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El extraño caso de la oficina que desaparecía por las noches

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En este estudio de diseño no se hacen horas extras, ni aunque quieras

Natxo Medina

25 Septiembre 2014 15:16

En Amsterdam hay un lugar de trabajo que es además muchas otras cosas. Una oficina donde se respetan tanto los horarios de los trabajadores que no se les permite salirse de ellos ni un minuto. Si eres un workaholic, en la agencia de diseño Heldergroen te van a quitar la adicción por la vía rápida. Y es que sus oficinas desaparecen cada tarde para volver a aparecer por la mañana.

No es una cuestión de magia. El lugar está diseñado de manera que cada tarde unos cables elevan las mesas de trabajo y las esconden a la altura del falso techo. Son cables metálicos gruesos, como los que se usan para la tramoya de los teatros, pero en este casos sostienen mesas y ordenadores.

El director creativo de la agencia Sander Veenendaal cuenta a Fast Company cómo la oficina se transforma cada tarde en un lugar distinto, ya sea un estudio de danza o un comedor, y cómo es importante “saber cuándo es tiempo de relajarse y hacer cosas que te inspiren”.

En tiempos de prisa y explotación laboral, tenemos mucho que aprender de quien entiende que los trabajadores, antes que máquinas, son personas que necesitan un espacio y un equilibrio entre la profesión y la vida. La creatividad tiene que alimentarse con otros tempos, y bailar de vez en cuando también ayuda.

Puede que hacer desaparecer tu oficina sea un gesto muy extremo, y puede que al final acabe siendo un tostón tener que mover los muebles de sitio cada día, pero también es divertido pensar qué pasará cuando suene el reloj, y por fin pierdas la pantalla de vista. Esas pequeñas sorpresas son las que alegran la existencia.

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