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El cura al que quieren echar de su parroquia por defender a trans y sin techo

La denuncia del párroco brasileño: "Hay comerciantes que pagan a la policía para que desalojen y agredan a los sin techo"

Cada mañana, al despertar, lo primero que hace el padre Júlio Renato Lancellotti es dar los buenos días a quienes viven en la calle cerca de su parroquia, que más tarde asisten a sus misas y al bazar solidario en el que ofrecen ropa y comida a partir de donaciones. 

A muchos comerciantes del barrio de Mooca, uno de los que más sintecho tiene en S ão Paulo, "les irrita" ese trabajo del párroco codo con codo con los más marginales. "Les parece una locura" que abrace a transexuales, indígenas y expresidiarios. Él lo hace porque "la población de calle es una síntesis de lo que la ciudad no quiere y los que nadie quiere, son los nuestros", recuerda a PlayGround rescatando los orígenes del cristianismo.

El consejo de seguridad del barrio, en el que se reúnen representantes de la policía, del estado, de la alcaldía y de la sociedad civil, vienen pidiendo en las últimas semanas que Lancelotti abandone la parroquia de S ão Miguel Arcanjo en la que lleva treinta años trabajando, según ha llegado a sus oídos.

El pasado mes de mayo, denunció la "truculencia" en la agresión de la policía a un mendigo, según informó UOL. El cura expuso la situación al actual alcalde de la ciudad, Jõao Doria.

Esto ha pasado otras veces, pero la clase política y los conservadores "se están soltando con un discurso de odio cada vez más sin censura y sin medida", lamenta Lancelotti.

Su denuncia tampoco tiene censura: "Muchos comerciantes pagan a la policía para hostilizar a la población de calle. Tienen que enfrentarse a la policía militar, a la guardia municipal, a la seguridad particular y a grupos militares pagados por la asociación de comerciantes".

A Lancelotti muchos vecinos le insultan y amenazan cuando pasea tranquilamente por las calles de su barrio. "Tengo que aprovechar para cortarme el pelo cuando las calles y la peluquería están vacías".

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Nacido en el 48 y ordenado párroco en el 85, el padre brasileño fue discípulo de Leonardo Boff, el gran referente de la Teología de la Liberación latinoamericana. Para ellos, la Iglesia Católica tiene que estar del lado de los pobres y abrazar a la población más marginal con el fin de rescatar la esencia de Cristo. Pero muchos sectores de la Iglesia y, sobre todo, en otras confesiones cristianas como los fundamentalistas evangélicos, no lo entienden de la misma manera.

"El alcalde y el estado no consiguen dar una respuesta de vida digna, trabajo y sanidad a estas personas. Si preguntas, todos quieren un trabajo para vivir. Y no es con la represión ni con la violencia como se va a resolver todo esto", argumenta Lancellotti.

Aunque Jõao Doria, alcalde desde enero de 2017, da voz a una derecha populista que se opone a la visión de la Iglesia y del trabajo social de Lancellotti, el cura también rompió con el anterior alcalde, Fernando Haddad, a pesar de que formaba parte del Partido de los Trabajadores con el que antes simpatizaba.

"Cuando llegan al poder, todos los políticos son iguales con los pobres. Tienen una política higienista con ellos", lamenta. "La decepción viene cuando idealizas a alguien. A veces es mejor un enemigo declarado que un amigo disfrazado", dijo en su día al medio brasileño UOL, en referencia a Haddad.

Cuando llegan al poder, todos los políticos son iguales con los pobres. Tienen una política higienista con ellos

El trabajo del párroco no se limita a la caridad cristiana. "Los momentos más fuertes son aquellos en los que son atacados y se emocionan al ver que uno está de su lado . Nos oponemos a su desalojo violento de las calles por parte de las autoridades: les quitan sus mantas, sus documentos, sus medicamentos. Y yo cuando puedo hago fotos y lo publico en las redes sociales para que el público lo vea. Eso causa incomodidad", explica.

Con todo, el padre aguanta en la parroquia con su trabajo del lado de los oprimidos. "Hay contradicciones: están los que boicotean pero también los que ayudan, los que apoyan mi trabajo".

Para Lancelotti, "la visión de la Iglesia de quienes tienen el poder suele ser de arriba para abajo y no libertadora. Usan el imaginario religioso para justificar esa actitud". Según él, esta situación "está empeorando por el empobrecimiento de la gente, y les vuelve más intolerantes". "Entre Trump, Le Pen, Bolsonaro (líder de la ultraderecha en auge en Brasil)... Todos van hacia la derecha menos el Papa Francisco, que va hacia la izquierda", completa.

Dentro y fuera de la Iglesia hay quien cree que el trabajo del párroco con los pobres "es una tontería que no sirve para nada". Él asegura que tiene el apoyo de los obispos. Por si acaso, tiene un mantra que le funciona como Santísima Trinidad: "resistir, insistir y no desistir del lado de Jesús".

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