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En este país, el orgasmo femenino se considera sagrado

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El documental L'eau sacrée nos acerca a las tradiciones sexuales de Ruanda, donde la eyaculación femenina es motivo de culto

PlayGround

17 Septiembre 2017 18:36


En occidente es un mito envuelto en tabús y desconocimiento. Para los ruandeses, es un regalo de los dioses.

El documental L’eau sacrée (El agua sagrada), ópera prima del director belga Olivier Jourdain, nos acerca a las profundidades de la eyaculación femenina en Ruanda. Unas profundidades curiosas que se mueven entre la picardía rijosa y el mito. Porque en ese país del este africano, la eyaculación femenina es motivo de culto, se considera algo sagrado, una ofrenda fantástica que hay que honrar.

En sus leyendas alimenta los ríos y llena los lagos. En el día a día, la eyaculación femenina es una institución cultural que ha dado lugar a una práctica tradicional llamada kunyaza, o el arte de hacer brotar el agua sagrada.

Dice la leyenda que ese agua brotó por primera vez de una reina. La soberana, cansada de esperar a que su marido volviera de interminables guerras, solicitó a uno de sus sirvientes que le diera placer en la cama. El criado, nervioso ante tamaña responsabilidad, empezó a tocar y a moverse de forma inquieta, sin demasiado tino, sin mucho control sobre lo que hacía, pero aquellos roces, embistes y golpes inesperados hicieron brotar un manantial de agua que la reina nunca había experimentado. A partir de ahí, se empezó a correr la voz. Todas las mujeres quisieron experimentar esa cascada. Poco a poco, los hombres fueron aprendiendo los métodos para satisfacer a las mujeres.

“Si ellos encuentran esa agua, es un verdadero honor. Te sientes como una mujer de verdad. Es como si se rompiera una presa”, comenta una mujer en la película. Mientras, ellos revelan trucos, detallan técnicas y explican cadencias rítmicas recurriendo a onomatopeyas.

Decidle a los blancos que busquen también cómo hacerlo”, dice un ruandés con sonrisa pícara durante el documental. L’eau sacrée puede ser un principio en esa búsqueda. Nunca es tarde para empezar.


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