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La nueva tendencia en la moda es trolear a sus periodistas

Consultorio PlayGround: ¿Por qué han nacido tantas cuentas de Twitter que se meten con blogs y revistas de moda? Eso nos pregunta una periodista de moda que quiere mantenerse en el anonimato.

A no ser que el insulto sea especialmente ingenioso, los trolls que comentan en los artículos ya no tienen ningún interés. Ni siquiera hacen daño al redactor. A mí, personalmente, que me critiquen porque hablo de moda "con la que está cayendo" (esa odiosa expresión) o digan que mi texto es insustancial, aburrido o superficial, me da bastante lo mismo. Otra cosa es que vaya acompañado de una explicación coherente y bien puntuada, entonces sí me afecta. Y mucho.

Paradójicamente, tener hoy una legión de haters comentando tu texto es una extraña garantía de que, si este no es de calidad, al menos sí ha tocado de alguna forma un tema pertinente o de actualidad.

Por eso los tocapelotas profesionales han evolucionado y se han hecho fuertes en Twitter. No es lo mismo que aparezca una mención explícita en tu TL que un comentario random en tu post. Se han tomado la molestia de buscarte e insultarte delante de todos sus seguidores.

Y tienen bastantes. La moda siempre es fuente de odios cervales que, obviamente, vienen de gente a la que le encanta la moda. De gente que incluso se gana o aspira a ganarse la vida con ella. Mire quiénes son los seguidores de @fashionarpias , @shitbloggers o @smofa. Casi todos son bloggers, periodistas, fotógrafos...que conocen las miserias del sector y aplauden las gracias del que se atreve a publicarlas (siempre bajo pseudónimo, claro).

Como si lo que pasara en este ámbito tuviera una relevancia social que nos afecta a todos, o fuera un asunto de interés general para la población mundial. La gente se toma la moda demasiado en serio. O no todo lo en serio que deberían, porque mientras cargan contra otros, están dejando de leer, ver desfiles o investigar la actualidad.

5 famosas menos feministas que tú para que no te sientas mal mirando nuestra galería de minishorts. ¡Mira, mira qué cucos son! ¡Míralos!!

— S Mofa (@es_mofa) julio 8, 2014

Lo curioso es que los autores de estas y otras cuentas de trolls viven de la propia industria. Recientemente, las @fashionarpias confesaban en Yo Dona que su cuenta de Twitter estaba compuesta por tres periodistas, una celebrity, una modelo y una estilista, Lo suyo es criticar a las bloggers de moda que cobran por exhibir prendas de marca, asistir a eventos y hacer publicidad en sus páginas.

La historia es antigua, y hace ya muchos años que existen blogs y cuentas basadas en despellejar a las egobloggers (las chicas que se hacen fotos con la ropa que se ponen a diario) Eso es mucho tiempo invertido en alguien que, supuestamente, no nos interesa. También habría que ver a muchos de esos trolls recibiendo cada día regalos en sus buzones, o cobrando por subir una simple foto de unas zapatillas en Instagram. La oferta parece difícil de rechazar y, si así lo hicieran, quizá el problema no lo tengan las chicas que ganan más que tú y que yo por vestirse con regalos, sino de las marcas que deciden que esa es su mejor forma de publicitarse.

Luego están los periodistas que se sienten amenazados por los blogs y deciden vapulearlos como forma de defensa. Ante esto, sólo se me ocurre una respuesta:

¿En serio? ¿De verdad crees que alguien que cobra más que tú, que tiene más seguidores que tú, que vive de vestirse y asistir a fiestas está intentando usurparte tu puesto de escritor asalariado?

@ETorriente @hartadeblogs @el_pais Hablando así que bien se te entiende, parece mentira que seas la misma #pesada de los Oscar

— fashionarpias (@fashionarpias) julio 9, 2014

Supongamos (aunque eso es mucho suponer) que a todos los periodistas de moda les gusta escribir e informar. La cuestión está clara. Tú haces tu trabajo y ellos hacen el suyo. Otra cosa es que la industria los prefiera a ellos porque el público masivo se siente más identificado con sus historias que con tus crónicas y reportajes. Pero si de verdad le gusta la moda, la de verdad, y le gusta escribir, esto no debería importarle.

Cuentan las @fashionarpias en la entrevista que se crearon su cuenta al comprobar indignadas cómo los bloggers se sentaban en la primera fila de los desfiles y, encima, se ponían a despellejarse unos a otros. Supongo que creen que ese sitio les corresponde a ellas, que probablemente trabajen para algún medio nacional. Pero, sin darse cuenta, están deseando lo que critican: tener un puesto de privilegio en los saraos, exhibirse y vapulear al personal sin necesidad de tener que hacerse oír en las redes.

Si algún blogger le quita el trabajo, quéjese a su editor o al responsable que lo haya elegido. Y si le enfurece que vivan mejor que usted o tengan más visitas, intente esforzarse y experimentar con su forma de hacer periodismo. O hágase un blog, a ver qué pasa.

Y luego están (y estos son mis favoritos) los que se meten con el trabajo que hacen las revistas de moda. Hay que reconocer que en todas las revistas hay reportajes que no van a ninguna parte o, lo que es peor, que propagan una idea muy cuestionable de las necesidades de la mujer actual. Nada que objetar.

Tener q pasar tamaña humillación para promocionar tu libro. Una buena periodista reducida a broma d tetas. GQ apesta: http://t.co/lrnn7WiipZ

— Blogueras de Mierda (@ShitBloggers) julio 2, 2014

El problema viene cuando las críticas destructivas vienen de periodistas o de gente que conoce de primera mano el trabajo en las revistas y saben, por supuesto, que muchos de los temas que se publican dependen de factores que van mucho más allá de las preferencias de su autor. Que, si se trata de un medio en papel, el espacio dificulta el desarrollo. Que se trabajan muchas horas con muy poco equipo y que, obviamente, no se pueden lanzar piedras contra todo lo que nos molesta o nos enfurece porque hay que pagar el alquiler y las facturas.

Si uno lee @bloguerasdemierda se da cuenta de que sus autores saben de lo que hablan, y a veces, dicen en voz alta lo que pensamos todos los que hemos trabajado o trabajamos en medios. Sin embargo, la imagen de la moda que proyectan los medios de comunicación no se cambia sólo señalando con tweets al mensajero.

Como bien decía Krizia Robustella en una de sus colecciones, la moda es un mundo de perras, una industria que otorga notoriedad a los que levantan polémicas gratuitas o critican al que tienen enfrente. Un ámbito en el que sus miembros se creen que están buscando la cura para el cáncer o revolucionando la sociedad, cuando en realidad sólo opinan sobre cosas que le interesan a un pequeño porcentaje de la población. Por eso, ahora que todo el mundo tiene un estrado digital desde el que opinar y cada usuario de Twitter es una celebridad y un líder de opinión en potencia, el puteo en moda se ha puesto de moda.

En realidad, desde el anonimato que otorga la pantalla, está bien que muchos se atrevan a contar algunas de las tristes verdades que rodean al sector. El problema es que lo que recibe eco es siempre el insulto o el mensaje destructivo. Y cuando digo eco digo atención por parte de seguidores, de marcas y hasta de profesionales especializados. A todos nos gusta amar lo que odiamos, y en moda, esta estrategia sale desgraciadamente muy rentable.

¿Tienes alguna pregunta vinculada con la moda? Envíala a leticia@playgroundmag.net. ¡Gracias!

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