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La paternidad a debate: ¿tener hijos te vuelve menos creativo?

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Una discusión espinosa.

PlayGround

23 Abril 2016 12:40

Recientemente, la escritora Kim Brooks publicaba un ensayo en NY Mag titulado Retrato del artista como madre joven (¿Es la vida doméstica enemiga del trabajo creativo?). Allí reflexionaba sobre su rol como madre y creadora. A continuación rescatamos algunos de los pasajes más memorables de este ensayo. 

«La idea de que la gente creativa son malas parejas, compañeros o amos de casa no es nada nuevo. Se trata de un tropo que ha servido bien a los escritores del canon (casi siempre hombres). La mitología del genio artístico autodestructivo, del bohemio indomesticado, del visionario que también es, accidentalmente, o quizás de forma inevitable, un capullo, esencialmente incapacitado para la vida familiar, se retrotrae al marqués de Sade, y en el siglo XIX y XX abundan los ejemplos… 

[…]

»Yo tenía la convicción de que no había motivo para que, en pleno siglo XXI, una persona como yo no pudiera ser una gran esposa, una gran madre y también la clase de escritor obsesivo, depresivo y distraído cuyo perfil yo siempre había romantizado.

»Estaba tan segura de esta convicción, de hecho, que me costó más de una década admitir que estaba equivocada.

[…]

»Tener hijos, entrar en el reino de los padres y la paternidad, cambia nuestra relación con el mundo de formas que nunca habíamos anticipado y por los que nunca habríamos firmado. Antes de que tuviera hijos, por ejemplo, creía con firmeza en la nobleza del sufrimiento. Todos los seres humanos interesantes y valiosos sufrían y luchaban y superaban la adversidad de una forma u otra. El dolor es constructivo. La tristeza puede ser útil. Pensaba de esta forma del mismo modo en que pensaba que el sol sale siempre por el este. Luego tuve hijos y poco a poco empecé a descreer y a desaprobar esta idea.



La gente hace arte, digámoslo así, por la razón contraria por la que hace familias





[…]

»La gente hace arte, digámoslo así, por la razón contraria por la que hace familias.

»O, como Offill escribe en Dept. of Speculation: «La razón de tener una casa es mantener a una cierta gente dentro y a todos los demás fuera». Tiene todo el sentido del mundo, pero para un escritor que emplea el lenguaje en romper ataduras, explorar tabús, atravesar la línea de lo que es correcto y agradable y apto para la discusión, construir un muro alrededor de uno mismo y unos pocos seleccionados, ¿qué podría ser sino un desastre?

[…]

»La función del arte es desestabilizar, cuestionar, incomodar lo que es cómodo y seguro. Y ese no debería ser el objetivo de ningún padre.

[…]

»—Sin embargo —me dijeron una vez—, pasa una cosa. A pesar de todo, debo decir que tener niños me hizo crecer de una forma que ninguna otra cosa pudo. Y básicamente, necesité diez años de maternidad antes de decir: ‘Vaya, esto es lo que yo quería escribir. Y ahora estoy trabajando en un libro que adoro y que siento que los niños me dieron al rehacerme como persona.



A pesar de todo, debo decir que tener niños me hizo crecer de una forma que ninguna otra cosa pudo





»—¿Dices al enseñarte sobre las relaciones humanas?

»—Sí, y también al enseñarme a no sentir tanto dolor, a comprender, mediante la experiencia, que el dolor y el placer están inextricablemente unidos. Que todas las prioridades que nos son entregadas en nuestra cultura son básicamente chorradas. Y que no estamos controlados. Esa es una de las principales cosas que la paternidad me ha enseñado, el equilibrio entre ponerme a escribir y hacer manualidades, el equilibrio entre ser feroz con mi imaginación y rigurosa en la práctica. Forma y caos. Aprender a dar forma al caos.

»—¿Sientes que tu marido y tus hijos te dieron esto?

»—Por supuesto—me dijeron—. ¿Quién si no?

[Vía NYMag] 

Y tú qué crees: ¿nos vuelve menos creativa la vida familiar?

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