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El nuevo filtro para la fotografía vintage es… ¡pis!

La fotógrafa Brigette Bloom orina sobre la película fotográfica que usa para lograr imágenes más evocadoras. ¿Ejemplo de creatividad o todo lo contrario?

Nadie que siga PlayGround con asiduidad se sorprenderá si afirmamos que l a historia del arte de las últimas cinco décadas no se entiende sin hacer una importante mención al cuerpo y sus fluidos. A mediados de los 60, el giro performativo en las artes trajo consigo una nueva exaltación del cuerpo humano, sus acciones y sus procesos, presentados casi siempre en el marco de un espacio y tiempo específicos.

Desde entonces, dentro y fuera del body art, muchos artistas han usado poluciones, deposiciones y fluidos corporales como material para sus obras. Muchos optan por la sangre, algunos por el semen, el sudor, las lágrimas o incluso las heces humanas. En esa línea de trabajo se incribe también la obra de la fotógrafa Brigette Bloom , sólo que en su caso el resorte es la orina.

Su propia orina, en concreto.

Bloom llegó a trabajar con su pis por casualidad. Según cuenta en declaraciones a SLR Lounge, el germen de todo fue un accidente doméstico. Fruto del despiste, un buen día echó a lavar unos pantalones sin acordarse de sacar un rollo de película usado que había en uno de los bolsillos de la prenda. Tras el lavado, dio por hecho que las fotos habrían quedado arruinadas, pero aún así decidió revelar el carrete por curiosidad.

Las imágenes que se encontró le gustaron tanto que decidió empezar a experimentar con distintas “pociones”, probando a sumergir el filme en líquidos diversos antes de acabar optando por el orín.

Es su serie Float On , Bloom se dedica a explorar los desiertos de Nevada. Antes de salir a disparar las imágenes, la fotógrafa baña sus rollos de película en recipientes llenos de su propio líquido excrementicio con la finalidad de que éste altere las propiedades de la emulsión del filme. Una vez enjuagados y secados al sol durante días, carga los carretes en su cámara y se dedica a hacer fotos con normalidad, logrando en el revelado texturas y efectos inesperados que confieren una cualidad más onírica a las imágenes.

Bloom espera poder disponer pronto de un cuarto oscuro propio en el que poder experimentar con el proceso de revelado. Hasta entonces, parece contenta con su método: “Por el momento, empapar el filme es una manera realmente simple y barata de hacer magia”, asegura.

¿Magia evocadora o maquillaje y coartada extravagante para unas fotos que parecen disparadas sin cálculo ni reflexión?

(Vía SLR Lounge)

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