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Las pasarelas nunca se olvidan del punk

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John Galliano, Junya Watanabe y Maison Martin Margiela ponen una nota eléctrica en la Semana de la Moda de París

Luna Miguel , Aïda Camprubí

22 Enero 2014 08:01

La Semana de la Moda de París se ha teñido de color punk. Bueno, de acuerdo, el punk no es un color, pero sí una estética reconocible que siempre destaca a primera vista, como si de un pigmento eléctrico se tratara.

Desde hace más de treinta años, su imaginario ha invadido todo tipo de artes. La música, por supuesto, pero también la literatura y sobre todo la moda. Peinados hacia arriba, telas rotas, estampados de cuadros, zapatos grandes, tachuelas y pinchos, medias con carreras, chupas de cuero… ¡Es punk original del 77!, diría la Enid de "Ghost World".

¡Es punk original del 77!, diría la Enid de

Todos estos motivos se han utilizado, repetido y versionado hasta la saciedad, desvirtuando todo su significado original. Si bien en ocasiones podemos encontrarnos con líneas de Bershka o H&M en las que los cuadritos y las camisetas con nombres de grupos londinenses de finales de los setenta son las protagonistas (¡los Sex Pistols para vestir a chonis!), también hemos podido ver cómo grandes firmas de la alta costura han utilizado formas o temas de esta corriente para aplicarlos a sus colecciones.

El punk que se vende en las tiendas de prêt-à-porter ya no es cosa del pasado, sino del presente reciclado. El punk ya no es una revuelta juvenil propulsada por la rabia y la negación de las convenciones socioculturales más clasistas e hipócritas, sino sinónimo de una actitud pretendidamente atrevida que nunca se aventura más allá de los cánones. El punk ya no es sólo una bandera para melómanos, sino un sentimiento aguado de libertad que evoca un supuesto carácter y que ha llenado cientos de pasarelas a lo largo de las últimas décadas; sin ir más lejos, las de la Semana de la Moda de París.

Junya Watanabe

Las firmas de John Galliano, Junya Watanabe, y Maison Martin Margiela han sido protagonistas en este sentido, mezclando los colores y estilos más formales con algunos elementos muy callejeros, añadiendo excéntricos colores, alfileres o cadenas en algunos de los looks propuestos y utilizando tecnología wearable entre sus diseños.

Parece que en esta ocasión la alianza es triple y que el famoso y pegadizo lema "No future" volvía a equivocarse. O quizás no. ¿Punk, moda y tecnología? Hablemos mejor de remedos. Y caros.

Las pasarelas nunca se olvidan del punk

Alguien debería empezar a poner en duda la capacidad para imaginar de aquellos diseñadores de moda que aún hoy siguen recurriendo a los clichés estéticos más reconocibles del punk como materia para sus nuevas colecciones. El punk de las pasarelas no es punk, aunque se empeñen en utilizarlo como una de sus herramientas para vender. Miley Cyrus no es punk, sino una marioneta más de la cultura de masas, por mucho pelo de punta y mucho vestido de rejilla que se ponga para asistir a la gala de apertura de "PUNK: Chaos to Couture" en el Met. Vivienne Westwood y los precios astronómicos de sus piezas dejaron de ser punk hace mucho tiempo. Todo esto es igual de punk, o incluso menos, que el llevar una camiseta de Sex Pistols, The Clash o Joy Division comprada en H&M, sin haber escuchado ni un triste disco suyo.

Todos sabemos cómo funciona el mercado.

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