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Las obsesiones naturales de un padre enamorado

Alain Laboile es padre de seis hijos, y su mayor pasión es fotografiarlos. Pero a Facebook no le gustan sus fotos, y en ocasiones, toda su belleza queda censurada

Castigar a la belleza es una de las cosas que mejor se le da a Facebook, y eso lo sabe bien el fotógrafo francés Alain Laboile: ya ha sufrido en varias ocasiones la censura de su obra en la red social por ser esta supuestamente pornográfica, por inducir a la pederastia, y por mostrar un mundo, en definitiva, demasiado natural para lo que los policías tecnológicos consideran digno.

Nada más lejos de la realidad: la obra de Laboile es posiblemente una de las más especiales, impresionantes y sinceras de nuestro tiempo. Al igual que la célebre Sally Mann, él también tiene una obsesión sana y natural hacia los cuerpos desnudos de sus hijos y de su mujer, los cuales, a menudo, retrata sin ropa en mitad del campo, que es donde ellos viven.

Animales, sexos diminutos e inocentes, frescor veraniego recorriendo cada una de sus imágenes y un amor paternal imposible de esconder es lo que encontramos en sus brutales colecciones de fotos, a las que ahora tiene que añadir pequeñas tiritas negras si no quiere que la red social donde difunde su obra se las arrebate.

Porque tanta belleza no merece castigo, sino admiración. Y porque lo que él nos muestra no es nada perverso, sino más bien romántico, sentimental, propio del amor más puro, el que despierta la paternidad. Su álbum de familia lleno de juegos salvajes, de gatos dormidos y de piececillos traviesos es un verdadero cuento de hadas, del que no queremos despegarnos.

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