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La noche en que Patricia Heras prendió la calle y los hogares

Madrugada de conmoción en Cataluña por la emisión del documental 'Ciutat Morta', sobre el caso 4F

Fotografías de Guillem Sartorio

“¡Desearán no haber nacido!”. Ayer, pasada la medianoche, una multitud coreaba estas palabras en la terraza de un bar en Barcelona. Las había pronunciado Diana Junyent, amiga de la fallecida Patricia Heras, desde una gran pantalla de televisión orientada a la calle. Era el momento culminante tras años de sufrimiento, lucha y rabia por los afectados por el caso 4F.

En una larga la mesa, llena de botellines de cerveza y de móviles encendidos, estaban los amigos y familiares de Patricia, de Rodrigo, Àlex y Juan, y los autores del documental Ciutat Morta, Xapo Ortega y Xavi Artigas, rodeados de amigos. Al fin se hacía realidad el sueño de llevar a miles de hogares, a través de la televisión pública, esta historia putrefacta de corrupción policial, política y judicial en Barcelona: una historia en la que varios jóvenes terminaron en la cárcel por una agresión a un policía que siempre negaron, y que se saldó con el suicidio de Heras durante un permiso penitenciario.

En realidad, lo que TV3 emitió ayer fue la versión censurada del documental. Escasas horas antes de la emisión se conocía la noticia de que un juzgado de Barcelona había ordenado eliminar 5 minutos del documental. Y el llamado "efecto streisand" espolvoreó a la audiencia movilizada, sobre todo, a través de Whatsapp: antes de que empezara la emisión, muchísima gente ya había visto el fragmento gracias a las redes sociales, a medios de comunicación y al boca oreja alrededor de más de 300 locales donde se emitió Ciutat Morta.

A las 11.19, un tuit del sindicato de Mossos d’Esquadra causaba indignación: “Buena noche para ir al cine. Pero si os gusta la fantasía con el canal 33 tenéis suficiente”. Media hora después, Xapo Ortega, codirector del documental, contesaba: “Familia y amigas de la Patri harán un homenaje a la 1 en el Ayuntamiento. ¿Vamos?”.

La convocatoria era precipitada. A los amigos y familiares de Patricia se les había ocurrido esa misma tarde. La gente se levantó de la mesa y desplegó una pancarta gastada: “Prou brutalitat, prou impunitat” (Basta de brutalidad, basta de impunidad).

El timeline de Twitter ardía: en Cataluña, el documental era Trending Topic por encima de La Sexta Noche. En las calles, tímidos aplausos desde balcones y desde un bar, eran la señal de que Patricia Heras, la poeta muerta, había salido del anonimato.

Silencio a gritos

Cuando el grupo de allegados llegó a la plaza Sant Jaume había unas 150 personas. Muchos sostenían velas. Los protagonistas se adentraron en la multitud y se hizo el silencio. Despacio, se depositó la pancarta frente a la puerta del Ayuntamiento y la gente empezó a rodearla de pequeñas llamas. Algunos se secaban las lágrimas. A escasos metros, junto a la sede de la Generalitat, un grupo de Mossos d’Esquadra observaba la escena.

Núria sólo había leído el blog de Patricia. Acompañada de su amiga Carlota, decidieron acudir a la plaza para homenajearla: "No sé si saldrá algo de todo esto, pero es lo que esperamos. Parece imposible que un caso tan injusto, y que tantos hemos visto en televisión, pueda quedar cerrado", dice Carlota. "La gente no imagina lo que ocurre en las comisarías de este país", añade Núria. 

Rodeada de unas 500 personas, con un micrófono y un pequeño amplificador, Mariana Huidobro, madre de Rodrigo Lanza, uno de los condenados, dijo con la voz entrecortada: "Estuvimos en esta plaza los 4 primeros meses de 2006, gritando para que se hiciera justicia, pero había un muro que no nos dejaba hablar. Ahora gracias a tanta gente estamos ante un momento hermoso, esto es un triunfo".

Sílvia Villulla, amiga de Heras, apenas podía hablar: "Todo esto me lleva a pensar en Patri, está cerca, aquí con nosotras". Por su parte, Xavi Artigas emplazó al actual alcalde de Barcelona, Xavier Trias, a explicar "cómo puedes ser que haya agentes condenados por torturas con jubilaciones vitalicias de hasta 1.800 euros".

Ayer, 569.000 personas vieron el documental Ciutat Morta en el Canal 33, el programa más visto en Cataluña con un 20% de share. Para Xapo Ortega, la multitud congregada espontáneamente supone esperanza para la reapertura del caso: "Hacía tiempo que no salíamos a la calle, estábamos metidos en la promoción de la película. Vemos que es importante, no es solo un tuit o una película. Se ha roto el cerco y ahora nadie se atreve a posicionarse en la otra parte. Tal como van las cosas, tengo esperanza".

Ernest, un joven que se acercó a la plaza, tampoco había visto Ciutat Morta hasta ayer por la noche: "Ha sido como un fenómeno. He ido a un bar de mi barrio donde no había estado nunca. Al terminar, la gente se pasaba un micro para comentar lo que acabábamos de ver, era gente del barrio. Me ha recordado al 15M y a la noche del 11M, cuando la gente se concentró ante la sede del PP el día antes de las elecciones, era el mismo ambiente". 

El 26 abril de 2011, Patricia Heras se suicidó tres meses después de haber ingresado en prisión. Desde ayer por la noche, que siga viva, y que se la recuerde como la poeta que fue, depende de quienes ya conocemos su historia.

La poeta muerta sigue viva.

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