ni siquiera tenía categoría femenina. De hecho, el presidente de esa liga, Dana White, afirmó en 2007 que no quería ver "a dos mujeres pegándose la una a la otra".

Está claro que tuvo que rectificar. Por los innegables méritos deportivos de Ronda y por el bien del negocio. White llegó a decir que Ronda le recordaba a Mike Tyson: "Uno se pregunta cuánto tardará en destrozar a la persona que tiene delante".

Nunca se maquilla para luchar y se muestra crítica con la ropa sexy en el ring

Ahora ronda ya es una celebridad. Ha participado en las películas Mercenarios 3 y Fast & Furious 7, también escribió una autobiografía con la que quiso desbancar al libro de Kim Kardashian.

Al contrario que muchas de sus compañeras, ella nunca se maquilla para luchar y se muestra crítica con la ropa sexy en el ring. En parte porque su madre nunca lo hizo, y en parte porque cree que así se mantiene un misterio muy rentable de cara al final de su carrera (su plan de marketing también es implacable).

"Es divertido que la gente piense que soy lesbiana sólo por ser atleta femenina. Qué va, amo a los hombres, por eso pego fuerte a las chicas, para quitarlas de mi camino", dijo a Rolling Stone. 

Aunque sus rodillas acumulan cuatro cirugías, tiene artritis en el cuello, sus hombros se han dislocado y su nariz sufrió una ruptura grave, el plan de Ronda es resistir y salir de la pobreza en la que vivió no hace tanto tiempo.

A Ronda la han llamado muchas cosas, sobre todo la tachan de soberbia y desagradable. Si bien es cierto que esta deportista no es nada suave con las rivales que detesta, ha demostrado ser muy sensible en la intimidad y también que sabe dar un abrazo a quien se lo merece.

Como sucedió hace poco contra Cat Zingano, a quien venció en 14 segundos.

Quien te odia puede ser tu espectador más fiel

Ronda Rousey es polémica e invencible cuando sale al ring. Genera fans y detractores igual que muchos grandes luchadores y boxeadores a lo largo de la historia. Quien te odia puede ser tu espectador más fiel y las ligas femeninas no tienen por qué conformarse con audiencias pobres.

¿Se puede ganar siempre sin esa rabia, sin recuerdos dolorosos? Sea como sea, parece que Ronda ya sabe cómo blindarse. De hecho, siempre lo supo.

¿Se puede ganar siempre sin esa rabia?

Tags: ,

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar