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9 mitos falsos alrededor del poliamor

Pistas para crear y mantener relaciones abiertas más allá de la pareja

¿Que de qué va el poliamor? El poliamor es la contestación al "egoísmo a dúo" —que diría D.H. Lawrence— que supone la pareja; la ruptura con el amor monógamo y el monopolio sexual; la práctica del amor múltiple y abierto, sin engaños, sin mentiras de por medio, sin aspiraciones posesivas.

El concepto y las primeras comunidades devotas a las prácticas poliamorosas datan de principios de los 90. The Ethical Slut, considerado por muchos la biblia del movimiento del poliamor, fue publicado en 1997. Sin embargo, en los últimos tiempos la idea del poliamor viene sufriendo una inflación mediática que casi invita a hablar de "burbuja".

Cada vez se escribe más sobre el tema, y puede que tú te estés preguntando: ¿es el poliamor algo para mí? ¿Es algo que debería probar?  

El poliamor es algo más que una palabra bonita para enmascarar la promiscuidad

Esa es una de las preguntas a las que intenta dar respuesta Opening Up, otra de las obras de referencia en materia de poliamor, que por primera vez ve la luz en castellano gracias a los esfuerzos de Miguel Vagalume (suya es la traducción) y la editorial Melusina.

Poniendo a prueba la matemática del amor

Existen tantas formas de definir el poliamor como personas que lo practican, pero existe un denominador común: gente que se aventura a buscar respuestas a sus necesidades afectivas y sexuales en relaciones abiertas que van más allá del amor a dos.

Tristan Taormino, personaje bien conocido en los ambientes feministas por su trabajo como escritora, columnista, directora de cine porno y educadora sexual, se lanzó hace ya más de un lustro a categorizar ese acervo poliamoroso en un libro que quiere servir como guía práctica para los no iniciados.

El poliamor es una negociación flexible, abierta a las posibilidades, a la interpretación y a las sugerencias de quienes lo practican

Tan práctico es su enfoque, que entre sus capítulos hay cuestionarios para que reflexiones sobre si lo tuyo son las relaciones abiertas, ejercicios y herramientas para que puedas "diseñar" tu propia relación a medida de tus necesidades.

Porque el poliamor, frente al contrato monógamo, es una negociación flexible, abierta a las posibilidades, a la interpretación y a las sugerencias de quienes lo practican.

Se trata de crear vínculos amorosos no posesivos, basados en el compromiso a los pactos que estableces con cada persona

De ahí que cada cual se aproxime a la no-monogamia de una manera diferente, y hacer que la cosa funcione no es tarea sencilla.

El poliamor, mal llevado, sólo puede acabar en polidrama. Conviene, pues, saber dónde se pisa. Y un buen punto de partida es atender a los mitos que rodean a este tipo de tratos amorosos.

Veamos.

1. El ser humano NO es monógamo por naturaleza.

En su libro, Taormino remite al trabajo de David P. Barash y Judith Eve Lipton, en particular a su obra Mito de la monogamia. La fidelidad y la infidelidad en los animales y en las personas, para argumentar que la naturaleza humana no es la monogamia, sino justo lo contrario.

"En su intento de mantener un vínculo social y sexual exclusivamente consistente en un hombre y una mujer, los aspirantes monógamos van contra algunas de las inclinaciones evolutivas más asentadas con las que la biología ha dotado a la mayoría de las criaturas, el Homo Sapiens incluido", escriben los científicos.

La gente implicada en relaciones no monógamas no es ni más ni menos disfuncional, narcisista o neurótica que la gente con relaciones monógamas

2. Los 'poliamoros', en el fondo, NO siguen siendo monógamos.

Es cierto que muchas de las personas implicadas en prácticas poliamorosas mantienen una pareja principal, estando el resto de sus relaciones romántico-sexuales supeditadas a esa relación principal. Es un poliamor jerárquico. Parejas abiertas que se dan libertad, pero que no dejan de demostrar un cierto compromiso monógamo a largo plazo.

