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La pandemia de la metanfetamina golpea Alemania

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El consumo de 'crystal meth' se dispara en el país impulsado por el deseo de eficiencia y control de sus ciudadanos

Eikki Eckert

13 Marzo 2014 16:52

Alemania se ha convertido en el referente económico y moral de Europa. Los socios comunitarios miran las cifras macroeconómicas de la gran potencia teutona con envidia, pero el modelo germano no es, ni de lejos, esa panacea que algunos medios nos han intentado vender.

La República Federal de Alemania tiene sus flaquezas y sus problemas, como cualquier otro país. Por ejemplo, un sistema educativo que fomenta la desigualdad de oportunidades desde edades tempranas, un mercado laboral con grandes bolsas de precariedad, una política de integración social de poblaciones inmigrantes ineficiente, diferencias alarmantes entre el Este y el Oeste que aún se mantienen pasados más de 20 años desde la reunificación... A esa lista habría que sumar una moral y una “cultura del trabajo” que empuja a los ciudadanos al consumo de drogas para “dar la talla”.

No lo decimos nosotros: lo dice Der Spiegel.

El semanario alemán publica en su último número un extenso artículo en el que analiza el alza del consumo de metanfetamina en el país, llegando a hablar de pandemia. A partir de la experiencia personal de tres adictos, la pieza traza las claves de la creciente popularidad de una droga cuya población de consumidores es mucho más diversa de lo que podríamos pensar.

La realidad es que en los últimos años el consumo de 'crystal meth' se ha disparado en Alemania, particularmente en las regiones limítrofes con la República Checa, donde se cocina buena parte de la droga que entra en el país. El artículo cita como ejemplo de ese ascenso los números de Prop e.V., una organización sin ánimo de lucro que ofrece terapias para el tratamiento de adicciones: hace tres años, prácticamente el 100% de sus pacientes acudían allí para tratar su adicción a la heroína; a día de hoy, más de una cuarta parte de los pacientes son adictos a la metanfetamina.

Durante décadas, y hasta hace pocos años, la marihuana y la heroína habían dominado el mercado de las drogas en Alemania. Ahora la metanfetamina se está imponiendo como la nueva droga de elección de muchos. Según las cifras que maneja la la Policía Criminal Federal, el número de personas que probaron la metanfetamina por primera vez en 2012 creció un 51% respecto al año anterior, superando en términos de nuevos consumidores a la heroína. Roland Härtel-Petri, médico especializado en adicciones en la ciudad de Bayreuth, sostiene que “el cristal está inundando el país”, y advierte del daño que han podido hacer series como “Breaking Bad” al poner la sustancia de moda entre ciertos grupos de población.

La droga de la eficiencia

La Comisionada Federal para la Droga, Marlene Mortler de la CDU, presentará esta misma semana los resultados de un estudio encargado por el Ministerio de Salud sobre el uso de anfetamina y metanfetamina en el país. El estudio hace hincapié en las características sociales de las poblaciones consumidoras, y los patrones de consumo revelan ciertas particularidades. Según los expertos, la metanfetamina está llegando a un grupo de población mayor que aquel interesado en sustancias como al cannabis o la heroína. Y la razón es que muchos se acercan a la meta movidos por un deseo de ganar eficiencia.

Los investigadores encontraron que la mitad de los consumidores habituales de metanfetamina consultados durante el estudio aseguraron usar la droga para mejorar su rendimiento en el trabajo. Un tercio de los encuestados aludieron a la escuela o el estudio como razones para su consumo. Es gente movida por el miedo a fracasar, que recurre al empuje de la droga por temor a no estar a la altura de lo que de ellos esperan empleadores, padres, profesores, la sociedad en general.

Esa es la experiencia de Patrick, uno los adictos reales mencionados (con nombre ficticio) en el artículo. Él empezó a consumir por recomendación de un amigo durante una temporada de prácticas como técnico de sistemas informáticos para una empresa proveedora de Internet. “Me levantaba, esnifaba algo de meta, bebía una café, y me iba a trabajar, y trabajaba sin descanso. Mi jefe pensó que era bueno”. Seis meses después, las cosas se empezaron a torcer para Patric, la capacidad de concetración se esfumó, la paranoia hizo acto de presencia y acabó dejando el trabajo.

Una sustancia acorde al espíritu de los tiempos

El de Patrick no es un caso aislado. Según la terapeuta Anngret Sievert, “la metanfetamina sirve al zeitgeist. Ahora todos necesitamos hacer más trabajo en menos tiempo”. La Clínica de Rehabilitación Hochstadt, en la que trabaja, ofrece programas de formación para empleadores del sector industrial que quieren aprender a reconocer a los adictos a la metanfetamina dentro de sus plantillas. “Si alguien funciona demasiado bien, deberías mostrarte suspicaz”, asegura Siever en sus declaraciones a Der Spiegel.

Puedes leer el artículo, en inglés, al final de este link.

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