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Drogas, fiestas y juventud en éxtasis vistas por un maestro del arte

En los óleos de Joe Holbrook se encuentran reflejadas todas las pequeñas miserias de la juventud de nuestro tiempo

Llega un momento —puede ser antes o después, pero sabes que llegará algún día— en el que eres consciente de que vivimos rodeados de drogas. Ese momento en el que algo hace crack y tu inocencia se rompe en mil pedazos.

2:00 AM

La gente trabaja toda la semana y el fin de semana se quiere divertir.

La gente necesita escapar de sus vidas, de sus trabajos, del alquiler, de sus relaciones de mierda.

La gente quiere huir de los problemas.

Joe Holbrook es un artista británico que retrata la vida de los jóvenes en la sociedad británica a través de cuadros al óleo hiperrealistas

Y qué mejor que hacerlo con un poco de ayuda química.

Holbrook es un pintor autodidacta. No llegó a ir a la Universidad y un día lo pillaron pintando graffitis en unos vagones de tren. Le condenaron a servicios comunitarios por daños al mobiliario. Eso le hizo darse cuenta que quería dedicarse a pintar y se fue cinco años a Amsterdam donde aprendió a pintar por si mismo.

3:00 AM

Cocaína, MDMA, marihuana, crack, pastillas, speed, cristal, LSD. Barra libre de drogas para una noche de sábado cualquiera. La ciudad hierve, los bares están repletos y tú has quedado con tus amigos. Pero antes, llamas por teléfono y te reunes con la persona que le va a dar el punto extra que necesita tu noche.

Y lo consigues.

Con tu dosis en el bolsillo entras en la discoteca y te diriges hacia el baño con un colega. Abres la puerta, miras de un lado a otro, y entrais en un aseo vacío. Desenvuelves con cuidado el saquito que tiene todo lo necesario para aguantar esta noche y extiendes su contenido encima de la cisterna.

La imagen que tiene este joven artista de la sociedad muestra que la droga se ha convertido en algo normal para muchos y los encuentros con narcóticos están omnipresentes en la vida contemporánea

4:00 AM

Cortas en varias líneas el polvo blanco, te acercas a él y de una sola vez entra por tus fosas nasales. Sientes el subidón, la energía. Y sales del baño con la sensación de que la noche no ha hecho más que empezar. Aunque ya sean las cuatro de la mañana.

Te encuentras con tus amigos y empiezas a bailar. Cierras los ojos para sentir mejor la música. Hace calor, la gente no dejar de pasar por tu lado y el ambiente es electrizante. Cientos de personas moviéndose al ritmo de la música en un espacio cerrado. Cientos de almas saltando a la vez.

Sus cuadros son luminosos, a menudo parecen retratados a través del flash de una cámara y muestran el lado más sórdido de la noche: las papelinas de cocaína, el dinero que mueve la droga, dos personas consumiendo...

5:00 AM

Si lo piensas, es algo muy extraño. Te planteas qué diría un extraterrestre si algún día llegara a la Tierra y viera que la gente paga por hacer cola y entrar a un sitio a escuchar música. "No entiendo por qué estoy pensando esto, son las cuatro de la mañana y solo quiero bailar".  Alguien te agarra del brazo y te arrastra al centro del local. Un flash de luz te golpea los ojos y te obliga a achinarlos. "¿Se ha hecho ya de día?".

De repente, una chica se acerca. Ojos marrones, trenzas, un piercing en la nariz y aros en las orejas. Una chaqueta brillante granate —o eso te lo parece a ti— y ombligo al aire. "Tengo M, ¿quieres?" Acto seguido, abre una riñonera por la que asoman billetes de cientos de colores y una bolsita de plástico con pastillas, también de cientos de colores.

6:00 AM

Coges una pastilla con un smiley "Algo que tiene un emoticono no puede ser peligroso". Abres la boca, te metes la pastilla y bebes un trago. Son las cinco de la mañana pero la noche no ha hecho más que empezar.

Mucha gente se plantea si los dibujos de Joe no contribuyen a idealizar el consumo de drogas. El opina lo siguiente: “No creo que esté idealizando el consumo de drogas, simplemente documento lo que veo”

Bailas. Sudas. Cantas. Flash de luz. Cubata. Calor.

7:00 AM

Y, de repente, se encienden las luces. Son las siete de la mañana y la noche no ha hecho más que empezar. Aunque tendrá que ser en otro sitio.

Bajas la mirada y descubres los restos de la noche, los restos del naufragio. Papelinas, plásticos, restos químicos de un sábado noche llenan el suelo del local. "Parece que alguien se lo ha pasado muy bien". Parece que ha sido buena noche. 

Sales fuera con tus amigos un poco desorientado. Hace frío pero no lo sientes. Te encuentras en un estado místico en el que nada te altera y te dedicas a observar cómo muere la fiesta. 

La gente apura los últimos instantes de diversión mientras el Sol se asoma por el hueco que dejan los edificios de enfrente.

Un hombre se acerca, desenvuelve una papelina y te ofrece droga.

En una esquina una chica vomita mientras su amiga le sujeta el pelo. Qué pena que no pueda hacer lo mismo con los zapatos.

8:00 AM

Una pareja se besa en una esquina, probablemente se han conocido esa noche y nunca más se vuelvan a ver.

Dos amigos se tambalean borrachos mientras intentan encontrar el camino de vuelta a casa.

Una persona desorientada busca cruza la calle como un zombie, una chica llora mientras rebusca en su bolso. Un poco más allá dos personas se pelean.

Si hubiera que poner un pie de foto a la imagen sería algo así como "retrato decadente de un sábado por la noche". Decides huir de allí y te diriges al lugar donde acaban todas las buenas noches.

Entras al kebab, pides patatas, un durum, una botella de agua y te sientas en una mesa mugrienta en el fondo del local. En la tele echan en mute una vieja película de Bollywood, hay espumillón colgado de las paredes y patatas fritas tiradas por el suelo. Miras a tu alrededor, los otros clientes parecen extras de The Walking Dead y todo el mundo devora sus kebabs en silencio. En tu mesa aún quedan restos del cliente anterior y los restos componen un bodegón decadente:

    Servilletas manchadas de carmín, un plato con ensalada, papel de plata hecho una bolita y salsa de yogur por la mesa. 

9:00 AM

Pero te da igual, son las nueve de la mañana y la noche hace rato que ya ha acabado.

Según cuenta Joe en una entrevista para Dazed, la serie tuvo que exhibirse en un espacio independiente financiado por el propio Holbrook. El artista está cansado de las galerías convencionales donde la gente camina alrededor de los cuadros diciendo “sí” ante cada trabajo

Te acabas el kebab, pagas y sales del local. Paras un taxi, dices la dirección de tu casa y te recuestas mientras disfrutas del viaje. "Serán diez euros". 

—Buenos días.

—Buenos días.

Sales del taxi, entras al portal, subes las escaleras de tu casa, abres la puerta y te tumbas en la cama victorioso.

10:00 AM

Enhorabuena, has sobrevivido una vez más a la decadencia de un sábado por la noche.

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