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Estos son los inventos que acabarán con el infierno de recordar contraseñas

Hasta siempre, password

50 años atrás, en las instalaciones del MIT, un ingeniero informático llamado Fernando Corbató diseñó un sistema de protección de datos que sin duda cambió nuestra aproximación a la tecnología: el password. Claro que entonces Corbató no podía imaginar la manera brutal en la que los sistemas informáticos iban a expandirse hasta abarcar nuestra vida entera.

Por tanto no podía anticipar que su invento iba a acabar convirtiéndose en una preocupación para millones de usuarios que a diario lidian con numerosas contraseñas distintas, con los olvidos, despistes y errores correspondientes. Por no hablar de las filtraciones de fotos íntimas y los constantes hackeos, los cuales ya hemos visto que pueden afectar incluso a gigantes como Sony.

Pues bien: esto está a punto de cambiar. El viejo y torpe password tiene los días contados (sobre todo desde que Google le declaró la guerra ya hace un par de años), porque según los expertos nunca volverá a ser suficientemente seguro. Nuevas tecnologías llevarán al ámbito doméstico otras maneras de acceder a nuestros sistemas operativos. Dispositivos que hasta hace poco parecían salidos de un episodio de Fringe, pronto estarán a disposición del gran público. De momento no son perfectos, pero probablemente son nuestro futuro.

1. Wearables

2014 ha sido sin duda el año en el que los wearables se han instalado en el tecno-imaginario colectivo, convirtiéndose en una tendencia imparable. Así que no es de extrañar que ya existan iniciativas para aplicarlos también a la seguridad informática. Como por ejemplo la de Everykey, una pulsera que según sus creadores puede abrirlo todo, desde tu ordenador a la puerta de tu casa. Tus passwords pueden almacenarse en los aparatos o en la nube, y Everykey accedería a ellos vía bluetooth. Eso sí, nadie te asegura que la pulsera no pueda ser robada, o que un hacker con ganas de hacer daño se cuele en esa nube. Para tratar de evitar esto existe Nymi, un dispositivo de muñeca ideado por la start-up canadiense Byonim, que pretende usar el latido de tu corazón como contraseña única. Como lo oyes.

2. Huellas dactilares

Nadie tiene las mismas huellas dactilares que tú. Por eso, poder acceder a tus máquinas con simplemente posando el dedo en un sensor suena como una opción cómoda y segura. El problema es que pese a ser únicas, tus huellas también son fácilmente reproducibles, porque básicamente las dejamos por todas partes. Después de que Apple lanzara hace unos meses su sistema Touch ID, un grupo de hackers de Chicago advirtió de que habían podido burlarlo fácilmente con una reproducción fotográfica de la huella dactilar en un pedazo de cristal. Aunque el sistema de Apple es de hecho un gran avance tecnológico en lo que a lectura de huellas se refiere, lo cierto es que le ha causado más de un problema por la cantidad de usuarios descontentos que generó en un principio. El típico caso de algo que suena muy bien pero no acaba de funcionar.

3. Reconocimiento facial

Aunque la idea de que un ordenador pueda reconocer rasgos faciales data de los años 60 del siglo pasado, no ha sido hasta hoy cuando se han hecho avances realmente importantes. Porque si hablamos de seguridad, la cuestión no es sólo reconocer una cara (ya existían apps que te permiten acceder a tu móvil de esta manera) sino en la capacidad para distinguir entre una y otra. En ese sentido, la tecnología de reconocimiento en la que Facebook ha estado trabajando ha llegado a niveles de precisión comparables a los del ojo humano. Esto significa que podríamos disponer de un método preciso para que sólo nosotros pudieramos acceder a nuestros dispositivos. Aunque sabiendo que el FBI está también invirtiendo miles de millones de dólares en perfeccionar estas técnicas, nuestra alarma conspiranoica y antivigilancia no puede dejar de sonar.  

4. Reconocimiento del iris

Lo hemos visto hacer en decenas de películas. Un scanner pasa por encima de una retina y permite el acceso a un silo nuclear, o te dice quién es esa persona. El reconocimiento de iris va un paso más allá que todas las tecnologías anteriores: como cada persona tiene un iris único, resulta extremadamente efectivo como forma de diferenciarnos. Esto hace que su índice para entregar lo que se llama un falso positivo (confundirte con otro) sea unas 10.000 veces menor que con los escáners faciales. La tecnología existe y está funcionando mientras lees esto. El ejemplo perfecto de su aplicación doméstica es Myris, un gadget que se conecta al ordenador vía USB y te sirve para desbloquear tus contraseñas con sólo mirar en él. Sin ir más lejos el año que viene esta tecnología podría estar ya integrada en la misma pantalla de tu ordenador. Y ahora mismo, tu pantalla sabría que eres tú quien la esta mirando. ¿No acabas de notar un leve escalofrío por la espalda?

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