En la primera Conferencia Académica Internacional del Poliamor, celebrada hace dos años en Berkeley, el psicólogo Bjarne Holmes explicaba que este modelo está siendo superado, y no deja de ser una simplificación de las amplias posibilidades no jerárquicas que brinda el poliamor, que abarcan todo tipo de relaciones más allá del par.

3. La gente poliamorosa NO es gente insatisfecha.

Cuando alguien busca experiencias sexuales más allá de su relación principal, es habitual asumir que algo falla en la pareja. Sin embargo, estudios como los realizados por Melissa Mitchell, de la Universidad de Georgia, sugieren en el mundo del poliamor no suele ser el caso.

Mitchell entrevistó a 1.100 individuos que mantenían relaciones poliamorosas y recogió información sobre su apreciación de sus parejas primarias y secundarias. Tras analizar los datos, llegó a la conclusión de que las personas implicadas en prácticas poliamorosas jerárquicas se sentían más satisfechas con las que era sus parejas primarias. Además, la satisfacción fuera de la pareja no solía perjudicar a la relación primaria, cuya valoración mejoraba a lo largo del tiempo.

Lo correcto es seguir al corazón y crear relaciones honestas, éticas, que funcionen para ti

4. La gente en relaciones abiertas NO tiene problemas psicológicos.

"Investigaciones basadas en pruebas psicológicas estándar sostienen que la gente implicada en relaciones no monógamas no son ni más ni menos disfuncionales, narcisistas, neuróticos o psicóticos que la gente con relaciones monógamas", explica Taormino en Opening Up.

Existen estudios que muestran que la persona tendente a las relaciones abiertas suele ser "individualista, ambiciosa en el plano académico, creativa, no conformista, estimulada por la complejidad y el caos, inventiva y no convencional". Nada más que eso.

5. El poliamor NO es una manera de evitar el compromiso.

Aventurarse en el poliamor pensando que no habrá compromisos es un grave error. El poliamor busca ser una forma de no-monogamia responsable, ética y consensuada. Se trata de crear vínculos amorosos no posesivos, basados en el compromiso a los pactos que estableces con cada persona, sean cuales sean.

El poliamor, mal llevado, sólo puede acabar en polidrama

6. Si eres no-monógamo, NO es porque estés confuso o indeciso.

Existe la idea de que la persona no monógama es incapaz de comprometerse con una sola persona o tiene problemas para priorizar afectos y elegir a un único amante. "Es realmente lo contrario", sostiene Taormino. " La mayoría de la gente no monógama es muy clara al respecto de por qué ha elegido la no-monogamía y sabe lo que quiere y lo que necesita de una relación. No es que no puedan elegir entre sus parejas; es que no quieren y creen firmemente en que no hay razón para hacerlo".

7. El poliamor NO es una palabra bonita para la promiscuidad.

Aunque una persona poliamorosa puede tener varios amantes, el poliamor no va simplemente de sexo. " Las relaciones poliamorosas pueden incluir amistad, compañía, apoyo, camaradería, amor, intimidad, conexión, compromiso", escribe la autora. "Dicho eso, tener una vida sexual activa con más de una persona no es ninguna cosa mala". Claro que no.

La persona poliamorosa suele ser individualista, creativa, inconformista, estimulada por la complejidad y el caos

8. La no-monogamía SÍ se diferencia de la infidelidad.

"La infidelidad implica mentir, implica decepción, y romper los compromisos previamente aceptados. Para que la no-monogamia tenga éxito, todo el mundo deber decir la verdad y respectar las reglas acordadas. La no-monogamia consensuada significa que todas las partes implicadas en una relación han aceptado el acuerdo".

9. El poliamor NO es una cosa de juventud.

Gente como Dossie Easton y Janet Hardy, las autoras de The Ethical Slut, llevan toda la vida, desde los tiempos del amor libre hippie, experimentando con relaciones abiertas. En la citada Conferencia Académica Internacional del Poliamor, Bjarne Holmes presentó un estudio que recogía la experiencia de parejas principales con 40 años de matrimonio que llevaban más de 20 años manteniendo relaciones secundarias con las mismas personas.

Los círculos del poliamor pueden sobrevivir al paso del tiempo. Con esfuerzo.

Amar a muchos sin engañar a nadie. ¿Qué puede haber de malo en eso?

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