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Lo que los periódicos no te contarán del país más feliz del mundo

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No todo es como te lo habíamos contado

Rafa Martí

18 Marzo 2016 14:20

Imagen de Lasse Dearman

Es probable que en los últimos meses hayas leído un montón de historias del tipo: “En el país con la mejor educación del mundo los niños no aprenden a leer”, “En esta ciudad noruega te pagan por ir en bici o caminar”, “El carril bici más alto del mundo se construirá en Copenhague”, “La jornada de 6 horas se está contagiando en Suecia”, “La ministra sueca llora porque acogerán menos refugiados”, “Los islandeses han inventado una religión para no pagar impuestos a la iglesia”, “Finlandia planea dar a sus ciudadanos una renta básica de 800 euros”...

Todas estas noticias las hemos publicado en PlayGround, conscientes de lo que hacen estos países —como mínimo— está bien. Y sí: solo nos ha faltado incluirlos en una categoría que ya tendría que haber sido elevada a género periodístico: “Cómo molan los países nórdicos”.

La última entrega del género la publicamos ayer mismo: “¿Por qué Dinamarca es el país más feliz del mundo?

La noticia explicaba que Naciones Unidas había dado el primer premio del World Happiness Report 2016 al país nórdico. Dinamarca ya había liderado este informe de 2010 a 2012.

?Es evidente que los daneses tienen razones para ser felices. Pero Dinamarca es algo así como la familia perfecta en la que el padre es narcotraficante sin que los hijos lo sepan?



La ONU considera que el país nórdico es el más feliz porque tiene:

-Sanidad pública gratuita.

-Igualdad de género en los puestos de trabajo.

-Elevados subsidios de desempleo.

-Sueldos altos.

-Una educación pública de gran calidad financiada al completo.

-Estabilidad política, consenso democrático, poca corrupción.

-Cuidado del medio ambiente y promoción de las energías renovables.

Es evidente que los daneses tienen razones para ser felices. Pero Dinamarca es algo así como la familia perfecta en la que el padre es narcotraficante sin que los hijos lo sepan, es el bonito coche deportivo que los vecinos no saben que en nada tendrá que venderse.

Hablar de un destino ideal no es lo mismo que hablar del viaje que ha llevado a ese destino. Y vamos a hablar del viaje de Dinamarca. Y de cómo el destino puede que no sea tan ideal.

Economía de guerra nazi; liberalización total

Después de la Gran Depresión de 1929, Dinamarca y Suecia consiguieron recuperarse de la crisis económica con la exportación de acero y de maquinaria de guerra para la Alemania nazi. Mientras el resto de Europa estaba en ruinas, la Dinamarca ocupada mantuvo su economía al alza, dentro del poco crecimiento generalizado en ese momento histórico. Y luego se recuperó rápidamente otra vez.

Dinamarca, junto a los demás países nórdicos con características de bienestar similares, es un país pequeño. Tiene una baja densidad demográfica y cuenta con una gran cantidad de recursos naturales (Dinamarca, junto a Noruega y Holanda son los países propietarios de la mayor parte del petróleo del Mar del Norte).

Lo único que ha hecho desde entonces el país nórdico es repartir la riqueza que había acumulado cuando no había ningún tipo de subsidio público

Estas características, junto a una economía de libre mercado hasta la segunda mitad de la década de los 60, explican por qué Dinamarca se convirtió en uno de los países más ricos del mundo (en proporción a su densidad de población), según el columnista Otto Brøns-Petersen. Hasta entonces, los impuestos de Dinamarca estaban en el mismo nivel que los de Reino Unido y Estados Unidos. Solo a partir de entonces se instauró el sistema tributario que conocemos ahora.

Por esto, Brøns-Petersen explica que lo único que ha hecho desde entonces el país nórdico es repartir la riqueza que había acumulado cuando no había ningún tipo de subsidio público: “Si redistribuir desde los ricos a los pobres no hizo a los ricos menos felices, la redistribución obviamente aumenta la felicidad interior bruta”.

Es más, de alguna manera, el liberalismo sigue impregnando la economía danesa: los felices daneses pueden ser despedidos sin subsidio, la negociación colectiva apenas existe, no tienen la seguridad de un salario mínimo y las pensiones públicas son totalmente insuficientes si no hay un complemento privado.



Imagen de Fryd Frydendahl

El despertar del sueño de Carina

Además, el sistema de subsidios amenaza con romperse. El caso de Carina (pseudónimo) se hizo especialmente famoso: ella es madre soltera de dos hijos y recibe una ayuda mensual de unos 2.600 euros mensuales desde que tiene 16 años. Gasta más en un mes que la mayoría de trabajadores a tiempo completo del país.

La suerte de Carina en el país más feliz podría terminarse. Los políticos miran con preocupación al futuro y creen que el sistema —por este tipo de casos— ya no es sostenible: la población envejece y el número de gente sin trabajo va a sobrepasar a la gente que lo tiene.

Además, como explica un reportaje del NYT, la gente en Dinamarca se ha acostumbrado a las ayudas públicas como un derecho inalienable, antes que considerarlas como una ayuda puntual a situaciones extraordinarias.

?El subsidio de desempleo ya no dura 4 años, sino 2. Y las pensiones públicas continúan reduciéndose. El Gobierno también se plantea la revisión de las pensiones de por vida por incapacidad.?



Este cambio cultural pone en peligro el estado del bienestar y, de hecho, el Gobierno ha comenzado a recortarlo: el subsidio de desempleo ya no dura 4 años, sino 2. Y las pensiones públicas continúan reduciéndose. El Gobierno también se plantea la revisión de las pensiones de por vida por incapacidad.

En Dinamarca hay 240.000 personas con pensiones de por vida (el 9% de la fuerza de trabajo potencial del país) y 33.500 tienen menos de 30 años. El Gobierno plantea negar la incapacidad a los menores de 40 años a no ser que sea realmente una incapacidad.

Se han llegado a dar casos como el de Robert Nielsen, que lleva viviendo del estado desde 2001 y tiene 45 años. Se acogió a un plan de ayudas porque no se sentía capacitado para trabajar como camarero o en trabajos similares.

No solo la economía

Por las circunstancias económicas, el sueño feliz de Dinamarca podría durar una década más. Con ello, su paradigma de felicidad quedaría totalmente desacreditado. A estos entresijos y precedentes históricos que explican su economía actual, Dinamarca también es víctima de otros problemas sociales como la xenofobia, el suicidio o el alcoholismo.

?Según la OMS es el sexto país del mundo en consumo de alcohol, y el 95% de los menores de 15 años se consideran bebedores?



Dinamarca registra, junto a otros países nórdicos y Canadá, una de las tasas más altas de suicidio del mundo. Según la OMS es el sexto país del mundo en consumo de alcohol, y el 95% de los menores de 15 años se consideran bebedores.

Por otro lado, la crisis de los refugiados ha vuelto a poner en la palestra los problemas de este país con el multiculturalismo. Fue uno de los países que requisó los bienes que llevaban los refugiados como condición para acogerlos.

Sí, Dinamarca mola. ¿Pero cuánto hay de espejismo?

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